Introducción
Los
procesos de apertura y globalización de los
90, junto a los rápidos cambios en las pautas
de consumo y los crecientes requerimientos de la industria
enfrentan al sector agroalimentario a nuevas y significativas
exigencias en cuanto a normas técnicas, medio-ambientales
y de calidad, que modifican el patrón de competitividad
tradicional, basado en la producción de commodities
escasamente diferenciados.
En
el actual comercio internacional de productos agroalimentarios
se demanda cada vez más calidad e inocuidad
de los bienes transados. La denominada calidad comercial
excede el ámbito de las obligaciones nutricionales
y de salubridad y se extiende a todas aquellas características
que diferencian a un producto de la competencia. Esta
diferenciación le otorga al bien el valor agregado
que satisface las necesidades y expectativas de los
consumidores.
En
el comercio internacional de los trigos de calidad
existe un precio diferencial por el costo de aplicar
una adecuada tecnología y manejo de la producción,
para lograr un producto que llegue a la industria
y a la exportación con la calidad demandada.
Argentina, históricamente se ha caracterizado
por comercializar los productos como bienes commoditizados,
a bajos precios, compitiendo con Canadá, Estados
Unidos y Australia, que segregan su producción
en base a los requerimientos de sus compradores, con
clases distintas según la aptitud de uso final,
ofreciendo diversidad y garantía de calidad.
Paralelamente, la industria nacional e internacional
se muestra actualmente muy exigente respecto a las
características de las harinas que deben ser
usadas para la obtención de determinados productos,
ya que de ellas depende la calidad final y la mayor
aceptación por parte del consumidor.
Durante
la década del 90, para enfrentar los crecientes
desafíos de competitividad y exigencias del
mercado, las empresas de transformación y de
comercialización desarrollan distintas estrategias
de coordinación con la producción agrícola.
Entre las estrategias se distingue una intensificación
de los vínculos y acuerdos entre distintos
agentes económicos, especialmente a través
de la celebración de contratos.
Las
modalidades de contratos en la producción y
comercialización agropecuaria son muy diversas
y responden normalmente a los intereses de las agroindustrias
y a las exigencias que éstas tienen que cumplir
en el mercado interno y externo de bienes agroalimentarios,
siendo menos frecuentes la realización de convenios
entre productores y agentes del acopio y la exportación.
En
este contexto, este trabajo se propone, por una parte
analizar las características de ésta
modalidad contractual y por otra, comparar la eficiencia
lograda entre ésta nueva forma de coordinación
de mercado y la vía tradicional en dos momentos
de la historia económica argentina reciente
(antes y después de la convertibilidad).
Coordinación
de mercado: La perspectiva neoinstitucional
A
diferencia de la perspectiva neoclásica(1),
la nueva teoría microeconómica o neoinstitucional,
plantea que la coordinación no es una característica
intrínseca de los sistemas productivos, sino
que es el resultado de la participación de
los agentes económicos en el mercado, donde
éstos utilizan distintos mecanismos para regular
una determinada transacción, por ejemplo, se
integran verticalmente, celebran contratos de producción
o participan en el mercado abierto.
Como los precios no son capaces per se de transmitir
toda la información necesaria para la toma
de decisiones, la existencia de información
incompleta y asimétrica, provoca cambios en
la conducta de los administradores de empresas. Las
firmas responden a las fallas de mercado(2) a través
de los mecanismos de organización(3). En esta
perspectiva, el mercado no es el único, ni
el más efectivo organizador en la asignación
de recursos, ya que las organizaciones, y en particular
las empresas, generan también estructuras jerárquicas
para asignar y distribuir los recursos. Es decir,
que coexisten los mecanismos de asignación
de recursos vía mercado (a través de
los precios) y los de las organizaciones (a través
de las jerarquías).
Williamson,. (1989) identifica tres atributos o dimensiones
por las cuales difieren las transacciones:
i)
la frecuencia de las transacciones se da en función
a la asiduidad con la que se efectivizan éstas,
por lo cual, a mayor frecuencia disminuyen los costos
fijos medios relativos a la recolección de
información y elaboración de contratos
complejos que restrinjan el comportamiento oportunista(4).
En el caso bajo estudio la continuidad en la relación
establecida entre la firma acopiadora y los productores
agrícolas ha generado a lo largo del tiempo
un aumento en la frecuencia de las transacciones(5)
y aumentos en la producción bajo contrato(6).
ii)
la especificidad de los activos, definiendo como
activo específico a aquél donde el
beneficio asociado a partir de dicho activo depende
de la continuidad de la relación comercial.
