Artículo original Año 2003 Número IV  

PARÁMETROS PRODUCTIVOS EN UNA POBLACIÓN DE CERDOS DE BASE GENÉTICA HETEROGÉNEA, CRIADOS A CAMPO, BAJO UN ESQUEMA DE CRUZAMIENTOS TERMINAL Y ABSORBENTE

CAMPAGNA, Daniel1; SOMENZINI, Diego1; SILVA, Patricia1-2; MAIZTEGUI, Liliana1; DI MASSO, Ricardo1-2-3, FONT, María Teresa1-2-3

1Facultad de Ciencias Agrarias
Universidad Nacional de Rosario.
Parque Villarino, CC 14 Zavalla, Santa Fe.
2Instituto de Genética Experimental
3Consejo de Investigaciones. Universidad Nacional de Rosario.
E-mail: dcampag@agatha.unr.edu.ar

Resumen 

La aplicación de un plan racional de cruzamientos, juntamente con un manejo adecuado de la alimentación, en una población de cerdos de base genética amplia criados a campo permitió mejorar el tamaño de la camada, la velocidad de crecimiento y el porcentaje de tejido magro en la res, tres caracteres de evidente trascendencia en los sistemas de producción porcícola.  El manejo ensayado incluyó la utilización de cachorras de reposición del propio establecimiento, seleccionadas por velocidad de crecimiento y contenido de tejido magro, a partir de la progenie producida en la quinta parición de hembras cruzadas con padrillos Yorkshire. El resto de las hembras recibió servicio con padrillos terminales  y su progenie se destinó a faena. La complementación de este manejo con un esquema de alimentación basado en tres raciones -lechones hasta el destete, cachorros hasta 60 kg y  reproductores y animales en terminación- permitió, durante la ejecución del proyecto, aumentar, por año, en 0.53 el número de lechones nacidos por cerda (b = 0.53 ± 0.21, P < 0.08), en 74 g la ganancia diaria de peso entre los 60 y los 110 kg (b = 0.074 kg ± 0.021, P < 0.04)  y en aproximadamente una unidad la proporción de tejido magro en la res (0.99 ± 0.16, P < 0.004). Con la mejora en los parámetros reproductivos y productivos  descripta, y  a partir de índices reproductivos alcanzables en estos sistemas (87% de preñez y 3% de mortandad de animales entre el destete y la venta) se pueden producir 1700 kg de carne por cerda y por año.

Palabras clave:
parámetros productivos, cruzamientos, sistemas a campo, cerdos

Summary

A rational crossbreeding program jointly implemented with an adequate feeding plan enhanced litter size, body weight gain and carcass lean percentage in an outdoor reared pig population with a broad genetic background.  Replacement gilts were selected from the progeny of sows in their fifth parity crossed to Yorkshire sires. The fastest growing, leanest gilts from large litters were saved for replacement females. Sows others than those used as mothers of potential replacements were mated to terminal boars to produce market hogs.  Slopes (b± Sb) of the regression lines between productive traits and time elapsed since the beginning of the genetic management were 0.53 ± 0.21 (P < 0.08) for litter size; 0.074 kg ± 0.021 (P < 0.04) for body weight gain from 60 to 110 kg of live weight and 0.99 ± 0.16 (P < 0.004) for carcass lean percentage. With these reproductive and productive parameters plus a pregnancy rate of 87%  and a mean mortality  of 3% from weaning to market weight , 1700 kg of meat per sow per year could be fairly attainable.

Key words:
productive traits, crossbreeding, outdoor systems, pigs

Introducción

En Argentina, la producción de cerdos se ha llevado a cabo tradicionalmente bajo tres modalidades: sistemas en confinamiento, sistemas a campo y sistemas mixtos. En estos últimos, ciertas etapas del ciclo productivo se desarrollan en confinamiento mientras que otras tienen lugar al aire libre. A su vez, y de acuerdo con la utilización de los factores de producción, los mismos sistemas pueden clasificarse en intensivos, semi-intensivos y extensivos. Si bien es posible establecer un paralelismo entre los dos criterios mencionados, asimilando la calificación de intensivo a los sistemas en confinamiento y la de extensivo a los sistemas al aire libre, desde hace algunos años se está difundiendo la cría intensiva a campo, alternativa que combina el ciclo completo de producción al aire libre con la utilización intensiva de los recursos, razón por la cual, en la actualidad, independientemente de la metodología por la que opten en el uso de sus instalaciones, todos los sistemas son considerados como intensivos en el uso de los factores de producción.

