Artículo original Año 2005 Número VIII  

AGRICULTURA Y AGRICULTORES. LA CONSOLIDACIÓN DE UN NUEVO MODELO PRODUCTIVO

CLOQUELL, Silvia; ALBANESI, Roxana; DE NICOLA, Mónica; PREDA, Graciela; PROPERSI, Patricia.

Grupo de Estudios Agrarios, GEA.
Facultad de Ciencias Agrarias. UNR
C.C. Nº 14 (S2125ZAA) Zavalla – Santa Fe - Argentina
E-mail: silvia_cloquell@yahoo.com.ar

 

Resumen 

Desde la década del 90 se asiste a cambios en la agricultura local inmersa en un contexto político y macroeconómico de corte neoliberal. Las estrategias de los agricultores que en el pasado permitían la continuidad de la mayor parte de las explotaciones en la región, se quiebran, incrementándose los riesgos de éstas para articularse al mercado internacional. El trabajo analiza las estrategias de los productores del sur santafesino. Se presentan resultados referidos a la tenencia de la tierra, el uso productivo del suelo y el modelo tecnológico dominante. Se construyen dos categorías de explotaciones según la superficie total operada: menos de 200 has y más de 200 has. La categoría de menor superficie, pese a su persistencia, se enfrenta a dificultades de crecimiento en el marco del modelo de producción predominante en la región. Los productores pertenecientes a la segunda categoría, en contraste, centralizan un alto porcentaje de la tierra. Los componentes centrales en la estrategia del incremento de la escala son la tierra en alquiler y la propiedad de los recursos tecnológicos acorde al modelo productivo imperante. Ambas categorías tienen una estrategia similar en el uso del suelo, la zona se encuentra altamente especializada en agricultura destacándose un alto porcentaje de ocupación con el cultivo de soja. Se asiste a un proceso de diferenciación social en el ámbito de la producción familiar. Se constata una reducción importante de pequeñas explotaciones y un crecimiento de aquellas que han tenido capacidad para pagar interés por el capital, renta por el uso del suelo y construir escala en un territorio cada vez más organizado en torno al capital.

Palabras claves:
incremento de la escala, diferenciación social, innovación tecnológica, uso del suelo


Summary

Since the 1990´s there have been changes in local agriculture within a political and macro economical neoliberal context. Farmers´ strategies, which in the past had allowed the running of most farms in the region were broken, thus increasing their difficulties to join in the international market. This article examines the strategies of farmers in southern Santa Fe. The results presented in this article are referred to land tenure, the productive use of the soil and the prevailing technological model. Two categories of farms were established, on the basis of the total surface at work: smaller than 200 hectares and larger than 200 hectares. In spite of its persistence, the first category faces growing difficulties within the prevailing production model in the region. In contrast, farmers in the second category manage a high proportion of the land. The main components of their strategy are the renting of land and the ownership of technological resources according to the prevailing production model. Both categories have a similar land use strategy. The region is mostly devoted to agriculture, with a high rate of soybean growing. There is a process of social differentiation within family-run farms. The number of small farms has decreased while there has been an increase in the number of those which have been able to afford to pay an interest for the capital and a rent for land use in a territory increasingly organized around the capital.

Keywords:
Farmer’s strategies, social differentiation, technology innovation, land use

Introducción

El artículo analiza el comportamiento de una fracción de agricultores familiares capitalizados  frente a los cambios acaecidos en los últimos tres lustros en la  agricultura mundial y local. Se presentan para este análisis, los resultados obtenidos en un área agrícola de la región pampeana, referido a la tenencia de la tierra y  su distribución según estratos, el uso del suelo y el modelo tecnológico dominante, que en su conjunto dan sustento a las estrategias principales de los productores en la región.

La característica de los cambios en el ámbito macroeconómico y político define una parte importante de la agencia social de los productores a partir de los 90. Las estrategias sociales que con anterioridad permitían la reproducción de la mayor parte de las explotaciones pampeanas, incluyendo a las de menor tamaño, se quiebran. La pérdida del papel de regulación social del Estado Nación se puede observar en la derogación de políticas de sostén para la pequeña y mediana producción, defendidas por las organizaciones representativas de los productores, que en su momento fueron interlocutores válidos ante el Estado y grupos de presión importantes en las políticas que se formulaban.