Por lo tanto, cuanto mayor sea la especificidad
de los activos, mayor será la pérdida
asociada a una acción oportunista, y por
ende, mayores serán los costos de transacción.
En el caso analizado, el activo específico
involucrado alude al costo de oportunidad del uso
alternativo de la tierra en distintos cultivos,
al capital invertido en insumos y técnicas
de manejo y al uso de un sistema de almacenamiento
en origen.
iii)
la incertidumbre(7) de los agentes hace que éstos
no puedan prever los acontecimientos futuros, por
lo cual se abren nuevos espacios para renegociar,
y cuanto mayores sean estos espacios, mayores serán
los costos, debido al eventual comportamiento oportunista
de las partes. La firma de contratos entre la firma
acopiadora y los productores reduce el nivel incertidumbre,
al crear vínculos más sólidos
y perdurables a lo largo del tiempo, que tienen
como soporte un contrato formal.
Bajo
esta concepción son los activos y su especificidad
los que determinan la estrategia transaccional de
la firma, que se traduce en la decisión de
hacer (make) o comprar (buy).
Una
derivación de la teoría de los costos
de transacción, es la concepción del
Principal y el Agente(8), que sostiene que en el intercambio
se establecen relaciones entre ambas partes a las
cuales se les puede denominar el principal y el agente.
Este enfoque se basa en las asimetrías de información,
donde el principal incurre en costos de monitorear
las acciones del agente, generando su propio sistema
de información. Entre las dos partes se establece
una relación estratégica, ya que de
todas formas las acciones que tome el principal afectaran
las acciones del agente.
El
mecanismo elegido para alinear los intereses de ambas
partes es necesariamente costoso, y los costos en
los que Alea S.A. debe incurrir para conseguirlo son
los denominados costos de agencia. En general comprenden
los costos de observación, control y definición
de los términos del intercambio que soporta
la empresa, y las pérdidas residuales, definidas
como la divergencia entre la decisión del agente
y las decisiones que hubieran maximizado el bienestar
del principal (Jensen y Meckling, 1976). Así,
el problema de agencia planteado entre Alea y los
productores, se apoya en un convenio que se basa en
la retribución a los resultados de las acciones
del agente.
La
estrategia comercial de la firma, en un principio
prioriza la operatoria con grandes productores, pero
con el correr del tiempo, para evitar la vulnerabilidad
que significa la dependencia de unos pocos proveedores
de materias primas, decide ampliar el espectro de
productores, logrando una estabilidad mayor en su
cartera comercial. De esta forma, se relacionan con
un número substan-tivamente mayor de medianos
y pequeños productores, quienes en general
en sus transacciones comerciales tienen en cuenta
las relaciones personales, la confianza y son receptivos
a los servicios de información de mercado y
nuevas tecnologías.
1
Este modelo atribuye a los agentes económicos
racionalidad perfecta, completo acceso a la información
y a la tecnología y capacidad de internalizar
la incertidumbre a partir de los modelos de expectativas
racionales. En el mercado actúan muchos compradores
y vendedores estableciendo una relación exclusivamente
a través del mecanismo de mercado. Los agentes
son anónimos, no se conocen entre sí,
y tienen perfecto conocimiento de la información
de mercado en cuanto a cantidades, precios y factores
disponibles, que les permite la toma de decisiones
sin incertidumbre.
2) La literatura económica reconoce como fallas
de mercado a la indivisibilidad de los bienes, la
existencia de monopolios y las externalidades.
3) Williamson las denomina jerarquías.
4) Willianson define el oportunismo como un esfuerzo
para lograr ganancias individuales a través
de una falta de honestidad en las transacciones que
pueden tomar dos formas: 1) el ocultamiento estratégico
de información asimétricamente distribuida
y 2) la imposibilidad de obtener un compromiso o conducta
responsable durante la ejecución y renovación
de contratos, donde la parte que posee la información
tiene una ventaja sobre sus competidores.
5) La firma, registra desde su inicio, un aumento
significativo del volumen acopiado, de aproximadamente
un 650%, durante el período 1993-2003, al pasar
de 30.000 ton en la campaña 1993-1994 a 230.000
ton en la campaña 2002 - 2003. La capacidad
de almacenaje total de la firma es de 32.000 ton en
Quequén y 23.000 ton. en Necochea, con una
capacidad de giro de aproximadamente 4 ton. y una
market share del 5% sobre el total comercializado
en la terminal Quequén (alrededor de 4.000.000
ton).