Los sistemas a campo se caracterizan por el menor costo de inversión por animal instalado (Vieites et al., 1994) y por utilizar instalaciones de cría móviles y de bajo costo, raciones preparadas en el propio establecimiento formuladas sobre la base de maíz y harina de soja y, en algunos casos,  pasturas implantadas como complemento de la alimentación de ciertas o todas las categorías de animales. Dado que gran parte de la zona de cría de cerdos es apta para la producción de forraje, las pasturas se presentan como una alternativa importante, en los sistemas de producción porcina, para disminuir los costos de alimentación (Spiner et al., 1990).

 

En los últimos años, dada la tendencia imperante a nivel mundial, el productor de cerdos se ha visto obligado a responder a una demanda concreta de los consumidores utilizando animales con mayor tasa de crecimiento, menor espesor de grasa dorsal y mayor eficiencia de conversión de alimento en tejido magro.

 

Actualmente, como resultado de la aplicación de diferentes tecnologías al mejoramiento de la producción porcina, resulta posible producir más carne y de mejor calidad a partir de un menor número de animales que en décadas pasadas (Wheeler y White, 1993; Kauffman y  Warner, 1993; Ellis y Mc Keith, 1993)

 

Bajo estas circunstancias, todos los centros de mejora genética porcina de los países desarrollados, haciendo uso de los nuevos conocimientos disponibles en materia de regulación del crecimiento (Reeds et al., 1993), fisiología del desarrollo muscular (Novakofski y Mc Cusker, 1993) y deposición de grasa (Hausman y Hausman, 1993) comenzaron a trabajar buscando una res cuya conformación y características organolépticas respondieran a estas nuevas exigencias del mercado (Cañón Ferreras y Muñoz Luna, 1989).

 

El mejoramiento genético acompañó e hizo posible este proceso de cambio. En el caso particular del cerdo, uno de los principales objetivos de mejoramiento en las últimas décadas ha sido la obtención de reses magras (Fowler et al., 1976) lo que implica disponer de animales con una elevada tasa de crecimiento (aspecto cuantitativo) y una baja deposición de grasa (aspecto cualitativo). Como resultado de la puesta en práctica de este objetivo, entre los años 1963 y 1994, el porcentaje de grasa de las canales porcinas disminuyó del 34.8% al 6.2% (Nutron Alimentos, 1997) con un aumento concomitante de la tasa de crecimiento y del tamaño asintótico de los animales.

 

Nuestro país no es ajeno a esta realidad descripta a nivel internacional. El consumidor argentino está ejerciendo un papel cada vez más relevante en la presentación y características de todos los productos derivados del cerdo, tanto cortes frescos como productos elaborados.

 

En consecuencia, las exigencias de un consumidor cada día más sensibilizado con los productos que consume, por un lado, y la utilización de técnicas cada vez más sofisticadas para determinar la calidad de las carnes, por otro, hacen que se comience a considerar muy seriamente la decisión de mejorar estos aspectos. Si bien hasta hace pocos años el objetivo era maximizar la producción, en la situación actual de competitividad es necesario, además, mejorar la calidad del producto final y también optimizar, de forma prioritaria, la utilización de los factores de producción reduciendo los costos. Esta nueva situación obliga a utilizar tipos genéticos mejorados en función de las demandas del mercado y mantenidos en condiciones de cría, engorde, sacrificio y comercialización adecuados (Tibau y Font, 1992).

