Introducción
Uno de los puntos de permanente conflicto entre los
distintos eslabones que componen la cadena láctea es
la participación de cada uno de ellos en el precio
final que paga el consumidor.
Los
productores alegan que cuando aumenta la cantidad
ofrecida de leche cruda el precio al productor disminuye
en una mayor proporción que el precio recibido por la
industria lo cual es cierto ya que por ejemplo, como lo
indica Quintana (1999), entre el mes de mayo de 1998 y
el mismo mes de 1999, el índice de precios mayoristas de
productos lácteos bajó un 2% mientras que el precio de
la leche al productor bajó un 20%.
Sin
embargo, también es cierto que cuando disminuye la
oferta de leche el precio al productor aumenta en una
mayor proporción que el precio recibido por la
industria, según lo pone en evidencia Schaller (2003
citado por López, 2004) al mencionar que durante el
período diciembre de 2001 a noviembre de 2002, los
precios mayoristas y minoristas crecieron en un 67 y 64%
respectivamente, mientras que el precio al tambero lo
hizo en un 144 %. En igual sentido se expresa Iribarren
(2003) cuando indica que en el período noviembre de 2001
a diciembre de 2002 el precio del sachet de leche al
consumidor creció en un 71%, mientras que el precio al
productor creció en un 162%.
López
(2004) considera que la evolución del porcentaje del
precio final que percibe el tambero puede deberse a tres
causas distintas: el mayor o menor valor agregado
exigido por los consumidores en función de su ingreso,
las diferencias en el poder de negociación de los
distintos participantes que actúan en la cadena láctea y
las diferencias de elasticidades de demanda y oferta de
leche cruda y productos lácteos.
La primer
causa se refiere a que, si aumenta el ingreso, aumenta
la demanda de valor agregado en el producto final (leche
con calcio, con hierro; yogur con frutas, etc.) o
viceversa, por lo que cabe esperar una tendencia
decreciente en la participación proporcional del
producto primario (la leche cruda) en el precio final,
sin que ello implique en absoluto un deterioro para el
ingreso ni para la rentabilidad del tambero.
En cuanto
a la segunda causa, la existencia de distinto poder de
negociación en productores, industriales y minoristas,
puede indicarse que entre los determinantes de
importancia del poder de negociación de las empresas se
encuentra el número de éstas que intervienen en la
oferta y en la demanda, pues si el número de oferentes y
demandantes es muy grande ninguno puede influir sobre el
precio en forma significativa, en cambio si en la oferta
o en la demanda son muy pocos pueden ponerse de acuerdo
y actuar sobre el precio.
Por
ejemplo, si en la comercialización primaria de leche los
productores enfrentan a pocas empresas y éstas acuerdan
el precio que pagan a los tamberos, las usinas lácteas
tendrían mayor capacidad negociadora que los
productores.
No
obstante, por un lado Galetto (2002, citado por López,
2004), señala que el sector industrial no presentaría un
grado de concentración significativo y por otro, López
(2004) manifiesta que es "posible que en épocas de
escasez de la materia prima, las empresas compradoras
tiendan a competir ferozmente por el insumo estratégico,
por lo que se observa una mayor participación relativa
del productor en el precio final" al consumidor. En
épocas de abundancia la relación es inversa, detentando
la industria un mayor poder de negociación.
Recientemente, un estudio realizado por la Universidad
Argentina de la Empresa (UADE) llega a una conclusión
similar indicando que las variaciones de precios que
existen en la lechería responden a cuestiones de mercado
y no a abuso de poder de un grupo de industrias (Infortambo,
2004).
El
objetivo de este trabajo es tratar de contrastar, con
los datos existentes, la hipótesis formulada por López
en el sentido de que la asimétrica traslación de las
variaciones de precios desde el productor hacia el
consumidor, se debe a las diferencias de elasticidades
de demanda y oferta de leche cruda y productos lácteos.
Más específicamente, las hipótesis que se trata de
probar con los hechos observados, son dos:
-
La primera de ellas es que la diferente variación de
precios en los distintos niveles del canal de
comercialización de productos lácteos se debe a que la
elasticidad precio de la demanda de dichos productos
aumenta a medida que se avanza en el canal de
comercialización.
