Comunicación Breve Año 2006 Número IX  

OBTENCIÓN DE PLANTAS A PARTIR DE ANTERAS
DE ESPÁRRAGO (Asparagus officinalis L.)

MUÑOZ, Sebastián1; ESPÓSITO, María Andrea1; CRAVERO, Vanina1; GARCÍA, Stella2; LÓPEZ ANIDO, Fernando1; COINTRY, Enrique1.

 

1 Cátedra de Genética
2
Cátedra de Horticultura.
Facultad de Ciencias Agrarias UNR
C.C. 14. (S2125). Zavalla.
E-mail: sebajm1980@hotmail.com

 

Resumen 

Los híbridos F1  muestran un rendimiento superior a las poblaciones cultivadas. Su producción es un proceso lento, por lo cual se emplean técnicas biotecnológicas. El cultivo de anteras  in vitro produce plantas homocigotas masculinas (MM) y femeninas (mm). El objetivo fue identificar de 15 genotipos élites estaminados aquellos con mayor capacidad de desarrollar plántulas a partir de anteras. Los explantos se sembraron en el medio de Murashige y Skoog (MS), con 2 mg.l-1 de ácido naftalenacético y 1mg.l-1 de bencilamino purina. La incubación se efectuó en cámaras de crecimiento. Se evaluó, la respuesta androgenética (RA) medida como callos desarrollados por anteras sembradas. La regeneración se efectuó sobre el medio MS con 0,1 mg.l-1 de ácido naftalenacético, 0,1 mg.l-1  de cinetina y 0,65 mg.l-1 de ancymidol. Se evaluó la tasa de regeneración (TR), número de vástagos por total de anteras sembradas, y la proporción de plantas enraizadas (TE). En función de RA  y TR se efectuó un análisis de agrupamiento y se conformaron cuatro grupos de plantas élites. Se obtuvieron diferencias significativas para RA (c2=1026,9; p<0.001). El 32 % de los callos fueron amarillentos con un comportamiento diferencial de los genotipos (c2=402,6; p<0.001), el 49,6 % verde y el resto marrones. Los callos amarillentos originaron un 29,1 % de plántulas con diferencias entre materiales (c2=186,8; p<0.001) y con un porcentaje de enraizamiento del 82.1 %. La eficiencia del método fue 7 % siendo el 40% de las plántulas haploides, lo que permite concluir que pueden derivarse líneas homocigotos diploides.

Palabras clave:
híbridos F1- líneas homocigotos diploides- cultivo in vitro

Summary

The F1 's hybrids show a higher yield than traditional populations but the process of their conventional production techniques is slow; that is why biotechnological techniques are used. The in vitro anthers culture produces female (mm) and male homozygous plants (MM). The aim of this work was to identify from a group of 15 elite male genotypes, those with the ability to regenerate plantlets from anthers. The anthers were placed on MS medium supplemented with 2 mg.l-1 of ANA and 1mg.l-1 of BAP andtransferred to a MSD medium with 0,1mg.l-1 of KIN (Kinetin) and 0,65mg.l-1 of ancymidol for their regeneration. The androgenetic response (AR) was evaluated as the relation between the number of regenerated shoots and the number of anthers placed. The proportion of rooting was also estimated. Statistical analyses using the Shi-square tes for AR were performed, and a cluster's Analysus ti assemble homogeneous genotypes towards a similar AR and RT was done. Four groups with different characteristics were established. Significant differences for AR between genotypes ((c2=1026,9; p<0.001)) were found. 32% of the calli produced were yellow, 49,6% were green and the rest were brown. Only yellow calli regenerated 29,1% of the plantlets, showing significant differences between genotypes (c2=186,8; p<0.001). The percentage of rooting was 82,1. The efficiency of the method was 7% for the genotypes 461, 664, 700 and 894. 40% of the regenerated plantlets were haploids, which lets us conclude that diploid lines can be derived from them

 

Key words:
F1 hybrid - diploid lines - in vitro culture.

Introducción

El espárrago (Asparagus officinalis L.) es originario de la región oriental del Mediterráneo y Asia menor (Meusel et al., 1965), crece en climas templados y subtropicales y es la única especie de su género cultivada como hortaliza (Ornstrup, 1997).

Al igual que en otras especies dioicas, las plantas pistiladas son homogaméticas (XX) y las plantas estaminadas son heterogaméticas (XY) (Reuther, 1992). La expresión del sexo se hereda como un factor génico simple dominante para la masculinidad (Marks, 1979) por lo que las plantas estaminadas son heterocigotas (Mm), mientras que las plantas pistiladas son homocigotas recesivas (mm).