 

Paralelamente a estos cambios, el sistema de tipificación y de pago implementado en Argentina a partir del año 1995 (SAGyP, 1995) estimula la utilización de genotipos con mejor conformación. Las técnicas de medición del espesor de grasa dorsal in vivo son un medio indirecto muy preciso para la determinación del porcentaje de magro tanto en los núcleos de selección como en el ámbito de los establecimientos productivos. Dado que este nuevo sistema de tipificación para la comercialización de las reses porcinas tiene en cuenta su calidad sobre la base del porcentaje de magro, brindando al productor la posibilidad de obtener precios diferenciales según la calidad de su producto, éste deberá adaptarse a esta realidad y plantearse como meta la obtención de animales con menor porcentaje de grasa y mayor cantidad de músculo. Este objetivo puede lograrse básicamente a partir del mejoramiento genético de la piara y de un manejo correcto de su alimentación.

 

Con respecto a la primera de las estrategias mencionadas, es de destacar que si bien existe la alternativa de mejorar la calidad de los animales con la incorporación anual de hembras híbridas suministradas por los multiplicadores y de machos mejorados provenientes de núcleos genéticos, hecho que permitiría lograr un rápido progreso genético y, en las presentes condiciones, las cerdas madres que han finalizado su vida útil pueden ser comercializadas como "hembras de descarte o refugo",  alcanzado o superando, a los precios actuales de mercado, el valor de una hembra híbrida procedente de un establecimiento multiplicador dependiente de un núcleo genético, esta posibilidad muchas veces está lejos del productor medio de la zona que, por motivos económico-financieros, no está en condiciones de mantener en el tiempo un esquema de este tipo debido a las variaciones de la relación entre el precio de la hembra de descarte y el costo de las cachorras híbridas de reposición. En esas situaciones, el productor zonal para mejorar su piara selecciona hembras del propio plantel e incorpora machos mejorados de diferentes orígenes (cabañas, núcleos, otros criaderos). Pese a que ésta constituye la alternativa más difundida desde hace más tiempo, no existen referencias acerca de los resultados logrados. A ello se suma que los criterios empleados por parte del productor para la selección de cachorras, en muchos casos, no son claros y como consecuencia de la falta de controles no lleva en la práctica un manejo genético adecuado de la reposición. Una ventaja importante derivada de producir las propias hembras de reemplazo es que las futuras cerdas madres se crían en el mismo sistema productivo, con el mismo ambiente microbiano y de manejo en el que se desempeñarán luego, a lo largo de toda su vida reproductiva. De esta forma, el criadero permanece prácticamente cerrado al ingreso de animales foráneos, salvo los padrillos y/o el semen para la inseminación artificial.

 

En lo que respecta a la alimentación, segunda estrategia planteada para el logro del objetivo mencionado, el panorama es bastante heterogéneo. Algunos productores adquieren fuera del establecimiento los alimentos completos, otros formulan sus propias raciones y, por último, están los que suministran sólo cereal a algunas o a todas las categorías de animales. Dado que los fenotipos a seleccionar resultan de la expresión del genotipo en un ambiente particular, y que  la alimentación constituye la principal variable ambiental que afecta la composición corporal del animal, es evidente que la misma debe ser controlada adecuadamente si se desean monitorear los cambios de la calidad promedio de las reses como consecuencia de las modificaciones producidas en el pool genético de la piara mediante el control de los apareamientos.

Objetivos

Dado que la producción porcina tiene por finalidad producir carne en forma eficiente y ello requiere disponer de animales que expresen una alta velocidad de crecimiento del tejido magro, se planteó como objetivo prioritario mejorar tres variables productivas: el tamaño de la camada al nacimiento, la velocidad  de crecimiento desde el nacimiento hasta la faena y la calidad de la canal -porcentaje de magro- mediante la implementación de un sistema ordenado y planificado de apareamientos -cruzamiento absorbente y cruzamiento terminal- con selección de hembras de reposición del propio plantel e incorporación de machos genéticamente probados y un esquema racional de alimentación por categorías,  para disponer de información local potencialmente transferible al medio productivo.

Materiales y Metodos

Manejo genético:

El programa comenzó con 24 cerdas madres pertenecientes al Módulo de Producción Porcina de la Facultad de Ciencias Agrarias (UNR) que tenían sus pariciones estacionadas en dos épocas del año (otoño y primavera) y escalonadas en dos grupos (Grupo1 y Grupo 2) de 12 cerdas, uno para cada época. Al inicio del proyecto las hembras eran de base genética heterogénea y los padrillos de genética probada.