-
La segunda, que en parte deriva de la primera, es que
cuando el producto sólo se destina al mercado interno,
si el precio de la leche cruda al productor sube,
disminuye el margen mayorista y viceversa, pero eso
puede no ocurrir cuando el producto se exporta.
Esta
hipótesis se apoya en el trabajo de López citado, en el
cual se acepta como supuesto que si la demanda es menos
elástica que la oferta, una disminución de ésta provoca
un aumento significativo en el precio que, de no ser
rechazada la primer hipótesis, sería difícil de
trasladar hacia el mercado de segunda venta, provocando
una disminución del margen mayorista.
Materiales y Métodos
La
elasticidad precio de la demanda en distintos niveles
del canal de comercialización
Diversos autores señalan que la elasticidad precio de la
demanda crece a medida que el producto avanza en el
canal de comercialización. En efecto, Shepherd and
Futrell (1969) manifiestan que la elasticidad de la
demanda a nivel del productor agropecuario es
habitualmente menor que la elasticidad a nivel minorista
y, de igual modo, Kohls and Uhl (1998) exhiben algunas
estimaciones de elasticidad precio de la demanda para
productos alimenticios seleccionados, puntualizando que
la elasticidad precio de la demanda a nivel del
productor es siempre menor que la elasticidad precio de
la demanda a nivel del minorista.
Asimismo, Mendoza (1991) aunque no se refiere
expresamente a la magnitud de la elasticidad precio de
la demanda en relación al nivel del canal en que se
encuentra, cuando trata el tema de los márgenes, indica
que la demanda del consumidor tiene una mayor
elasticidad que la demanda del mayorista.
En
el caso de la leche, una de las causas por las cuales la
elasticidad de la demanda aumenta a medida que el
producto avanza en el canal de comercialización, es que
se incrementa el número de sustitutos del producto que
se encuentra a disposición del demandante. En efecto,
para la industria la posibilidad de sustituir la leche
como materia prima es prácticamente nula, por lo cual la
elasticidad de la demanda es cero o muy reducida. En
cambio, el mayorista y con más razón el minorista,
tienen a su alcance otros productos con los cuales
pueden sustituir los lácteos a medida que éstos
incrementan sus precios.
Procedimiento para estimar la elasticidad precio de la
demanda
La falta de información actualizada y completa sobre el
sector lechero en nuestro país dificulta la estimación
de la elasticidad precio de la demanda de productos
lácteos mediante los métodos econométricos
tradicionales.
Un método alternativo de llegar a una estimación
aproximada del coeficiente de elasticidad precio de la
demanda de productos lácteos que enfrenta la industria y
los minoristas, es a partir del denominado "Índice del
grado de poder de monopolio de Lerner", el cual se
expresa en la forma siguiente: L = (P - CM)/P, donde L
es la diferencia entre el precio del producto (P) y su
costo marginal (CM) en relación al precio del producto.
En 1934, el economista Abba Lerner presentó este índice
basándose en que en una industria perfectamente
competitiva P = CM, por lo que L = 0. Cuanto mayor es L,
mayor es el grado de poder de monopolio. Este índice
también puede expresarse por medio de la elasticidad de
la demanda a la que se enfrenta la empresa, o sea: L =
(P - CM)/P = - 1/Ed, donde Ed es
la elasticidad precio de la demanda del producto
considerado. Por lo tanto, Ed = - P/(P - CM)*
(Pindyck y Rubinfeld, 1998).
La estimación de la elasticidad precio de la demanda que
enfrentan las industrias y los minoristas a partir de la
metodología indicada, requiere algunas aclaraciones que
se efectúan a continuación.
· En primer lugar, supone que tanto las industrias como
los minoristas son maximizadores de beneficios y, si
bien no puede afirmarse que este supuesto se cumple
siempre en la realidad, puede considerarse aceptable
teniendo en cuenta las características de la actividad
láctea, aún en el caso de las industrias que operan bajo
la forma de cooperativas.