6) En la actualidad la firma celebra contratos con
alrededor de 300 productores.
7) Diferenciamos incertidumbre del riesgo. La incertidumbre
alude a situaciones en las que se desconoce lo que
puede ocurrir y ni siquiera se dispone de información
previa o experiencia acerca de la probabilidad de
ocurrencia de un evento. En cambio, el riesgo, aunque
se parte de una situación de incertezas, la
experiencia previa provee la posibilidad de medirla
como probabilidad de ocurrencia.
8) Ayala Espino J. (1999) propone la existencia de
tres modelos básicos de relación principal-agente:
En primer lugar, se encuentran las relaciones jerárquicas
interpersonales que se entablan entre agencia y principal.
En general, estas relaciones están presentes
en los contratos informales, ejemplo de ello son los
contratos de aparcería, donde el dueño
de la tierra (principal), otorga el derecho de uso
de la parcela a un campesino (agente) a cambio de
recibir un determinado porcentaje de la cosecha. En
segundo lugar, las relaciones igualitarias que se
establecen cuando los derechos del principal y del
agente son transferidos simultáneamente bajo
alguna modalidad contractual, o sea un contrato formal
que especifica los derechos y obligaciones de las
partes, y además le otorga fuerza legal. Por
ultimo, están las relaciones temporales de
subrogación de derechos de propiedad del principal
al agente, ejemplificado mediante los fideicomisos,
franquicias etc.
Metodología
A
partir de un estudio de caso basado en la experiencia
de una empresa acopiadora(9), que desde 1993 opera
en el Sudeste bonaerense y utiliza los contratos con
productores de la zona para almacenar y diferenciar
trigos de calidad, en la búsqueda de una adecuada
comprensión de esta nueva forma de vinculación
con el mercado, este estudio recurre por un lado a
los postulados de la economía neoinstitucional(10),
que reconoce la existencia de costos de transacción(11),
la asimetría informativa(12) y racionalidad
limitada(13) de los actores. Por otro, rescata los
conceptos de conducta y desempeño, formulados
por la teoría de la organización industrial
(Bain,1963), que enfatiza en la existencia de mercados
imperfectos.
A
partir de la exploración a campo y de la información
secundaria disponible en organismos públicos
y privados ligados a la comercialización de
granos, en primer lugar se presenta una breve descripción
de las características de los contratos celebrados
entre la firma acopiadora y los productores de la
zona. Luego, a través del cálculo de
los márgenes de comercialización, se
estima la participación de cada uno de los
agentes en la captación de beneficios, entre
la modalidad tradicional y por convenio.
Para
la estimación de los márgenes de comercialización
se elige el camino denominado spread price (diferencia
de precio entre dos etapas)(14) y se toma como base
las cotizaciones de pizarra para trigo puerto Quequén,
las bonificaciones y requisitos de calidad del 11
% del volumen de las ventas tradicionales, y el 5%
del volumen total operado por la empresa(15) bajo
la modalidad de convenios durante las campañas
enero-julio del año 2001 y 2003. Por último,
a modo de conclusión se presentan una serie
de interrogantes y reflexiones finales a los que arriba
este trabajo.
El
precio obtenido por el productor y los gastos de comercialización
corresponden a las liquidaciones de cereal realizada
por la empresa acopiadora en ambas modalidades. Las
bonificaciones surgen de los contratos pactados entre
el acopiador y los productores del sistema de convenios.
El
costo de transporte y los costos de exportación
se calculan a partir de los precios y tarifas de la
Cámara Argentina de Transporte Automotor de
Cargas (CATAC) y de la Bolsa de Cereales de Buenos
Aires. La información referida al ingreso por
calidad que capta el acopiador se obtuvo mediante
entrevistas a informantes calificados.
Para
la estimación del ingreso de los distintos
agentes, se tienen en cuenta:
-
el precio pagado por el molino, el que se estima
mediante la sumatoria del precio pagado al productor,
las bonificaciones recibidas, el ingreso por calidad
que logra el acopiador, y los gastos y derechos
de exportación;
- el
ingreso del productor, el que se calcula por el
precio de venta, más las bonificaciones,
descontados los gastos de transporte y comercialización;
- el
ingreso del intermediario el que se compone del
monto cobrado a los productores por el servicio
de comercialización que presta y las primas
por calidad recibidas del exportador;
- el
ingreso del exportador el que se conforma por los
derechos y gastos de exportación.