 

La reposición de las hembras, se planificó de manera tal que cada año, en los servicios de noviembre/diciembre (Grupo 1) y de julio/agosto (Grupo 2), ingresaran al plantel cuatro nulíparas respectivamente, lo que representa una reposición anual del 33% (ocho hembras de 24). Hasta llegar a este esquema estabilizado, el plantel original debió pasar por una etapa de transición. En tal sentido, el programa comenzó con el refugo de 10 de las 24 cerdas disponibles tomando como criterio el peso corporal, el  número de partos, el tamaño promedio de la camada al nacimiento,  el tamaño promedio de la camada al destete y los pesos promedio de los lechones a los 21 y  56 días de edad, ambos corregidos por el tamaño de la camada.

 

Las 14 cerdas de mejor desempeño -siete por cada grupo de parición- permanecieron en el plantel y las diez restantes fueron reemplazadas por igual número de cachorras -cinco por grupo de parición- seleccionadas del mismo criadero. De esta manera, quedaron constituidos los dos grupos a partir de los cuales se desarrolló el programa de apareamientos controlados. Desde ese momento, las hembras de cada grupo seleccionadas como madres potenciales de cachorras de reposición ingresaron a un programa de cruzamiento absorbente con padrillos Yorkshire mientras que el resto de las hembras recibieron servicio con machos terminales. El porcentaje de reposición anual  se mantuvo en el 33% mencionado (8/24, cuatro de cada grupo de parición) porque, si bien una tasa de reposición más elevada hubiese permitido un progreso genético más rápido, el porcentaje utilizado fue el máximo compatible con el tamaño de la población disponible.

 

El proyecto se inició con los servicios correspondientes al mes de noviembre de 1995. Las 12 hembras de cada grupo -siete multíparas y cinco nulíparas- se distribuyeron en tres planteles (Tabla Nº 1). En el tercer plantel (padrillo Yorkshire) no se incluyeron cachorras para prevenir el aumento de la consanguinidad debido a que las hembras de reposición que se seleccionaron para el servicio de noviembre de 1995 eran las de mejor performance en cuanto a velocidad de crecimiento y conformación y  la mayoría de ellas eran hijas de dicho padrillo.

Tabla 1: Distribución de las hembras en los tres planteles iniciales

Las cuatro cachorras para reposición seleccionadas de la progenie de estos apareamientos eran hijas de cerdas del tercer plantel nacidas en la parición de marzo de 1996. El número de individuos, las edades y los caracteres seleccionados en estos animales, que a partir de este momento se mantuvieron como criterios para seleccionar las hembras de reposición, se detallan en la Tabla Nº 2. Estas cuatro hembras recibieron su primer servicio con padrillos para cruzamientos terminales, en noviembre del mismo año (1996), con una edad promedio de 8 meses y un peso promedio estimado de 120 kilogramos, dando comienzo a la primera etapa del programa propuesto y su progenie se envió a faena. En los servicios posteriores se mantuvo este manejo reproductivo para el primer servicio de las cachorras de reposición. Estas cachorras media sangre Yorkshire (1/2 Y) tuvieron su primera parición en el mes de marzo de 1997, su segundo servicio, también con padrillos terminales, en mayo del mismo año y en noviembre de 1997 entraron a su tercer servicio con un padrillo Yorkshire. Para ello fue necesario incorporar antes del mes de noviembre un nuevo padrillo de dicha raza para evitar cruzamientos consanguíneos. De acuerdo con este esquema, en la primera etapa del programa, las cachorras de reposición provinieron del apareamiento de padrillos Yorkshire con cerdas en su tercer servicio y posteriormente, una vez estabilizado, del apareamiento de un padrillo Yorkshire con hembras en su 5º servicio. Esto permitió un mejor aprovechamiento de los padrillos y una mejor caracterización de las hembras que actuarían como madres de la futura reposición.

 

Tabla 2: Criterios para la selección de cachorras de reposición
(*) Se estimó una camada promedio de siete lechones para las seis multíparas de los cuales el 50% serían hembras (6 x 7 x 0.5 = 21 crías hembras).
(1) ausencia de anormalidades, cantidad y distribución de pezones.
(2) Según Campagna et al. 1995.
(3) Espesor de grasa dorsal determinado en 3 puntos distantes: a 5 cm de la columna vertebral (1- a nivel de la 4º costilla, 2- última costilla y 3- a la altura de la última vértebra lumbar).