· Además, según lo aclaran Pindyck y Rubinfeld (Ibidem),
Ed es la elasticidad de la curva de demanda
de la empresa y no de la curva de demanda del mercado, a
la cual se hace referencia en la hipótesis formulada.
Por esa razón, en todos los productos deben hallarse
coeficientes de elasticidad cuyo valor absoluto sea
igual o mayor a 1 puesto que el denominador de la
fracción (*) sólo puede ser igual o menor a P. Esto es
así por cuanto el empresario siempre se ubicará en el
sector de la demanda en el que su ingreso marginal
(igual al CM) sea cero o positivo, es decir, la
elasticidad precio debe ser 1 o mayor a 1. No obstante,
existen productos lácteos que ante determinados
volúmenes de oferta alcanzan sectores inelásticos de la
curva de demanda del mercado. En consecuencia, los
coeficientes calculados deben tomarse como valores
relativos. Es decir, a fin de contrastar las hipótesis
indicadas, se tratará de relacionar los coeficientes
hallados para la demanda de las industrias y de los
minoristas, sin pretender que tales coeficientes
correspondan a la elasticidad de la demanda global de
tales productos.
· Por último, dado que no se cuenta con información
referida al costo marginal de las industrias, se tomó el
costo medio del litro de leche cruda como una
aproximación a dicha variable y el precio del producto
pagado al mayorista como una aproximación al costo medio
variable del minorista, utilizando este valor en lugar
de su costo marginal. Pindyck y Rubinfeld aclaran que,
como es difícil medir el costo marginal de una empresa,
a menudo se utiliza el costo variable medio para
calcular el Índice de Lerner.
Sin duda, los datos utilizados no corresponden con
exactitud a los conceptos incluidos en el índice de
Lerner, pero tampoco se alejan mucho de la realidad
teniendo en cuenta que el costo de la leche cruda
representa entre un 65 y un 95% del costo medio variable
de elaboración de los productos lácteos y el precio de
venta mayorista, una proporción aún mayor del costo
variable unitario del minorista.
Fuentes de información utilizadas
De acuerdo a los resultados obtenidos de la búsqueda de
datos efectuada, nuestro país no cuenta con una serie
oficial actualizada de precios de leche cruda. Hace unos
años pudo conseguirse una serie elaborada por el Centro
de la Industria Lechera (CIL), la cual no fue posible
actualizar.
A los efectos de llevar adelante el trabajo, se procuró
obtener información de una empresa industrial que
opera en el sur de la provincia de Santa Fe y se compararon
los datos mensuales logrados para el período Enero
de 1993 - Diciembre de 1999 con los precios disponibles
del CIL correspondientes a igual período, a fin de
comprobar si es posible sustituir la serie nacional
por la de una empresa individual. El Figura 1 muestra
la relación existente entre ambas series, poniendo
en evidencia una aceptable similitud, por lo que los
precios disponibles pueden considerarse bastante representativos
de los vigentes a nivel nacional.
Figura
1:
Precio de la leche al productor del Centro de
la Industria lechera y de una industria del
Sur de Santa Fé.
|

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Fuente:
Elaboración propia en base a datos brindados
por el CIL y una empresa del Sur de Santa Fé. |
En la página de Internet (www.alimentosargentinos.gov.ar)
de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca
y Alimentos se encuentra información mensual, desde
el año 1997, sobre los volúmenes de leche cruda destinados
a la elaboración de distintos productos lácteos y
las cantidades de estos productos obtenidas.
Igualmente, en la página Web mencionada se detallan los
precios mayoristas de numerosos productos lácteos, cuya
fuente primaria es el Instituto Nacional de Estadística
y Censos (INDEC). El INDEC también publica mensualmente
los precios minoristas, pero para un conjunto de
productos lácteos mucho más limitado (INDEC Informa,
1997-2003).
En base a la información disponible y considerando
que un elevado porcentaje de la leche cruda se destina
a la producción de leche fluida, leche entera en polvo
y descremada, manteca y queso, se eligieron en principio
para efectuar la estimación de los coeficientes de
elasticidad, los productos que se detallan en la tabla
1, la cual indica también la proporción del total
de leche cruda empleada en su elaboración durante
el período 1997-2003.