9)
La empresa Alea & Cia., ubicada en Quequén,
dedicada a la comercialización de granos y
además con presencia en las localidades de
Tres Arroyos, San Cayetano y Tandil, y recientemente
Balcarce.
10) Coase, R. (1972); Simon, H. (1979); Williamson,
O. (1989); North, T.(1993) entre sus principales exponentes.
11) Los costos de transacción son aquellos
en los que incurren los agentes económicos
para informarse, negociar, contratar y hacer cumplir
las condiciones de cualquier intercambio, es decir,
incluyen todos aquellos costos que no emergen directamente
del proceso de producción de los bienes y servicios;
son ejemplo de ello los costos de la información,
negociación, vigilancia y cumplimiento de contratos.
12) La asimetría informativa surge porque la
información es incompleta, es decir, que los
precios de mercado no transmiten toda la información
que se requiere para llevar a cabo el intercambio
y además su distribución no es igual
entre los agentes económicos.
13) El modelo de elección racional no considera
que las decisiones económicas se toman, muchas
veces, en contextos caracterizados por la presencia
de información incompleta, y en una situación
en la cual la habilidad de conocimiento de los individuos
es limitada. Simon (1979) asume que los individuos
no son capaces de tomar todos los pasos necesarios
para ser racionales porque existen restricciones de
cálculo racionalidad limitada-, porque los
individuos sólo son racionales hasta cierto
punto; entonces no necesariamente maximizan sus funciones
de utilidad porque no son capaces de conocer y ordenar
todas las alternativas, es decir, sólo pueden
satisfacer un cierto nivel de utilidad.
14) En la estimación de los márgenes
de comercialización existen dos caminos: spread
price (diferencia de precio entre dos etapas) o por
mark up (cuanto le agrega cada etapa al valor del
producto).
15) Entre los productos almacenados, es importante
destacar la especialización de Alea hacia el
trigo, cuya participación sobre el total acopiado
pasa del 24.8 % en 1993-1994 a más del 60%
en el 2001, y especialmente hacia los specialities
de trigo que pasan del 12% del volumen de trigo en
1995-1996 a casi un 50% en la última campaña.
Los
contratos de producción de trigos de calidad
panadera
La
empresa acopiadora bajo estudio orienta su operatoria
hacia la diferenciación productiva a través
de la comercialización de trigos de alta calidad
panadera, y desarrolla un sistema de segregación
que complementa la capacidad de almacenaje de la empresa
con una cuasi-integración vertical hacia el
acopio en chacra u origen. En un principio la empresa
remuneraba a razón de 1 U$S por tonelada por
mes a los productores agrícolas por el almacenamiento
en su explotación. De esta forma, la firma
no incurre en costos fijos derivados de la inversión
en instalaciones e infraestructura de almacenaje.
La
empresa basa su estrategia comercial en la celebración
de acuerdos, bajo la forma de un contrato escrito
que establece las responsabilidades y obligaciones
de cada una de las partes, la manera como este se
debe hacer cumplir y los remedios que deben tomarse
si el contrato se rompe. El contrato con los productores
consiste en un acuerdo de tipo formal legalmente respaldado
que incluye en forma precisa las obligaciones para
cada una de las partes. En el mismo se especifica
la duración del contrato (un ciclo agrícola)
y se indica la ubicación del establecimiento
y lotes (Tabla Nº1).
Tabla
1:
Características de los contratos Classic
y Premium |
|
| |
En
cuanto a las normas de calidad el contrato incluye
la elección del cultivar a sembrar y la calidad
de la semilla, como así también el volumen
comprometido de entrega, las prácticas culturales
exigidas por la empresa, las condiciones para el envío
de la producción, el precio y las bonificaciones
o primas en función de la calidad final de
la mercadería.