Esta etapa finalizó con el servicio de noviembre de 1998. En ese momento, el grupo de 12 hembras estuvo conformado por: 4 cachorras (3/4 Y) en su primer servicio,  4 cerdas (1/2 Y) en su tercer servicio, y 4 hembras (1/2 Y) que entraron en su 5º servicio, con un padrillo Yorkshire y fueron las madres de la nueva reposición.

Esquemáticamente, para el Grupo 1, con reposición en el mes de noviembre:

· Noviembre - Año 0

         Servicio con un padrillo Yorkshire de 4 madres provenientes de su cuarta parición

· Marzo - Año 1

         Nacimiento de las camadas de las que se eligieron las cachorras de reposición

· Noviembre - Año 1

         Primer servicio

· Mayo - Año 2

         Segundo servicio

· Noviembre - Año 2

         Tercer servicio

· Mayo - Año 3

         Cuarto servicio

· Noviembre - Año 3

         Quinto servicio con padrillo Yorkshire no emparentado

· Mayo - Año 4

         Destete y engorde de las cerdas madres para venta.

El mismo esquema se desarrolló para el Grupo 2, con servicios estacionados en los meses de enero/febrero y julio/agosto. En este caso, una vez estabilizado, la reposición se eligió de las pariciones de noviembre y las cachorras recibieron su primer servicio a fines de julio-principios de agosto de cada año. De acuerdo con este esquema, en la primera fase del programa y hasta su estabilización, las cachorras de reposición del grupo 2 provinieron del apareamiento de padrillos Yorkshire con cerdas del plantel original servidas en julio/agosto de 1996 y hembras servidas en julio/agosto de 1997. Esta primera fase finalizó con el servicio de julio/agosto de 1999 a partir del cual las cachorras de reposición provinieron siempre del apareamiento de padrillos Yorkshire con cerdas en su quinto servicio para permitir un mayor aprovechamiento de los padrillos. En ese momento, el grupo de 12 hembras estuvo conformado por: 4 cachorras (3/4 Y) en su primer servicio,  4 cerdas (3/4 Y) en su tercer servicio, y 4 cerdas (1/2 Y) que entraron en su 5º servicio, con un padrillo Yorkshire, y fueron las madres de la nueva reposición.

 

Esquemáticamente, para el Grupo 2, con  reposición  en los meses de julio-agosto:

· Julio / Agosto - Año 0

         Servicio con un padrillo Yorkshire de 4 madres provenientes de su cuarta parición

· Noviembre - Año 1

         Nacimiento de las camadas de las que se eligieron las cachorras de reposición

· Julio / Agosto - Año 1

         Primer servicio

· Enero /Febrero - Año 2

         Segundo servicio

· Julio / Agosto- Año 2

         Tercer servicio

· Enero / Febrero - Año 3

          Cuarto servicio

· Julio / Agosto - Año 3

         Quinto servicio con padrillo Yorkshire no emparentado

· Enero - Año 4

         Destete y engorde de las cerdas madres para venta.

Esta secuencia requirió incorporar un nuevo padrillo Yorkshire en el mes de julio de 1997 y, a partir de ese momento, reemplazarlo cada tres años, por lo que el próximo padrillo de esta raza debió ser incorporado en el mes de julio del año 2000. Los padrillos para cruzamientos terminales también debieron ser reemplazados cada tres años

 

Manejo de la progenie del cruzamiento absorbente:

La progenie de los padrillos Yorkshire se identificó según el número de la madre y se registró el tamaño de la camada de procedencia, la proporción sexual y el número de pariciones de la madre.  A los 21 días de edad, los machos fueron castrados y señalados individualmente mediante el sistema australiano de identificación e incorporados al grupo de animales proveniente de los apareamientos con padrillos terminales. Los animales fueron pesados quincenalmente entre los 21 días y el peso de faena (aproximadamente 110 kg). Aproximadamente a los 90 kg de peso vivo se midió por ultrasonido (equipo PigScan) el espesor de grasa dorsal de las hembras para ser utilizado como criterio en la selección de la reposición (Tabla Nº 2).