Tabla
1:
Productos lácteos elegidos para calcular el
índice de elasticidad precio relativa de la
demanda minorista / mayorista y porcentaje del
total de leche cruda utilizado en su elaboración
(Promedio del período 1997-2003) |

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Fuente:
Elaboración propia con datos de la SAGPyA,
obtenidos de la página de Internet www.alimentosargentinos.gov.ar |
Los
coeficientes de conversión leche cruda / producto
elaborado se calcularon relacionando los volúmenes
de leche industrial destinada a cada uno de los productos
analizados con la cantidad obtenida de los mismos.
Así se pudo determinar el volumen de leche cruda necesario
para producir un litro de leche pasteurizada entera,
un kilogramo de leche en polvo entera y descremada
y un kilogramo de manteca y de quesos de pasta blanda,
semidura y dura.
En el caso de la manteca, es aceptable la variación
estacional de la cantidad de leche cruda necesaria para
fabricar una tonelada de producto elaborado a causa del
diverso contenido de grasa de la leche en distintos
meses del año. No obstante, según la información
proporcionada por la SAGPyA, la fluctuación del
coeficiente de conversión de la leche cruda en manteca
es enorme, pues oscila entre 2,06 y 26,22 litros de
leche cruda por kilogramo de manteca.
No se puede afirmar que los datos proporcionados sean
erróneos, ya que la diferente relación insumo / producto
puede deberse a variaciones de stocks no considerados o
al empleo, en la elaboración de manteca, de crema
proveniente de la fabricación de otros productos como
por ejemplo, leche fluida o en polvo descremadas. Pero,
de todos modos, la gran variabilidad del coeficiente de
conversión dificulta el cálculo de la elasticidad precio
relativa de la demanda mayorista y minorista, por lo que
se decidió excluir la manteca del conjunto de productos
analizados.
Igualmente, se presentaron dificultades en el suministro
de información relativa a leche en polvo, tanto
descremada como entera.
El INDEC provee dos precios mayoristas distintos de
leche en polvo descremada, expresados en pesos por
kilogramo: el referido al producto de uso doméstico
presentado en envases de 500 - 800 gramos y el
correspondiente al producto destinado a uso industrial,
en bolsas de 25 kilogramos. Naturalmente, se eligió el
precio de la leche en polvo descremada para uso
doméstico, pero el precio minorista de esta leche no se
proporciona por kilogramo, sino para envases de 400
gramos, en los cuales el producto es por lo general más
caro que cuando se presenta en envases de 500 - 800
gramos, por lo que al llevarlo a kilogramos se
sobreestima el precio minorista, si bien puede suponerse
que el error que se comete no es muy importante. Otro
aspecto a considerar es que, a diferencia de lo que
ocurre con otros productos lácteos, cuando se calcula el
coeficiente de conversión de leche cruda en leche en
polvo descremada se llega a un valor fijo para todo el
período (12,5 litros por kilogramo), dato que no es real
pues debería ser variable.
En cuanto a la leche en polvo entera, no pudo ser
utilizada para el cálculo de la relación entre
elasticidades minorista / mayorista porque el INDEC no
suministra información sobre el precio minorista de este
producto.
Asimismo, conviene aclarar que para efectuar los
cálculos, teniendo en cuenta la información disponible,
se tomaron los quesos Cuartirolo, Paté-grass y
Reggianito como representativos de los quesos de pasta
blanda, semidura y dura, respectivamente.
Si bien, se puede cuestionar la poca confiabilidad de la
información sobre productos lácteos suministrada por el
INDEC, no se cuenta con información más confiable que
pueda sustituirla. De igual modo, quizás hubiese sido
más adecuado trabajar con una periodicidad menor a la
mensual, por ejemplo, con datos semanales; sin embargo,
dicha información no existe.