Los cambios en la estructura institucional del sector, se manifiestan en acciones tales como la desregulación de los mercados de leche y productos lácteos, desaparición de la Junta Nacional de Carnes y Junta Nacional de Granos, privatización de diversas áreas de servicios vinculados directamente con el sector: elevadores de granos, ferrocarriles, puertos, telefonía rural, entre otros (Martínez Nogueira, 1998). Los agentes sociales de menor capacidad económica para responder a los cambios, se enfrentan a la construcción de estrategias con relación al mercado.

La organización de las cadenas agroalimentarias dominadas por las grandes empresas, que manejan la mayor parte de las condiciones del mercado (Teubal, 2002) restringe la emergencia de actividades alternativas de las explotaciones familiares más chicas, colocándolas frente  a la adopción de tecnologías de ultima generación, con alto requerimiento de capital, limitando al mismo tiempo la elección de estrategias diversificadas, basadas en la flexibilidad que tradicionalmente proveía el trabajo familiar, permitiendo actividades que aportaban financiación para la realización de otras. Históricamente se recurría a la ganadería en pequeña escala para financiar la agricultura y a la implantación de cultivos alternativos para la disminución de riesgos de producción y de mercado.

La fracción de pequeños productores familiares cuya explotación responde a un promedio de 100 ha, absorbió las consecuencias sociales del modelo, por su casi nula capacidad de negociación frente a los propietarios que ceden tierra a terceros, comerciantes de insumos, acopiadores y exportadores.

La respuesta de los afectados en algunos casos fue vender o arrendar, total o parcialmente sus tierras, como estrategia para enfrentar las dificultades financieras o compensar la ausencia de capital.

Aún así un número importante de productores familiares capitalizados, acompañados de un número menor de empresas capitalistas, quebraron y debieron abandonar sus actividades agrarias, sin que dicho fenómeno alcance la magnitud que se registró a nivel de los más pequeños (Azcuy Ameghino, 2004).

Se incrementó el peso de diversas formas de pluriactividad o trabajo fuera de la explotación y se agudizó la dependencia al capital financiero, situación que derivó en el alto endeudamiento agrario en la época (Sarachu, 1996)

Los cambios en el contexto local e internacional incrementaron los riesgos de las explotaciones familiares para articularse al mercado1.
1
En Argentina para la fracción de productores agropecuarios articulados al mercado internacional  los cambios en la convertibilidad  cambiaria en la década del 90 que establecía un peso igual a un dólar, y posteriormente lo que se denominó el fin de la convertibilidad, 2001/02, con la devaluación  del peso con respecto al dólar con una paridad cambiaria que en su evolución alcanzó 1dolar igual a 3 pesos promedio, plantea en el término de 10 años cambios locales en el escenario que tiene enorme repercusión en la  producción familiar. El impacto de las transformaciones bajo estas condiciones, adopta una modalidad  diferente. Sin embargo sigue la tendencia  de las transformaciones que se dieran a nivel mundial.

Se hace necesario para la comprensión de los cambios, describir  las continuidades y las diferencias impuestas en la convertibilidad y post- convertibilidad cambiaria y su  importancia en los cambios en la estructura social.

El dominio del capital sobre el territorio obstaculiza la inserción en la producción para aquellos que no tienen capacidad para producir en una economía de escala. En la década del '90 se establecen aumentos en los intereses pagados por capital de préstamo y en la tasa de renta por el alquiler de tierras, a la par que se acentúa la tendencia en el descenso de los precios de las materias primas agropecuarias en el mercado internacional. Este último se revierte en el último lustro considerado, en la post convertibilidad cambiaria. La nueva estructura de precios relativos establecidos se redefinió a diferencia de la década anterior, a favor de los bienes comercializables internacionalmente, los procesos intensivos en trabajo y las ventajas naturales (Kosakoff, et al 2003).

El sector agropecuario pampeano inicia un período económico diferente. Las cuestiones más relevantes son el incremento en los ingresos en los principales cultivos, producto del aumento de los precios internacionales y de la devaluación; y la implementación del Derecho de Exportación que en las commoditties agrícolas  se fijaron en alícuotas del 20% en cereales y el 23,5% para oleaginosas (Preda, 2004).