 

Manejo de la progenie de los cruzamientos terminales:

Todos los animales nacidos de los apareamientos con padrillos terminales fueron individualizados y los machos castrados a los 21 días de edad. Se llevó un registro del peso corporal a los 21 días de edad, al destete y luego mensualmente hasta la faena.

 

Todos los animales se faenaron en un frigorífico equipado con sonda de penetración (Fat-O-Meater) para la determinación del contenido de  tejido magro en la res.

 

La modificación de las variables productivas directamente relacionadas con el manejo genético-nutricional propuesto: tamaño de la camada al nacimiento, velocidad de crecimiento y proporción de tejido magro a la faena, en función de los años transcurridos desde el inicio del plan se estudió por regresión lineal (Sokal y Rohlf, 1979).

 

Manejo nutricional:

El plan de cruzamientos programado estuvo acompañado con un replanteo de la alimentación. Teniendo en cuenta que los sistemas descriptos presentan baja inversión de capital, instalaciones generalmente precarias y mano de obra familiar, se planteó la utilización de un mínimo de tres raciones para cubrir las necesidades nutricionales de los animales:  ración para lechones hasta el destete, ración para cachorros hasta 60 kg y ración para reproductores y cerdos en terminación (Tabla Nº 3)

Tabla 3: Aportes nutricionales de las tres dietas.
1 desde destete a 50 kg
2 desde 50 kg hasta faena y Reproductores

Sobre la base de las características de los sistemas a los que se hizo referencia y con el objetivo de lograr animales más magros, se planteó el manejo nutricional detallado en la Tabla Nº 4. Este manejo permitió analizar la progresión hacia el objetivo de mejorar la calidad de las reses (% de músculo) en un ambiente nutricional controlado, respetando las posibilidades y características de los pequeños productores de la zona para facilitar así las tareas de extensión.

Tabla 4: Manejo nutricional por categoría.
1 desde destete a 50 kg
2 desde 50 kg hasta faena y Reproductores

Durante el desarrollo del ensayo todas las categorías de animales se mantuvieron sobre una pastura polifítica compuesta por alfalfa (Medicago sativa), trébol blanco (Trifolium repens) y achicoria (Cichorum  intybus).

Resultados y Discusión

Impacto del proyecto:

Durante la ejecución del proyecto (años 1996-2001) se registraron anualmente los índices productivos y reproductivos del sistema por hembra parida (Tabla Nº 5). La existencia promedio de cerdas madres no mostró variaciones de importancia durante el periodo considerado. La Tabla Nº 6 resume los valores de las pendientes de las rectas de regresión calculadas a partir de los valores promedio de los diferentes indicadores productivos en función de los años de implementación del programa genético-nutricional descripto.

Tabla 5: Índices productivos y reproductivos promedio
 
Tabla 6: Regresiones lineales entre el valor promedio de cada indicador productivo y el tiempo transcurrido desde el inicio del proyecto
1Sonda de penetración Fat-O-Meater
T1 Espesor de la grasa dorsal a la altura de la última costilla
T2 Espesor de la grasa dorsal entre la 3ª! y 4ª últimas costillas
Espesor de músculo entre la 3ª y 4ª últimas costillas

Tamaño de la camada:

El número de lechones nacidos por cerda y por parto aumentó a razón de 0.53 lechones por año durante la implementación del programa. La tendencia positiva de este carácter reproductivo se relaciona con la paulatina incorporación de animales con mayor aptitud materna -absorción de genes Yorkshire-  y con un adecuado manejo de la alimentación de la hembra preservicio. Cabe destacar, además, que el aumento en el tamaño de la camada se produjo sin perjuicio del peso de los lechones (Tabla Nº 5).