Resultados y Discusión
Indice de elasticidad relativa minorista / mayorista
En el Figura 2 se representan los valores hallados
de la relación entre los coeficientes de elasticidad
precio de la demanda minorista y mayorista (industria)
calculados mediante el índice de Lerner para la leche
pasteurizada; en el Figura
3, iguales variables correspondientes a los quesos
Cuartirolo, Paté-grass y Reggianito y en el Figura
4, para la leche en polvo descremada.
Figura
2:
Leche pasteurizada. Relación entre los coeficientes
de elasticidad precio de la demanda minorista/mayorista
calculados según el índice de Lerner. |

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| Figura
3:
Quesos. Relación entre los coeficientes de elasticidad
precio de la demanda minorista/mayorista calculados
según el Índice de Lerner |
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| Figura
4: Leche
en polvo descremada. Relación entre los coeficientes
de elasticidad precio de la demanda minorista/mayorista
calculados según el Índice de Lerner |
|
De
acuerdo a lo observado en el Figura 2, el resultado
obtenido para la leche pasteurizada no contradice
la primer hipótesis efectuada, respecto a que la elasticidad
precio de la demanda de este producto aumenta a medida
que se avanza en el canal de comercialización pues
la relación de elasticidades minorista / mayorista
siempre es mayor a 1. Igual afirmación podría hacerse
para el queso Cuartirolo pues, salvo en los dos primeros
meses del período analizado, en los restantes el índice
calculado supera la unidad.
No obstante,
la relación de
elasticidades en el queso Paté-grass y en el Reggianito
presenta una situación distinta: hasta la segunda mitad
del año 2002, con algunas excepciones, el índice supera
a la unidad poniendo en evidencia que la elasticidad
precio de la demanda que enfrenta
el
minorista es mayor que la del mayorista pero, desde
entonces la relación comienza a ser menor a 1, señalando
que la elasticidad precio de la demanda mayorista supera
a la minorista.
A
partir de la observación de este hecho, surge la segunda
hipótesis planteada que proporcionaría la razón por
la cual, en los quesos Paté-grass y Reggianito, los
resultados obtenidos no apoyan la primer hipótesis,
es decir, cuando el producto sólo se destina al mercado
interno, si el precio de la leche cruda al productor
sube, disminuye el margen mayorista1
y viceversa, pero eso puede no ocurrir cuando el producto
se exporta.
1Se
denomina margen mayorista o margen de la industria de un
producto determinado a la diferencia entre el precio
mayorista y el precio pagado al tambero por la leche
necesaria para elaborar ese producto. Se trata, en
realidad, de un margen bruto.
En
cuanto a la leche en polvo descremada, la elasticidad
precio de la demanda minorista sólo supera a la
elasticidad de la demanda mayorista desde mediados de
1999 hasta principios de 2002. En el punto siguiente se
analiza esta situación que, según podrá verse, es
similar aunque no igual a la observada para los quesos
mencionados.
Relación entre el precio al productor de leche cruda
y el margen de la industria
Los
Figuras 5 y 62
exhiben la relación existente entre el precio recibido
por el productor y el margen de la industria correspondiente
a la leche pasteurizada, evidenciando una clara curva
de pendiente negativa.
2El
período analizado se subdividió en dos subperíodos
pues, como se trabajó con precios nominales, éstos
se situaron en un nivel superior al producirse la
devaluación del peso en enero de 2002.
Figura
5:
Leche Pasteurizada. Relación precio al productor/margen
mayorista. Período Enero de 1997- Diciembre
de 2001. |

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Figura
6: Leche
pasteurizada. Relación precio al productor/margen
mayorista. Período Enero de 2002 - Diciembre
de 2003. |
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En
los Figuras 7 y 8 se representa la misma relación
para los quesos Paté-grass y Reggianito pero, a diferencia
de los anteriores, se observa que cuando el precio
al productor aumenta el margen de la industria fluctúa
más o menos en los mismos niveles o incluso, en el
caso del Reggianito, también se incrementa.
Figura
7:
Queso Paté-grass. Relación precio
al productor/margen mayorista. Período Enero
de 1997-Diciembre de 2003. |

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Figura
8:
Queso Reggianito. Relación
precio productor/margen mayorista. Período
Enero 1997-Diciembre 2003.