Metodología

La metodología estadística empleada para el relevamiento de información, está basada en la técnica de encuesta semi- estructurada, asignada a productores agropecuarios a cargo de los procesos productivos, seleccionados a través de una muestra probabilística estratificada  con asignación proporcional al tamaño de estrato, de explotaciones agropecuarias del sur de la Provincia de Santa Fe, correspondiente a la región pampeana argentina, en la denominada área de producción de cereales y oleaginosas.

Se seleccionaron al azar 8 distritos en el  área bajo estudio, éstos son por Departamento:

Departamento Belgrano                Distritos: Armstrong - Las Parejas
Departamento Caseros                 Distrito:  Chabás
Departamento Constitución           Distrito:  Santa Teresa
Departamento General López        Distrito:  Wheelwright
Departamento San Jerónimo         Distritos: Diaz - Maciel- San Genaro Norte

De acuerdo a los datos estadísticos de población censal, la similitud que presentan por departamento con respecto a la distribución de la población por estrato, el promedio por número de explotaciones y superficie, y el desarrollo de una actividad predominantemente agrícola, se determinan cortes por superficie operada total que responde a la información modal. distribuyéndose la población en 4 estratos; <= 50ha. ; 51-200 ha. ; 201-500 ha. y más de 500 ha.

La muestra comprende 131 explotaciones. Sobre ese total se realizó una sub.- muestra con la cual se trabajó con entrevistas en profundidad. La distribución de los agentes sociales por estrato en la muestra es la siguiente (Tabla 1a)

Tabla 1a:

Fuente: Relevamiento GEA 2003/04.

La dinámica de la tierra en el período
Sobre el total de la población relevada en el estudio, se construyen dos categoría según la superficie total operada.  Esta decisión metodológica se realiza en base a la caracterización de los cambios en la estructura social agraria, realizada sobre  la información  elaborada a partir de los dos últimos censos, tomando como referencia comparativa el CNA 1960 (Cloquell y González, 1992) El fenómeno más importante es la persistencia en la disminución del número de explotaciones chicas de 0 a 200 hectáreas en la región sur de Santa Fe.

Estudios realizados en el área a través de entrevistas a productores agropecuarios coinciden en esta evaluación y permiten  fundamentar las dificultades de los productores pertenecientes a los estratos de menor superficie, para articularse al nuevo modelo establecido en la región. De esta forma quedan conformadas dos categorías, de 0 a 200 y de más de 200 hectáreas. En la tabla 1b se especifica la distribución de explotaciones y superficie por categoría.

Tabla 1b: Número y porcentaje de productores por superficie total operada por categoría.

Fuente: Relevamiento GEA 2003/04.

Más de la mitad de las explotaciones se ubican en el estrato de  menos de 200 has,  ocupando la menor superficie del área. El análisis histórico de la evolución de las explotaciones correspondientes a este estrato,  permite observar que a pesar de su persistencia, se enfrentan  a serias dificultades de crecimiento en el marco de los modelos de producción impuestos en la región. Los productores pertenecientes a la categoría de más de 200 hectáreas en contraste con la primera,  centralizan un alto porcentaje  de la tierra por superficie total operada.

La dinámica de las explotaciones familiares por estrato puede analizarse comparativamente en dos estudios que toman a la misma población (Cloquell et al, 2003)2. En el año 2001 la categoría de menos de 200 ha operaba el 35 % de la superficie cuando en el 2003 se reduce al 13 %, evidenciando la pérdida de poder relativo de las unidades más pequeñas con relación al manejo de la tierra de la región.
2En la  campaña 2000/01 se realizó en la misma área  comprendiendo a los mismos distritos, un relevamiento de información sobre una muestra de 141 productores (GER -GEA) con la que se realiza la comparación

 El proceso de concentración, vigente desde los inicios de la modernización, principalmente desde 1960 y con la introducción de la soja a mediados de 1970 en el área, se profundiza en el último quinquenio y puede constatarse en los valores que se dan en el intervalo entre ambas investigaciones: las unidades de más de 200 ha pasan de manejar el 65 % de la superficie total operada  en la campaña 2000/01 a operar  el  87 % en la campaña 2003/04.