 

Velocidad de crecimiento:

La incorporación de padrillos de razas terminales de genética probada permitió aumentar la velocidad de crecimiento de los animales. Las mejoras en las ganancias de peso logradas por año,  durante la implementación del plan de cruzamientos, alcanzaron valores de 35g, 39g y 74g para las categorías de animales de 20 a 40 kg, 40 a 60 kg y 60 a 110kg, respectivamente. Si bien las dos primeras no fueron significativas muestran una tendencia favorable que alcanzó el significado estadístico en el tercer período considerado. Los aumentos en la velocidad de crecimiento impactan positivamente sobre la eficiencia global del sistema al reducir el tiempo necesario para alcanzar el peso objetivo de faena y, consecuentemente, reduciendo el costo fijo que representan los requerimientos diarios de mantenimiento (Whittemore,1994).

 

Composición corporal:

Con respecto a la calidad de la res -espesores de grasa dorsal, espesor de músculo y porcentaje de tejido magro- se hizo evidente que la incorporación de padrillos terminales permitió cumplir con el objetivo propuesto. Al cabo de cinco años se logró pasar de valores iniciales de 39.9% de tejido magro, promedio del año 1996, a 45.4%, para el promedio de los animales faenados durante el año 2001. Este aumento del porcentaje de magro de aproximadamente un punto (0.993 %) por año (Tabla Nº 6) se debió principalmente a la disminución del espesor de grasa más que a la modificación del espesor de músculo. Los espesores de grasa dorsal T1 y T2 disminuyeron 0.88 mm y 1.89 mm por año, respectivamente, mientras que el espesor de músculo aumentó 0.22 mm por año en el mismo período.  Estas modificaciones contribuyen a explicar el comportamiento de la variable velocidad de crecimiento que, si bien aumentó en los tres subperíodos considerados, sólo lo hizo en forma significativa en el tercero. Entre los 20 y los 60 kg de peso el animal crece principalmente deponiendo proteína, crecimiento muscular, (Novakofski y Mc Cusker, 1993) carácter que no se vio modificado significativamente por el manejo impuesto. Por el contrario, entre los 60 y los 110 kg de peso vivo tiene lugar la deposición cada vez más masiva de tejido adiposo (Hausman y Asuman, 1993). La mayor ganancia diaria de peso en esta etapa se explica por la disminución significativa en el espesor de grasa dorsal.

Conclusiones

La implementación de un plan racional de apareamientos y el control del ambiente nutricional permitió mejorar el valor promedio de los tres indicadores propuestos. El tamaño de la camada aumentó a razón de 0.53 lechones por año, la velocidad de crecimiento entre los 60 y los 110 kg de peso vivo a razón de 74 g/día y el porcentaje de tejido magro 0.99% por año de implementación del manejo genético-nutricional propuesto. Con la mejora en los parámetros productivos y reproductivos descriptos, se puede lograr producir, a partir de índices reproductivos perfectamente alcanzables en estos sistemas (87% de preñez, 3% de mortandad de destete a venta y lactancias de 56 días), 1700 Kg por cerda por año. En la actualidad, la mayoría los criaderos utilizan lactancias de 28 a 30 días, lo que permitiría mejorar aún más los valores de los índices mencionados. Si bien los resultados ponen de manifiesto las posibilidades que ofrece la implementación de este manejo genético de los apareamientos, llevar adelante en forma exitosa un programa de esta naturaleza requiere contar con una planificación que posibilite una reposición ordenada y criteriosa. En este punto se ponen de manifiesto algunas características propias de los sistemas de producción porcícola de nuestra zona. La información relevada  en este sentido (Zapata et al., 2000),  permite afirmar que estos sistemas se caracterizan por la falta de ordenamiento, planificación, presupuesto y control. La ausencia de planillas de registros hace que los establecimientos se conduzcan a ciegas al no existir información del pasado ni del presente productivo. Dado que este hecho afecta a todos los niveles de producción, es imprescindible que el manejo genético a través del control de los apareamientos contemple esta limitante e intente corregirla dado que, por más pequeña que sea la explotación, el control de gestión es un instrumento imprescindible. Para ello es fundamental llevar registros de seguimiento individual de las cerdas madres, planillas de servicios, planilla de seguimiento de peso de la descendencia e identificación individual de los reproductores. Por otro lado, desde el punto de vista económico, la evolución de la relación costo de la hembra de descarte / precio de las cachorras híbridas de los últimos años ratifica las ventajas de la adopción del  esquema de manejo planteado.

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