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|
Los
aumentos en el precio al productor se producen a partir
del año 2002, después de la devaluación cuando se
incrementan las exportaciones, como puede verificarse
en la tabla 2 la cual pone de manifiesto que en los
años 2002 y 2003 aumenta el coeficiente de exportación
(porcentaje exportado respecto al total producido),
especialmente para los quesos de pasta semidura y
dura.
Tabla
2:
Quesos pasta blanda, semidura y dura. Relación
entre cantidad exportada y producida (porcentajes).
Período 1997- 2003. |

|
La
posibilidad de exportación permite dar a los productos
un destino alternativo, lo que constituye un factor
condicionante de aumento de la elasticidad. Este hecho
podría explicar el incremento del margen mayorista
para los dos tipos de quesos, aún cuando aumenten
los precios al productor.
También puede observarse
en el Figura 9 que algo similar ocurre con la leche
en polvo descremada: el margen de la industria aumenta
aun cuando se incrementa el precio al productor en
los años 2002 y 2003, no siendo así para el período
1997-2001.
Figura
9:
Leche en polvo descremada. Relación precio productor/margen
mayorista. Período Enero de 1997-Diciembre de
2003. |

|
Sin
embargo, no se puede afirmar que el incremento de
la elasticidad de la demanda mayorista en relación
a la elasticidad de la demanda minorista que corresponde
a los años 2002 y 2003, como lo indica el Figura 4,
haya correspondido a un incremento del coeficiente
de exportación (ver tabla 3), pues en 1999 la cantidad
exportada y el coeficiente de exportación fueron casi
tan altos como en el año 2002.
Tabla
3:
Leche en polvo entera y descremada. Cantidad
exportada (toneladas) y relación entre cantidad
exportada y producida (porcentajes). Período
1997- 2003 |

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| Fuente:
Elaboración propia con datos de la SAGPyA,
obtenidos de la página de Internet www.alimentosargentinos.gov.ar |
Si
se calcula el costo medio de la materia prima que
tendría la leche en polvo descremada destinada
al mercado externo considerando la cantidad de leche
cruda necesaria para elaborar un kilogramo3,
según los datos de la SAGPyA y se lo relaciona con
el precio FOB4, promedio de forma de obtener
un margen mayorista, se puede comprobar que en los
años 1997 a 1999, en las ventas al exterior la industria
parece no recuperar siquiera el costo de la leche
cruda. Lo mismo vuelve a ocurrir en el año 2003, como
lo ponen de manifiesto las cifras contenidas en la
tabla 4.
3Debe
recordarse lo expresado en un párrafo precedente respecto
a que, de la información suministrada por la SAGPyA
deriva un coeficiente de conversión leche cruda a
leche en polvo descremada que permanece fijo a lo
largo de todo el período lo cual, dado que no es así
en la realidad, puede también estar incluyendo un
margen de error al calcular el costo de la leche exportada
en forma de leche en polvo descremada.
4Precio
de exportación.
Tabla
4:
Leche en polvo descremada. Precio FOB promedio,
costo promedio de la leche cruda usada en su
elaboración y margen mayorista (u$s/kilogramo).
Período 1997- 2003. |

|
| Fuente:
Elaboración propia con datos de la SAGPyA,
obtenidos de la página de Internet www.alimentosargentinos.gov.ar |
Al
parecer, durante esos años se efectuaron exportaciones
con márgenes negativos. En consecuencia, surge el
interrogante sobre la siguiente dinámica: la mayor
posibilidad de exportación incrementa la elasticidad
precio y esto posibilita elegir esta vía (exportación)
aún cuando los márgenes sean negativos ya que el costo
de oportunidad de volcarlos al mercado interno señalaría
mayores pérdidas.
Cuando se calcula la elasticidad precio de la demanda
que enfrentan las empresas lácteas partiendo del índice
de Lerner para la leche en polvo descremada en envase
industrial y se la relaciona con la elasticidad precio
de la demanda que enfrentan los minoristas, se puede
observar que dicha elasticidad es mayor para la industria
que para el minorista en casi todo el período en estudio,
según lo indica el Figura 10.