La concentración está relacionada a la capacidad de innovación tecnológica y capacidad financiera de las explotaciones, que influyen en la transformación de la estructura social agraria regional.

Un componente central en la estrategia de escala es la tierra en alquiler, dado que el 56 % de la tierra total operada es en tenencia precaria (Tabla 2).

Tabla 2: Tenencia de la tierra por categoría. En números absolutos y porcentaje

Fuente: Relevamiento GEA 2003/04.

Las explotaciones más pequeñas, que trabajan la menor superficie de la muestra, manejan en términos relativos a la superficie total operada por ellas, en su mayor parte  tierra en propiedad,  expresando  sus límites en cuanto a la participación en la producción regional y llevando a cabo estrategias no basadas en la escala o en la búsqueda de escala.

Por el contrario, en la categoría de 201 ha y más la tierra en alquiler compone la mayor parte de la superficie total operada. Son productores buscadores de escala, trabajan la mayor  superficie del área y detentan el 79% de la tierra en propiedad y el 94% de la tierra  en alquiler de la muestra (Tabla 3).

Tabla 3: Número y porcentaje de productores que tomaron tierra por categoría.

Fuente: Relevamiento GEA 2003/04.

La casi totalidad de los integrantes de la categoría 201 ha y más son tomadores de tierras. Esta diferenciación con respecto a la categoría de menos de 200 ha constituye la base para la consolidación de una nueva estructura social, cuyo soporte es el aumento de la escala con un componente muy importante, el alquiler de tierras como estrategia dominante. Estos procesos conforman las tendencias vigentes desde décadas atrás, que maduran y se aceleran en el contexto económico y político de los últimos años. En la campaña 2000/01 (Cloquell et al, 2003) el porcentaje de tomadores en esta categoría alcanzaba el 82 % llegando al 96 % en  la campaña 2003/04.

Otro elemento para comprender el proceso de diferenciación social, es el tamaño de parcelas y hectáreas promedio de la tierra que se incorpora (Tabla 4).

Tabla 4: Superficie arrendada, número de parcelas, promedio de ha por parcela y por explotación según categoría

Fuente: Relevamiento GEA 2003/04.

En la información que se proporciona se observa la gran diferencia establecida por categoría, por lo que puede argumentarse un proceso de crecimiento que favorece decididamente a aquellas explotaciones que han tenido capacidad  para construir escala, pagar  interés por el  capital y  renta por el uso del suelo.  La categoría de menos de 200 ha toma en el mercado  el 6 % de la tierra disponible en alquiler, aún cuando el 40 % de los productores son tomadores de tierras.

Complementando la argumentación puede observarse claramente  que la categoría que significativamente incrementó la escala en el último quinquenio es la de más de 200 ha (Figura 1). Estos datos constatan la hipótesis  de diferenciación social en la región de producción familiar.

Figura 1: Comportamiento de los productores con respecto al alquiler de tierras en los últimos 5 años. En porcentaje

Fuente: Relevamiento GEA 2003/04.

El proceso está relacionada también a la modalidad de los contratos y a la forma de pago de renta. En el siguiente cuadro pueden observarse las características de los  mismos.

En el análisis de las formas contractuales (Tabla 5) en las que se establece el alquiler de tierras, hay también diferencias por categoría. La gran demanda a partir de la post convertibilidad  y los altos precios de la soja, elevaron los cánones de renta por uso del suelo y convocaron a contratistas de otras localidades, aumentando la demanda por tierras. Los grandes perdedores en esta competencia fueron una vez más los pequeños productores quienes tienen que aceptar condiciones en la forma de contratos y pago de renta, de alto riesgo para su persistencia.  La mayor parte realiza "contrato accidental" por un año o dos cosechas, con elección de cultivo de soja.

Tabla 5: Superficie arrendada según el tipo de contrato por categoría

Fuente: Relevamiento GEA 2003/04.