En
la evolución de éstos convenios se distinguen
dos etapas. En la primera surgen los convenios denominados
Classic, que responden a la obtención de un
trigo con una estabilidad farinográfica no
inferior a los 20 minutos y un contenido de gluten
entre 28 y 30%. A partir de la campaña 1998
- a raíz de problemas climáticos que
afectan la calidad -, comienza la segunda etapa con
el convenio Premium. Este último tiene por
objetivo lograr con mayor certeza un mínimo
de 30% de gluten y una estabilidad farinográfica
mayor a 25 minutos, a fin de ser utilizado como corrector
en mezclas, y de esa forma comercializar un producto
de calidad continua. Este último convenio obliga
al productor a utilizar un paquete tecnológico
basado en la rotación de cultivos, uso fraccionado
y en altas dosis de fertilizantes y fungicidas, a
efectos de obtener un producto corrector. En la actualidad
coexisten ambos tipos de convenios aunque la tendencia
de los últimos años privilegia a los
Premiun.
El
sistema de retribución o de incentivos(16)
del convenio establecido entre Alea y el productor,
esta pautado de manera tal que existe una:
a)
bonificación fija en función al cultivar
seleccionado, las mismas se estipulan sobre las
variedades del Criadero Buck, firma de capital nacional
y líder en el abaste-cimiento regional de
semillas de trigo. La bonificación fija consiste
en U$S/tn 5 para la siembra de las variedades Poncho
y Caudillo, y U$S/tn 3 para la siembra de las variedades
Panadero, Pronto, Guapo, Sureño y Brasil.
b)bonificación creciente en función
a otros parámetros de calidad, por ejemplo,
se abonan U$S 5 para granos con más de 28%
de gluten y otros U$S 3 adicionales si excede el
28% de gluten y 25 minutos de estabilidad.
Normalmente,
los sistemas que son muy útiles generando incentivos,
tienen el inconveniente que recae sobre el agente
el riesgo de pérdidas, que pueden producirse
aun cuando el agente se esfuerce debido a la adversidad
de los estados de la naturaleza. De este modo, el
contrato no sólo es el mecanismo de crear incentivos
sino también de repartir los riesgos. El problema
de este tipo de contratos consiste en encontrar el
compromiso óptimo entre riesgo e incentivos.
Por ello, probablemente este tipo de bonificación
continuo utilizado, que no hace recaer todo el riesgo
sobre el productor, - aunque esto debilite sus incentivos
para alcanzar los objetivos del principal -, sea causante
del éxito de este sistema de convenios.
16) Los incentivos
pueden ser continuos, cuando un incremento en el nivel
de producción genera un incremento proporcional
en el pago o discontinuos donde la retribución
no varía a menos que se alcance algún
determinado umbral, y pueden no sólo consistir
en pagos inmediatos y directos sino que también
pueden basarse en pagos futuros o en recompensas inmateriales.
Comparación
de los márgenes de comercialización
en el sistema tradicional y en el sistema por contratos
Una
forma de estimar la eficiencia alcanzada por esta
modalidad de articulación comercial, es a través
del cálculo de los márgenes de comercialización
que obtienen cada uno de los participantes del proceso
comercial. La determinación de los márgenes
de comercialización de los participantes de
cada canal, surge al relacionar los precios obtenidos
por cada uno de los agentes y el precio base, pagado
en este caso por el molino
La
Tabla Nº2 presenta los ingresos y gastos de comercialización
que obtienen cada uno de los participantes en el sistema
de comercialización tradicional (SCT) y en
el sistema por convenios (SCC) durante la campaña
2000-2001.
Tabla
2:
Comparación de ingresos y gastos en la
comercialización de trigo bajo el sistema
tradicional (SCT) y el sistema bajo convenio (SCC),
durante la campaña 2001 |
|
Referencias:
H=A+B+D+F+G / I=A+B-C-E / J=C+D / K=F+G
Fuente:
Elaboración propia en base a entrevistas,
CATAC y Bolsa de Cereales de Buenos Aires. |
La
Tabla Nº 3 presenta los resultados de los ingresos
y gastos de los distintos agentes económicos,
en el sistema tradicional y en el sistema de convenios,
discriminando este último entre contratos Premium
y Classic, durante la campaña 2002-2003.
Tabla
3:
Comparación de ingresos y gastos en la
comercialización de trigo bajo el sistema
tradicional (SCT) y el sistema bajo convenio (
SCC), discriminado por tipo de convenio. Campaña
2002-2003 |
|
Referencias:
H=A+B+D+F+G / I=A+B-C-E / J=C+D / K=F+G
Fuente:
Elaboración propia en base a entrevistas,
CATAC y Bolsa de Cereales de Buenos Aires. |
Respecto
al desempeño del sistema tanto el productor
bajo convenio como el que comercializa por la vía
tradicional, durante la campaña 2001 participan
en un 76.1% del precio pagado por el molino, aunque
en el primer caso los ingresos absolutos son mayores
debido a las bonificaciones obtenidas (Figura Nº1).