Figura
10:
Leche en polvo descremada. Relación entre los
coeficientes de elasticidad precio de la demanda
minorista/mayorista (envase industrial) calculados
según el Índice de Lerner. |

|
Por
lo tanto, podría concluirse que el incremento de la
elasticidad precio relativa de la demanda mayorista
para el mercado interno derivaría de la elasticidad
precio de la demanda de leche en polvo descremada
industrial y ésta a su vez aumentaría debido a la
posibilidad de exportación. En otros términos, la
alternativa de realizar ventas al exterior constituye
un factor importante para que todos los integrantes
de la cadena láctea puedan aprovechar los beneficios
del aumento de la producción, sin necesidad de que
el mismo se convierta en una mayor fuente de ingresos
para un eslabón en detrimento de otro.
Por
tal motivo es interesante profundizar, en trabajos
posteriores, el análisis de las características del
mercado internacional de productos lácteos y la posición
de Argentina frente al mismo.
CONCLUSIONES
Sobre la base de la información
disponible, el análisis efectuado permite llegar a las
siguientes conclusiones:
- Los hechos observados respecto
a la leche pasteurizada, no contradicen la primer
hipótesis en el sentido de que la elasticidad precio
de la demanda que enfrenta el minorista es más elevada
que la elasticidad de la demanda del mayorista
(industria). Por esa razón, cuando el precio al
productor aumenta por disminución de la cantidad de
leche cruda producida, ceteris paribus5,
se reduce el margen de la industria por su
imposibilidad de trasladarlo a los consumidores por la
mayor elasticidad de la demanda de éstos. En cambio,
si el precio al productor cae por un aumento de la
producción, esa caída no se refleja en toda su
magnitud a nivel del consumidor, también por la mayor
elasticidad de la demanda que enfrenta el minorista,
la cual permite a la industria, dentro de ciertos
límites, no recurrir a una sensible baja de precios
para colocar el exceso de producción.
5Esta
expresión significa que el resto de las variables que
pueden afectar el precio al consumidor permanecen
fijas.
- Los resultados obtenidos para
la leche en polvo descremada y los quesos Paté-grass y
Reggianito, muestran una situación bastante similar a
la observada para los otros productos estudiados,
hasta fines de 2001 pero totalmente distinta en los
últimos años del período analizado. Ello se debe a que
tales productos no sólo se destinan al mercado interno
sino también se exportan. En consecuencia, en estos
casos no se cumple la primera de las hipótesis
enunciadas porque la elasticidad de la demanda
mayorista en los últimos meses del período supera a la
elasticidad de la demanda minorista y el margen de la
industria no se reduce ante un aumento del precio
pagado al tambero.
Una explicación posible es que el
destino alternativo que aparece con la posibilidad de
vender al exterior permite a la industria obtener
precios más altos que si volcara la producción en el
mercado interno, no teniendo necesidad de disminuir su
margen cuando aumenta el costo de la materia prima. En
algunos casos se ha observado, de acuerdo a los datos
disponibles, que a veces las empresas podrían hasta
llegar a exportar productos lácteos a precios que no
llegarían a cubrir el costo de la materia prima, lo cual
se justificaría por dos motivos: porque la colocación en
el mercado interno les proporcionaría un precio menor o
bien, porque la pérdida asumida constituye una inversión
con el objeto de mantener el cliente en el exterior.
En resumen la exportación, al
constituir un incremento de la demanda, aparecería
como un medio adecuado para estimular el crecimiento
y desarrollo de todos los eslabones de la cadena láctea.
De todos modos, el mercado internacional de productos
lácteos tiene características muy particulares, no
sólo en cuanto a las políticas internas de los países
participantes sino también y, en parte a causa de
las mismas, debido a la gran volatilidad de los precios
vigentes, lo cual obliga a efectuar serios estudios
de mercado a fin de decidir cuáles son los productos
que ofrecerán una mayor rentabilidad en el largo plazo.
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