La particular biología de la especie ha permitido desarrollar un gran número de materiales que han sido seleccionados por su alto rendimiento de acuerdo a las diferentes condiciones climáticas y de suelo de las áreas productoras, y a la demanda local de mercado (Reuther, 1992). Más recientemente se desarrollaron distintos tipos de híbridos de variabilidad reducida respecto a las poblaciones originales, permitiendo explotar el fenómeno de heterosis (Cointry et al., 1993) y presentan un rendimiento significativamente superior al de las poblaciones de origen (Corriols y Thévenin, 1979).

Los primeros híbridos comerciales fueron híbridos dobles con elevada variabilidad genética desarrollándose con posterioridad híbridos clonales que presentan una mayor homogeneidad al provenir de la hibridación de dos plantas selectas no endocriadas que fueron clonadas por división de la araña. Sin embargo, el mejoramiento del espárrago a través de técnicas convencionales resulta un proceso arduo que requiere muchos años, por lo cual, en las últimos décadas, se han comenzado a desarrollar técnicas biotecnológicas como auxiliares en los planes de mejoramiento. Estas han permitido la obtención de híbridos clonales entre plantas selectas multiplicadas por cultivo in vitro (Corriols y Thévenin, 1979; Doré, 1990) dependiendo el éxito, de las características del material utilizado como punto de partida.

El desarrollo de híbridos simples F1, de gran uniformidad en la producción, permiten explotar de una manera más eficaz la heterosis, siendo necesario contar con líneas puras. En esta especie la obtención de líneas es dificultosa debido a la dioecia de la especie por lo que el cultivo in vitro de anteras puede ser utilizado como método para la obtención de progenitores de los híbridos F1. El éxito de esta metodología depende tanto del estado fisiológico de plantas donadoras como del estadío de desarrollo del polen cuando las anteras son cultivadas y de la presencia o ausencia de reguladores de crecimiento en el medio de cultivo (Sunderland y Dunwell, 1977). En condiciones óptimas de las plantas donadoras, los niveles de producción de plantas haploides suelen ser superiores al 1-2 % del total cultivado existiendo diferencias en la respuesta para los distintos genotipos. El cultivo de anteras genera dos tipos de plantas homocigotas viables: plantas estaminadas (MM), que son fenotípicamente iguales a los machos ordinarios pero su polen es sólo de genotipo M y plantas homocigotas femeninas (mm). La frecuencia de plantas macho y hembras regeneradas por cultivo de anteras es aproximadamente  60 % de machos y 40 % hembras (Falavigna y Sorresi 1983). Cuando la duplicación de cromosomas de las plantas haploides no ocurre espontáneamente en el estadío de callo, los meristemas haploides pueden ser colocados en medios con diferentes concentraciones de colchicina por unos pocos días para permitir su desarrollo como plántula diploide (Doré 1976). Dado que el espárrago reacciona favorablemente al cultivo in vitro, la posibildad de disponer de plantas haploides  permitirá acelerar los planes de mejoramiento.

El objetivo del presente trabajo fue identificar de un grupo de 15 genotipos estaminados élites aquellos con mayor capacidad de desarrollar plántulas a partir de anteras.

Materiales y Métodos

Como material experimental se utilizaron anteras provenientes de 15 genotipos estaminados de plantas élites progenitoras de híbridos clonales producidos por la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR.(Tabla 1). Los pimpollos florales se recolectaron durante los meses de septiembre y octubre, con un tamaño de 1,5 a 2 mm (coincidente con el estado uninucleado de las microsporas) y se mantuvieron en heladera durante 24 horas a 4°C.

 

Tabla 1: Porcentaje de callos totales(CT) y embriogénicos (CE), de vástagos y plantas de las diferentes plantas élites evaluadas

CT: % callos totales CE: % callos embrionarios

La desinfección se efectuó por inmersión en etanol al 70 % seguido por 5 minutos en una solución de hipoclorito de sodio al 3 % de cloro activo con posteriores lavados de agua bidestilada estéril. Las anteras (8 explantos por tubo) fueron cultivadas en tubos de vidrio de 150x10 mm conteniendo 8 ml de medio de cultivo solidificado con agar al 5%. Se efectuaron 20 repeticiones lo que totalizó una siembra de 160 anteras por cada genotipo.

La iniciación de callos fue realizada sobre el medio de cultivo constituido por los macroelementos, microelementos y vitaminas del medio Murashige y Skoog (1962) (MS) suplementado con 2 mg.l-1 de ácido naftalen-acético (ANA) y 1 mg.l-1 de bencilaminopurina (BAP). El pH del medio fue ajustado a 5,9.

