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El
Programa PICTOR (Proyectos de Investigación
Orientados y en Red) es un instrumento de gestión de
la investigación científica y tecnológica que ejecutan y
cofinancian desde el año 2002 en forma conjunta, todas
las universidades de gestión pública y privada radicadas
en la provincia de Córdoba, la Agencia Nacional de
Promoción Científica y Tecnológica y la Agencia Córdoba
Ciencia.
Este
programa pretende, a través de la organización de
redes de conocimiento:
>
Solucionar problemas en un contexto de aplicación.
>
Involucrar la participación de varias disciplinas entre
las que se generan sus propias estructuras teóricas y
métodos de investigación.
>
Propiciar heterogeneidad y diversidad organizacional, ya
que se constituye por grupos de investigación menos
institucionalizados y mediante la conformación de redes
que se disuelven cuando se resuelve un problema.
>
Generar responsabilidad social, pues se genera por la
preocupación pública sobre problemas que afectan a la
población, lo que implica un trabajo más reflexivo.
Las
redes son abiertas, están constituidas por grupos de
investigadores pertenecientes a las universidades
cooperantes y además, por investigadores de otras
universidades o instituciones de Argentina y del
exterior.
Figura 1:
Esquema gráfico de los pasos propuestos para el diseño
y formulación de los proyectos PICTOR. (1) Si el
problema se resuelve a través del análisis del conjunto
de los conocimientos científicos y tecnológicos disponibles,
la investigación no es activada.

Para
el diseño y formulación del proyecto (Figura 1) se sigue
un modelo interactivo de relación en cadena. El modelo
se caracteriza por interacciones y efectos de ida y
vuelta y pone el acento sobre el rol central de la
concepción del problema, y sobre las numerosas
interacciones que ligan la ciencia, la tecnología y la
innovación en cada etapa del proceso los que,
necesariamente, deben ser tenidos en cuenta. Se
reconocen cuatro etapas:
Etapa 1
Concepción del problema: ¿cuál es el problema?
La
"cadena" comienza con el diagnóstico del tema-problema1
a abordar, tratando con la mayor precisión posible, su
naturaleza, complejidad y amplitud. Aquí se incluyen,
explícitamente y en términos cuali y cuantitativos, la
importancia social y económica del tema problema
seleccionado en el contexto regional.
1
Algunos ejemplos de temas-problema licitados en las
convocatorias 2002-2004 en referencia a las ciencias
agropecuarias son: `Gestión ambiental y base para una
producción agropecuaria sostenible: el caso del
monocultivo de soja en Córdoba; ` Desarrollo de
tecnologías de producción, industrialización,
conservación y comercialización de agroalimentos, con
especial énfasis en las economías regionales y en las
producciones alternativas como base de la
sostenibilidad´.
Etapa 2
Recuperar y analizar datos: ¿qué se sabe acerca del
problema? ¿cua/es son las causas del problema? Generar
soluciones: ¿qué se puede hacer? Seleccionar soluciones:
¿cuál /es son las mejores soluciones para implementar?
En
esta segunda etapa se deben encontrar las respuestas al
tema problema, en primer lugar, explorando
exhaustivamente el conocimiento y la información
disponible. Esta fase corresponde a la introducción de
un proyecto en la modalidad clásica de presentación en
el sentido de reunir, ordenar y analizar la información
y los conocimientos existentes sobre el tema abordado y
plantear posibles soluciones, esto es, lograr una
definición clara y realista de los objetivos en una
perspectiva a mediano y largo plazo.
En
esta etapa quedan claramente expresados los indicadores
verificables objetivamente. El paso siguiente es la
selección de aquellas soluciones que se consideren las
más ajustadas al problema en estudio.
Etapa 3
Planificar la Implementación: ¿cómo pueden ser
implementadas las soluciones?
El
proyecto debe incluir, como uno de los productos
verificables, una propuesta estratégica de cómo
implementar la o las soluciones.
Etapa 4
Implementación / Evaluación de los resultados y Difusión
Esta
etapa es de incumbencia y resolución del estado
provincial, de las instituciones integrantes del
convenio o de otras instituciones, organismos o empresas
de la Provincia de Córdoba. El PICTOR, así organizado,
pretende iniciar una nueva forma de gestión del
conocimiento y ayudar a consolidar al sistema
regional de ciencia y tecnología. A dos años de iniciado
y a través de lo reflejado en la evaluación de su
seguimiento, no solo se han ido cumpliendo las tareas
planificadas sino que además, ha permitido la aparición,
sin proponérselo, de verdaderas comunidades de
práctica. Evidentemente el PICTOR es mucho más
que una estrategia de uso eficiente de los recursos.
Pero ¿qué son estas comunidades de práctica?
Cuando
hablamos de gestión del conocimiento lo entendemos como:
"el conjunto de procesos y sistemas que permiten que el
capital intelectual instalado en un determinado espacio
organizacional aumente de forma significativa, mediante
la gestión de sus capacidades de resolución de problemas
de forma eficiente (en el menor espacio de tiempo
posible), con el objetivo final de generar ventajas
competitivas sostenibles en el tiempo".