Tradicionalmente el contrato accidental en la región fue "contrato de palabra". Con el crecimiento de los llamados agro negocios y los cambios en  la canasta de tierras en alquiler regional, las formas de contrato establecidas en el conocimiento cara a cara y la cercanía vecinal, como tradicionalmente eran "los de palabra" fueron cambiando. Según datos de la campaña 2003/04 la tierra arrendada por contratistas, está compuesta por tierra puesta en disponibilidad para alquiler, por propietarios que residen en el mismo distrito en que habita el contratista que toma la tierra. Un 53% de las parcelas cedidas corresponden a esta modalidad. La tierra cedida por inversores residentes en otros lugares, asciende a un 42% de las parcelas. La información en la campaña da cuenta de una proporción importante en los contratos accidentales escritos en ambas categorías, 43% para los de menos de 200 ha y 55% para los de más de 200 hectáreas. Los cambios en la modalidad de los contratos están también relacionados a las actividades realizadas por los arrendadores, el 49% de los mismos es "ex productor" en tanto el 45% tiene una profesión extra agraria.

La modalidad  de pago por el uso del suelo es mayoritariamente a quintal fijo en soja, 46% (Tabla 6). Le sigue en importancia el pago a quintal fijo y aparcería, 27%, y en tercer lugar aparcería con el 16%. El pago a quintal fijo incrementa los riesgos inherentes a la producción agropecuaria, más aún en una zona que hace 30 años dejó de combinar riesgos de mercado y producción. La condición de pago mayoritaria a quintal fijo tiene incidencia no solo en la viabilidad de los pequeños productores en el alquiler de tierras, sino que  condiciona el uso del suelo al cultivo de soja.

Tabla 6: Número de productores clasificados según la forma de pago de la tierra arrendada. Por categoría en números absolutos.

Fuente: Relevamiento GEA 2003/04.

Los productores de ambas categorías han tenido comportamientos diferentes con respecto a la compra de tierra según sus posibilidades económica en distintos momentos históricos (Tabla 7).

Tabla 7: Superficie total comprada clasificada según año de compra por categoría. En número y porcentaje

Fuente: Relevamiento GEA 2003/04.

En el período que comienza en 1950 se puede ver que los productores que integran la categoría hasta 200 has participan de la compra, dada la existencia de políticas que actuaron en tal sentido: los créditos a tasas reducidas y largo plazo del Banco Nación que permitieron el acceso a la propiedad de la tierra por parte de los arrendatarios,  la ley 17.253 promulgada en 1967 permitió también una opción para aquellos arrendatarios que pudieran comprar la tierra que anteriormente arrendaban.

La compra de tierras es tradicional en todos los estratos de productores y un  componente importante en el grupo que incrementa la escala. A partir de la modernización se privilegia la estrategia de la ampliación de la superficie total operada por alquiler y por compra. Desde el año 2000 el 95% de la tierra es adquirida por los productores correspondientes a la categoría de los grandes productores.

Las variables descriptas con respecto al componente comportamiento de la tierra en la estrategia de escala en  los últimos tres lustros permiten  constatar la hipótesis  de la incidencia del modelo económico implementado sobre el proceso de diferenciación social que redundó en cambios significativos en la estructura social agraria.

Uso del suelo y prácticas de labranzas.
La estrategia de las unidades de la región se basa en la producción de granos exportables. En los últimos 10 años, con la incorporación del modelo tecnológico de última generación, se incrementa la producción de soja, cultivo de alta demanda en el mercado internacional, lo que constituye un punto de ruptura con la tradición productiva de la región ya que es la primera vez que el uso del suelo apto para agricultura está destinado en un 90% a un producto de escaso consumo en el mercado interno.

Independientemente de la categoría de pertenencia hay un factor común a todas las unidades productivas, es la modalidad del uso del suelo con la agricultura como especialidad (Tabla 8).

Tabla 8: Uso del suelo por categoría. En hectáreas y porcentaje.

Fuente: Relevamiento GEA 2003/04.

La ganadería como alternativa para la diversificación de actividades queda reducida a un espacio mínimo, muchas veces justificado por la aptitud edáfica.

Esta modalidad de selección ecosistémica reduce la flexibilidad que otorga la diversificación de actividades al compensar riesgos climáticos y de mercado. En este sentido hay una mayor dependencia con respecto al mercado de productos y al mercado financiero.