Figura
1:
Canales y Márgenes de Comercialización
de trigos de calidad, campaña 2001 |
|
El
acopiador incrementa su participación del 3.18%
en el sistema tradicional al 4.22% en el sistema SCC.
Este incremento se realiza en detrimento de la participación
del exportador, quien ve disminuida su intervención
en el margen en 0.67 puntos. Esta situación,
probablemente no afecte los intereses de éste
agente, debido al escaso volumen de negocio generado
por los trigos de calidad con relación al trigo
commoditie. Por otra parte, con la inclusión
de estos granos, el exportador logra proveer a los
molinos extranjeros de los productos requeridos que
le permite mantener a los clientes, y en un futuro
si éste mercado se expande o prospera puede
incrementar el volumen de negocio.
Los
resultados de la campaña 2002-2003, determinan
un marcado incremento en la participación del
productor, agente que en ambos canales obtiene aumentos
en el margen de comercialización, el que pasa
de una participación 76.1% en el 2001 a un
80.88% para el SCT, y del 81.4% y 81.6% en los convenios
Classic y Premium respectivamente (Figura Nº2).
Figura
2:
Canales y Márgenes de Comercialización
de trigos de calidad, campaña 2002/03 |
|
Por
otro lado, también el acopiador incrementa
el margen al pasar de 3.18% en el SCT y 4.22% en el
SCC en el año 2001, a 4.19%, 4.86% y 4.81%
en el SCT y SCC (Classic y Premium) durante la campaña
2002/03. El incremento obtenido obedece a la mejora
de los precios de éste commoditie en el mercado
internacional.
Por
último, los aumentos en la participación
relativa del productor y del acopiador se realiza
a expensas del exportador que entre las campañas
analizadas continúa perdiendo posiciones. Otro
agente que resigna participación en los márgenes
es el sector del transporte, diferencia debida en
su mayor parte por la pesificación de los costos
e ingresos del sector y la dolarización de
los commodities.
Conclusiones
A
partir de los resultados obtenidos en esta investigación,
a continuación se esbozan una serie de consideraciones
en torno a las características que adopta esta
forma de vinculación para enfrentar el mercado,
y a los resultados de los márgenes de comercialización
obtenidos por los distintos agentes participantes
del sistema.
En
primer lugar, la articulación entre los productores
y la firma acopiadora otorgan al sistema un grado
mayor de previsibilidad en el valor de las primas
y las condiciones comerciales, al generarse una relación
de confianza entre ambos agentes, y mediando entre
ellos un contrato, el sistema adquiere confiabilidad
en el cumplimiento de las pautas acordadas.
Este
sistema de convenios asegura una continuidad en la
originación de mercadería en el tiempo,
haciendo predecible la calidad del mismo y facilitando
la creación a mediano plazo de un programa
de trazabilidad protocolarizando los parámetros
de calidad, dando confiabilidad y reduciendo los costos
de formulación interna como contrapartida,
entre las desventajas que ofrecen las modalidades
de convenios, se destacan el costo originado por la
formulación de contratos y los costos relacionados
al control o monitoreo del proceso productivo.
En
la trayectoria de la empresa bajo la modalidad de
contratos, no se han observado acciones oportunistas
por parte de los productores debido a la selección
de un sistema de incentivos que se ha ido adecuando
en función del aprendizaje y que ha mantenido
como premisa el que todos ganen, razón por
la cual, los conflictos emergidos de la operatoria
fueron resueltos satisfactoriamente sin incurrir en
acciones judiciales.
La
evolución de los convenios Classic hacia los
de tipo Premium en las últimas campañas,
hace prever que se endurezca la relación de
agencia por una mayor inflexibilidad en las decisiones
técnico económicas y financieras que
debe enfrentar el productor agrícola.
Finalmente,
cabe señalar que este sistema de acuerdos se
inicia y desarrolla durante la década de los
90, en un contexto de estabilidad macroeconómica
y de altos precios que propicia un negocio donde todos
ganan, pero vale la pena interrogarse acerca de la
continuidad de ésta forma de articulación
- que es cada vez más exigente desde el punto
de vista tecnológico y financiero para los
productores - con un mercado con precios que tiendan
a la baja.
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