Sabemos que el conocimiento no se comporta en la misma
forma como otros recursos. El conocimiento, como las
ideas se puede replicar en forma continua. Es un recurso
infinito. Los recursos naturales se agotan con el uso.
El conocimiento se expande con el uso. Si un recurso
natural es vendido o entregado a otro, es a expensas de
quienquiera lo haya entregado. Sin embargo compartir el
conocimiento le permite a las partes que intervienen, no
solo retener el recurso (conocimiento), sino también
amplificarlo a través del mismo proceso de intercambio.
Este
recurso infinito- el conocimiento- reside y es
largamente controlado por individuos y no puede
evidentemente ser manejado por métodos que dan énfasis
solo al flujo de datos e información y a la manipulación
de documentos. De lo que se trata es de convertir el
conocimiento en valor.
En
realidad el conocimiento y el aprendizaje tienen una
naturaleza social. El conocimiento viaja a través del
lenguaje y cualquier conversación es un experimento en
la creación-prueba de ideas del conocimiento, probando
palabras y conceptos.
La
conversación permanente, a través de las actividades
diarias genera continuamente tanto conocimiento tácito
como explícito. El conocimiento tácito es la riqueza del
saberhacer que reside en la cabeza de la gente,
profundamente enraizado en su experiencia de vida y
aprendizaje.
El
conocimiento explícito es aquel que deliberadamente se
comparte, documenta y comunica. Mucha gente insiste que
no hay conocimiento fuera de las personas. El
conocimiento externalizado, es para ellos, solo
información.
No hay
base de datos ni sistema tecnológico que pueda capturar
y distribuir en forma completa todo el conocimiento que
flota alrededor de una institución. Si uno considera la
forma en que el conocimiento ocurre naturalmente, lo que
debe apoyar entonces son las comunidades en donde el
crece.
Las
redes y lo que actualmente se llama comunidades de
práctica son las herramientas más poderosas para
tratar con la que rápidamente estamos viendo que es la
convergencia entre el manejo del conocimiento y las
comunidades de aprendizaje. Y es que el conocimiento no
puede ser separado de las comunidades que lo crean, lo
usan y lo transforman.
En
todos los tipos de trabajo para crear conocimiento, la
gente requiere de la conversación la experimentación y
compartir
las
experiencias con otra gente que hacen lo mismo que
ellos. En especial, en la medida que la gente más allá
de sus rutinas, se encamina hacia desafíos más complejos
ellos dependen más de sus comunidades de práctica
como su fuente primaria de conocimiento.
Lo que
mantiene juntos a sus integrantes es un sentido común de
propósito y una necesidad real de conocer lo que el otro
conoce. Estas comunidades de práctica se diferencian de
los equipos o grupos en que están definidas por el
conocimiento más que por la tarea. El ciclo de vida de
una comunidad esta determinado especialmente por el
valor que crea para sus miembros, y no solo por
las fechas del proyecto.
La
gente se organiza alrededor de un dominio del
conocimiento que les da a los miembros, un sentido al
emprendimiento conjunto. Los miembros se identifican con
el dominio del conocimiento y una responsabilidad
conjunta que emerge a partir de la comprensión de su
situación.
La
alineación dentro de la comunidad estas referida más a
una identidad profesional que a una afiliación
institucional. Muchos de sus miembros actúan como
sinapsis inteligentes entre la sociedad, redes
informales de conocimiento (ONG) y la comunidad. Esta
arena ofrece nuevas posibilidades de crecimiento a la
comunidad para expandir su campo de práctica.
La
comunidad ha emergido en el espacio entre los proyectos
de investigación integrado por individuos-grupos y las
redes de conocimiento. Este es un crecimiento que se ha
dado tanto de grupos con proyectos con similares
objetivos que necesitan compartir lo que conocen pero
también a partir de redes de conocimiento, previamente
existentes pero débilmente estructuradas, que reconocen
las nuevas oportunidades que significa compartir este
espacio.
Los
integrantes funcionan como una comunidad a través de
relaciones de compromiso mutuo que los aglutina. Ellos
interactúan regularmente y se comprometen en actividades
conjuntas que recrean relaciones y confianza.
La
comunidad construye capacidades a través de su práctica
de desarrollo de recursos compartidos, como
herramientas, documentos, rutinas, vocabularios, etc.,
que encarna el conocimiento acumulado de la comunidad.
Este repertorio compartido servirá seguramente como una
fundación para un aprendizaje futuro.
Las
actividades son negociadas entre sus miembros y su líder
(en el PICTOR se le denomina gerente-investigador)
es libremente seleccionado; los aprendizajes que
emergen de las actividades conjuntas permiten redefinir
nuevas responsabilidades que son voluntariamente
asumidas por los integrantes interesados. El éxito de
esas redes es dependiente de los intercambios de los
conocimientos e intangibilidades.
En la
medida que más individuos aprecian el valor de su
conocimiento, la habilidad para generar construcciones
creativas de conjunto se vuelven críticas. Los
individuos integrantes de la comunidad de práctica o red
solo crearan conocimiento en un ambiente de confianza
recíproca.
Y este
es el desafío más importante en la actualidad, que tiene
el PICTOR. En realidad, esto de recrear confianzas
recíprocas es el desafío ético más importante que tiene
nuestro país.
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