La región realiza agricultura continua desde hace más de treinta años. Los efectos de esta modalidad se expresan en el deterioro de los recursos naturales y en las condiciones de fertilidad de los suelos, generando una mayor dependencia de insumos industriales (Cloquell y  Propersi;  2003)

Las explotaciones menores a 200 ha persisten con dificultad para  construir estrategias alternativas a la producción de soja, ocupando el 94% de la superficie agrícola con ese cultivo (Tabla 9).

Tabla 9: Cultivos por categoría. En hectáreas y porcentaje.

Fuente: Relevamiento GEA 2003/04.

En la categoría de 200 ha y más en superficie propia, se combinan de manera diferente los cultivos agrícolas incorporando el maíz en la secuencia de cultivos, como opción para atenuar los efectos adversos del escaso aporte de materia orgánica del cultivo predominante.

Una de las consecuencias del modelo de escala es una fuerte diferenciación en la capitalización entre los productores menores y mayores de 200 has. No obstante, dadas las características del trabajo familiar en la región, aquellos productores que se capitalizaron, fundamentalmente los arrendatarios, conformaron un mercado de alquiler de maquinarias por labor que posibilita una opción para aquellos que no han podido hacerlo (Tabla 10).

Tabla 10: Sistemas de labranza en los cultivos predominantes de la región. En hectáreas y porcentaje por categoría, según tenencia de la tierra.

Fuente: Relevamiento GEA 2003/04.

Las explotaciones menores a 200 ha utilizan en su mayor parte aquellos implementos que tienen en su dotación, que aún cuando resulten obsoletos para el modelo de última generación, son funcionales para la producción, trabajando alrededor del 60 % de la superficie operada por ellos bajo la modalidad de labranza mínima. En la superficie arrendada (6% sobre la superficie total operada de la muestra) trabajan preponderantemente con siembra directa. El 62 % de estos productores no cuenta con sembradoras para el sistema de labranzas en siembra directa, esto redunda en que casi el 84 %  contrata labores en esta campaña.

Los productores de más de 200 has son arrendatarios  en el 96% de los casos  y arriendan  60 % de la superficie total operada de esta categoría, sus prácticas de labranzas son fundamentalmente con siembra directa en todos los cultivos. El 92 % cuenta con la sembradora adecuada a este tipo de labranzas y el 60 % de este grupo dispone de la tecnología necesaria para la producción a escala. Se contratan mayoritariamente labores de pulverización y cosecha en función a las restricciones que puede imponer las necesidades del proceso productivo en superficies extensas.

Si bien el grado de capitalización es mayor en la categoría de más de 200 ha no todos los productores de la misma cuenta con todo el  equipo  en maquinarias necesario para llevar adelante el proceso productivo en la superficie operada por ellos (Tabla 11). Esta ausencia es suplida por la contratación de labores. Entre las labores contratadas más mencionadas se encuentra la sembradora de siembra directa de grano fino, la pulverización y la cosecha. Estas últimas responden  al patrón de contratación tradicional de la región. 

Tabla 11: Características de la capitalización por componentes tecnológicos. Según número total de productores distribuidos por estrato.

Fuente: Relevamiento GEA 2003/04.

En la evaluación de una incorporación futura de maquinarias los productores más chicos expresan mayoritariamente no tener expectativas de compra debido al alto precio de las mismas. En cambio, los productores más grandes expresan sus perspectivas de compra en maquinarias tales como sembradoras, pulverizadoras y cosechadoras (Tabla 12).

Tabla 12: Número y porcentaje de productores que contratan labores.

Fuente: Relevamiento GEA 2003/04.

Conclusiones

El fortalecimiento del mercado en la globalización como regulador espacial de las formas de inclusión de las diferentes regiones proveedoras de materias primas a la economía mundial, determina un escenario que favorece localmente la concentración económica, dando pie a la conformación de una estructura social diferenciada.

El proceso de descomposición de la producción familiar tiene como consecuencia la eliminación de un número importante de explotaciones, en su mayor parte las pequeñas y medianas que corresponden a la categoría de menos de 200 ha.

La centralización de la tierra que se produce en el término de 15 años es altamente significativa. Contextualmente, la política monetaria de la post convertibilidad y el alto precio de la soja en el mercado, permiten la expansión de la superficie total operada y un crecimiento de la capitalización por explotación en la categoría de 201 ha y más.