La incubación se efectuó en oscuridad durante 6-8 semanas y a una temperatura de 28±2°C transfiriéndose luego a cámaras de crecimiento con a una temperatura de 25±2°C y un fotoperíodo 16 hs hasta la aparición de callos con una intensidad lumínica de 50 µE.m-2.s-1. Se utilizó un diseño completamente aleatorizado para la distribución de los tubos en las cámaras.

La respuesta androgenética medida como el total de callos desarrollados en relación al total de anteras sembradas fue evaluada por medio de la prueba de ji-cuadrado (Sokal y Rohlf, 1976),. Para su regeneración los callos fueron transferidos a un medio de cultivo constituido por los macroelementos, microelementos y vitaminas del medio Murashige y Skoog (1962) (MS) con 0,1 mg.l-1 de ácido naftalenacético, 0,1 mg.l-1 de cinetina y 0,65 mg.l-1 de ancymidol y 5% de agar. Se evaluó la tasa de regeneración (TR) medida como el número de vástagos desarrollados en relación al total de anteras sembradas, estimándose también la proporción de plantas enraizadas (TE). Para conformar grupos homogéneos de genotipos en función de la respuesta androgenética, de la capacidad de formar callos blanco-amarillentos y verdes y de la TR, se efectuó un análisis de agrupamiento (Joining Tree, STATISTICA) (Stat Soft, 1993). Para el conteo cromosómico se efectuó el examen citológico en ápices radiculares de plántulas desarrolladas según la técnica descripta por Tsay y Hsu (1985).

Resultados

Luego de 6-8 semanas de cultivo en oscuridad se observó la formación de masas callosas a partir del interior de las anteras. Se observaron diferencias altamente significativas en la respuesta androgenética (c2=1026.9; p<0.001) (Tabla1). Luego de su transferencia a la luz se observó que algunos callos se tornaron verdes con una velocidad de crecimiento moderada; otros marrones con detención de su crecimiento y otros permanecieron de un color blanco/amarillento con una alta velocidad de crecimiento. El 32 % de los callos producidos presentaron una coloración amarillenta con un comportamiento diferencial de los genotipos (c2=402.6; p<0.001), el 49,6 % verde y el resto marrones (Tabla 1).

Sólo los callos amarillentos originaron plántulas en una proporción del 29.1 % con diferencias entre los materiales (c2=186.8; p<0.001) y con un porcentaje de enraizamiento del 82.1 %.

El análisis de agrupamiento de los genotipos permitió la conformación de cuatro conjuntos con características diferenciales (Tabla2).

 

Tabla 2: Valores promedios correspondientes a los cuatro grupos de genotipos conformados

CT: % callos totales CE: % callos embrionarios

Grupo I (G1): formado por aquellos genotipos (700 y 894) con elevada capacidad androgenética y de formación de callos blanco-amarillentos (embriogénicos), bajo porcentaje de callos verdes y los valores más elevados de la tasa de regeneración.

Grupo II (G2): genotipos 461 y 664 con capacidad androgenética intermedia al igual que en la capacidad de formación de callos embriogénicos y verdes como así también en la tasa de regeneración.

Grupo III (G3): materiales (581 y 693) con capacidad nula de formación de callos embriogénicos y valores nulos de tasa de regeneración pero con máxima capacidad androgenética aún con callos verdes

Grupo IV (G4): plantas élites (207 y 611) con baja capacidad androgenética con formación de callos embriogénicos y valores nulos de tasas de regeneración. (Gráfico 1).

Gráfico 1: Agrupamiento de plantas donantes de anteras en función de la capacidad de formar callos blanco-amarillentos o verdes, capacidad de inducción y valores de las tasas de regeneración

Discusión

El cultivo de anteras resultó ser hasta el momento el método potencialmente más eficaz y accesible para crear plantas doble haploides (Falavigna,1979) aunque es necesario abordar dos serias limitaciones: su fuerte dependencia genotípica y el escaso número de plantas regeneradas.

Falavigna (1979) y Tsay y Hsu (1985), demostraron que el  genotipo influye tanto sobre la inducción de androgenesis, sobre la tendencia a iniciar callo, como así también sobre la capacidad del callo en regenerar vástagos y en su habilidad para establecer la corona. Estas afirmaciones concuerdan con nuestros resultados ya que se observó que la respuesta androgenética, depende fuertemente del genotipo ya que ciertos genotipos no produjeron callos mientras otros lo hicieron con valores de 94 % a partir de las anteras sembradas. Tsay y Hsu (1986) y Quiao y Falavigna (1990) observaron también que los porcentajes de formación de callos fluctuaban entre 0 % y 93 % de las anteras sembradas mientras entre el 1 y  31 % de los callos producían vástagos.