El dominio del territorio por el capital excluye a aquellos que no pueden producir por las condiciones que impone. Esta exclusión, sin embargo, tiene como correlato la puesta en disponibilidad de tierras por parte de pequeños propietarios. En el trabajo se demuestra que prácticamente el 50% de la tierra que se incorpora en arrendamiento es puesta en el mercado de alquiler de tierras por ex productores, en tanto el porcentaje restante por propietarios cuya actividad no esta relacionada al sector.

Es importante destacar que en la fracción de explotaciones menores a 200 ha, el 62% de las productores, no tiene en su dotación  ninguno de los componentes tecnológicos de última generación, no se plantean actualmente expectativas de incorporación de nuevas maquinarias, fundamentando su opinión en que las mismas tienen un precio en el mercado que torna inaccesible su incorporación bajo las actuales condiciones económicas y financieras.

La centralización de la tierra adquiere tanta importancia como la incorporación de capital bajo un modelo tecnológico productivo no centrado en el aumento de la productividad por ha.

El incremento de la escala significa un uso diferencial de los recursos productivos, una mayor incidencia del capital en la estrategia de la mayoría de las explotaciones y una menor necesidad de trabajo permanente. La concentración de la tierra, la reducción de las labores necesarias y del tiempo de trabajo en relación al tiempo de producción son parte del  proceso de dominio del capital sobre el territorio agrario.

El modelo  de escala es incompatible con la persistencia de las pequeñas explotaciones con recursos escasos en el mismo territorio, dada la valorización de la tierra y el precio de la renta.

En este escenario se da lugar al proceso de diferenciación social más importante de los últimos 50 años.

Bibliografía

AZCUY AMEGHINO, E., y CLOQUELL, S. 2004 Las reformas neoliberales y las transformaciones en la estructura social agraria pampeana 1991-2001 En: Revista Alasru Nº1 Editorial Nueva Época. Méjico pp- 69-108

CLOQUELL. S., y GONZÁLEZ, C., 1992 Análisis de la estructura social agropecuaria. Censo Nacional Agropecuario 1988.  Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Pcia. de Santa Fe- IPEC-INDEC Santa Fe.

CLOQUELL, S., ALBANESI, R., DE NICOLA, M., GONZÁLEZ, C., PREDA, G., PROPERSI, P. 2003 Las unidades familiares del área agrícola del sur de Santa Fe en la década del 90: En Revista Interdisciplinaria de Estudios Agrarios. V.19 pp.5-40  Buenos Aires.

CLOQUELL, S., Y PROPERSI, P., 2003 Caracterización de la modalidad del uso y cuidado de los recursos naturales en el marco de la organización de la producción agraria. Terceras Jornadas Interdisciplinarias de estudios agrarios. Pp.41

KOSACOFF, B.,  et al 2003 Componentes macroeconómicos, sectoriales y microeconómicos  para una estrategia nacional de desarrollo. Lineamientos para fortalecer las fuentes  de crecimiento económico. Proyecto coordinado por CEPAL- ONU. Boletín informativo Techint  312: pp. 21-51, Buenos Aires

MARTINEZ NOGUEIRA, R., 1998. "El desarrollo agropecuario y la cuestión institucional. El caso argentino" Revista Perspectivas Rurales  Año 2 Nº 2  pp. 36-55 Costa Rica.

MURMIS, M., 1994. Algunos temas para la discusión de la Sociología Rural Latinoamericana. Reestructuración, desestructuración y problemas de excluídos e incluídos." Ruralia Nº 5, pp. 43-68. Buenos Aires.

PREDA, G., 2004. Análisis de la evolución de la actividad productiva  en el área agrícola del sur de Santa Fe en la última década. Tesis de Licenciatura. Rosario Mímeo

SARACHU, O., 1996. Excedente económico y endeudamiento agropecuario. CONINAGRO, Buenos Aires.

TEUBAL, M. y RODRIGUEZ, J., 2002. Agro y alimentos en la globalización. Una perspectiva crítica. La Colmena. Buenos. Aires.

 

 
Secretaría de Investigaciones - Facultad de Ciencias Agrarias - Universidad Nacional de Rosario
Revista de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Agrarias - ISSN Nº 1515-9116