Debido al hecho de existir genotipos con buenas aptitudes, el análisis de agrupamiento en función de la respuesta androgenética permitió conformar cuatro grupos de los que el grupo 1 (genotipos 700 y 894) demostró ser superior. El genotipo 700 permitió que el 39 % de las anteras produjeran callos, de los cuales el 28 % fueron embriogénicos. Estos resultados fueron similares a los presentados por Wolyn y Feng (1993), quienes obtuvieron un 45 % de callos, de los cuales el 30 % eran embriogénicos. Sin embargo, Rotondo (1984) y Hsu et al. (1988) observaron que menos del 2 % de las anteras sembradas producían callos embriogénicos en los mejores genotipos.

A partir del genotipo 700 lograron obtenerse 11 plantas, de las cuales el 81,8 % tuvieron raíces funcionales. Asimismo, para el genotipo 894, el 77,6 % de las anteras produjeron callos y el 40,5 % de ellos fueron embriogénicos. A partir de este genotipo se obtuvieron 21 plantas, de las cuales el 95,2 % tuvieron raíces funcionales.

El grupo 2 (genotipos 461 y 664) presentó resultados menos satisfactorios aunque también interesantes para los fines de este trabajo. Los genotipos 461 y 664, se caracterizaron por su capacidad intermedia de formación de callos embriogénicos, baja capacidad de formación de callos verdes, intermedia capacidad de inducción y valores intermedios de TR. Para el genotipo 461, el 10 % de las anteras produjeron callos, de los cuales el 5,8 % eran embriogénicos y, a partir del mismo, se obtuvo una sola planta pero sin raíces funcionales. Para el genotipo 664, el 94,1 % de las anteras produjeron callos, de los cuales el 17,8 % eran embriogénicos y se obtuvieron seis plantas con un 50 % de enraizamiento.

Es un prerrequisito esencial la presencia de una corona funcional para transferir las plántulas enraizadas a condiciones autotróficas con éxito. El ancymidol reduce el tiempo necesario para producir plántulas. Yang y Clore (1973) lograron tener plántulas repicables en 20 semanas utilizando un medio de cultivo sin ancymidol. Chin (1982) logró reducir ese período a 8 semanas incorporando ancymidol al medio de cultivo, logrando asimismo el desarrollo de tallos y raíces más vigorosos y suprimiendo la formación de callos. En este trabajo, se obtuvieron vástagos en condiciones de ser transferidos a tierra, por lo que la incorporación de ancymidol al medio de cultivo resultó satisfactoria.

La eficiencia del cultivo de anteras obtenida fue del 2 % del total de anteras sembradas, teniendo en cuenta todos los genotipos sembrados. Y se obtuvo una eficiencia del 7 % cuando se tuvieron en cuenta los resultados arrojados por los genotipos 461, 664, 700 Y 894, los cuales formaron parte de los dos grupos que respondieron de mejor manera. Falavigna et al. (1990) obtuvieron menos de 10 plantas por cada 100 anteras cultivadas y menos del 10 % de las plantas fueron haploides.

Los resultados del conteo cromosómico en ápices radiculares de plantas tomadas al azar de diferentes genotipos, mostraron un porcentaje de haploidía y diploidía del 40 % y 60 %, respectivamente. El hecho de que el número cromósomico sea diploide, no significa que el desarrollo del callo no haya sido a partir de microsporas haploides. Las plantas diploides obtenidas pueden haber provenido de la duplicación cromosómica espontánea de las plantas haploides en la fase de callo (Doré, 1976). Para comprobar esta situación, deberían realizarse pruebas a campo ya que, si apareciesen plantas pistiladas, implicaría automáticamente que la planta provino de microsporas y se duplicó durante el cultivo in vitro. Si apareciesen plantas estaminadas, sería necesario observar su descendencia al cruzadas con plantas pistiladas. Si la descendencia fuera toda estaminada, implicaría que la planta diploide es homocigótica, mientras que si la descendencia estuviera constituida por 50% de plantas estaminadas y 50% pistiladas, sería indicativo de que la planta se desarrolló a partir de la pared de la antera manteniendo el genotipo heterocigota.

Esto nos permite concluir que mediante el cultivo in vitro de anteras, es posible obtener plantas haploides y dihaploides que pueden ser utilizadas para la producción de híbridos, previa evaluación de sus capacidades agronómicas existiendo una respuesta genotípica diferencial.

Aunque el logro de homocigosidad rápida seguirá siendo la ventaja principal del cultivo de anteras, la homogeneidad y la estabilidad de los haploides duplicados permitirán a los mejoradores hacer selecciones más efectivas, especialmente respecto a caracteres que experimentan intensamente el influjo del ambiente o la dominancia genética.

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Revista de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Agrarias - ISSN Nº 1515-9116