Introducción
Las
bacterias fijadoras de N atmosférico (N2)
convierten este nutriente en amonio mediante la
acción de la enzima nitrogenasa. La soja (Glycine
max (L.) Merr.) fija el N2 en simbiosis
mutualista con Bradyrhizobium japonicum y/o
Sinorhizobium, La expresión de esta asociación es
la presencia de órganos en las raíces, llamados
nódulos dentro de los cuales se lleva a cabo la
reducción del N2. El cultivo se nutre del
nitrógeno aportado por la Fijación Biológica del
Nitrógeno (FBN) y del disponible existente en el
suelo. La combinación de factores tales como las
características del huésped, temperatura y humedad
ambiental, las propiedades físico-químicas del suelo y
la naturaleza de la población rizobiana naturalizada
determinan la adecuada formación de nódulos, la
eficiencia en la fijación del nitrógeno y la
productividad del cultivo (González et al,
1997).
La FBN
puede aportar entre el 25 al 90% del nitrógeno necesario
para el desarrollo del cultivo, pero esto sólo puede
concretarse cuando los factores ambientales no actúan
como limitantes (González et al, 1997; Perticari
et al, 2003; Perticari, 2005). El uso de especies
capaces de nodular vigorosamente y de fijar el nitrógeno
eficientemente, combinado con estrategias agronómicas
simples, permitirán obtener altos rendimientos y
contribuir a las reservas nitrogenadas del suelo (Brockwell,
1995; Perticari et al, 2003).
El
mayor éxito en cuanto a la implementación de prácticas
agrícolas sustentables vinculadas con la FBN ha sido sin
lugar a dudas el desarrollo de los inoculantes para
leguminosas, a base de cepas rizobianas. Los inoculantes
son productos biológicos desarrollados para agregar
artificialmente sobre la semilla, rizobios seleccionados
por su especificidad, infectividad (capacidad de formar
nódulos) y efectividad (capacidad de fijar N2).
En la década del ´70, nuestros suelos carecían de cepas
de Bradyrhizobium japonicum y fue necesaria la
incorporación de estas bacterias mediante la
inoculación. Los efectos en los rendimientos del cultivo
fueron evidentes y esto permitió una rápida adopción de
esta tecnología por parte de los productores. La
reinoculación anual llevó al establecimiento en los
suelos de poblaciones de rizobios naturalizadas
provenientes de las cepas de los inoculantes, esto
genera la competencia en la formación de los nódulos
entre las cepas introducidas con el inoculante y las
presentes en el suelo, ocupando estas últimas la mayor
proporción de los nódulos (Perticari et a ,
2003).
Según
Brockwell (1995), en suelos con niveles medios de
rizobios naturalizados, 10 a 103 rizobios g-1 de suelo, la competencia entre los rizobios
introducidos con el inoculante y los presentes
naturalmente en el suelo, puede resultar de interés,
especialmente si la población naturalizada es pobremente
efectiva en la fijación del N2. Con valores
mayores de población naturalizada, el fenómeno de
competencia por la ocupación de los nódulos es muy
grande, lo que trae como consecuencia menores beneficios
con la inoculación.
En
nuestro país, los rizobios naturalizados, constituyen
una población variable según la zona, que fluctúa entre
102 a 105 rizobios g suelo -1
.Estudios realizados por IMYZA -INTA Castelar
donde se evaluó la capacidad simbiótica de cepas
aisladas de diferentes suelos, determinaron que la gran
mayoría presenta buena capacidad de nodulación, pero
mediana capacidad para la fijación del N2 (González et al, 1997).
La práctica de la inoculación de semillas con productos de alta calidad
comercial y técnicas de inoculación apropiadas, en las
áreas sojeras nuevas, sin población naturalizada
instalada y si no hay limitaciones nutricionales e
hídricas, permitirá aumentar los rendimientos en valores
promedios mínimos del 60%. En suelos "sojeros" con
poblaciones naturalizadas de 102 a 105
rizobios g-1 suelo, la respuesta en el
rendimiento suele ser nula o muy baja. No obstante, aún
con incrementos de rendimientos mínimos esperados, del 5
al 10%, la práctica de la inoculación permite el
"ahorro" del N mineral del suelo frente a un cultivo tan
extractivo como la soja; mejorar la calidad del grano
a través de una mayor concentración de proteínas y
contribuir a una economía anual en el uso de
fertilizantes nitrogenados (Hungría, 2006; Perticari
et al, 2003).
El objetivo del presente trabajo fue evaluar el comportamiento de
distintos inoculantes para soja y de la población de
rizobios naturalizados del suelo, sobre la nodulación y
parámetros de crecimiento y rendimiento, en dos
localidades del sur de la provincia de Santa Fe.
Materiales y Métodos
Las
evaluaciones se realizaron en laboratorio (I) y en
invernáculo (II) en la Facultad de Ciencias Agrarias de
la Universidad Nacional de Rosario y a campo (III), en
las localidades de Cañada de Gómez y Clason, provincia
de Santa Fe.
Los
tratamientos fueron: cuatro inoculantes comerciales de
marca reconocida (I1, I2, I3, I4); un producto
conteniendo la cepa E109 (I5) del IMYZA - INTA Castelar
recomendada para la formulación de inoculantes y el
suelo con población naturalizada como testigo o
control.
I. En laboratorio:
Recuento de rizobios viables:
refiere al número de bacterias rizobianas vivas por unidad de
producto.
La siembra de los inoculantes se realizó en medio de cultivo ALM (manitol,
10g; extracto de levadura, 0.5g; K2HPO4,
0.5g; MgSO4.7H2O,
0.2g; NaCl, 0.1g; FeCl3..6H2O; 1
gota de una solución al 10%; SO4Mn, 1 gota de
una solución al 10%; agar-agar, 15g; rojo congo, 5ml
solución stock (0.5g en 200 ml de agua destilada) y agua
destilada, 1000ml). Se sembraron diluciones seriadas del
inoculante, por triplicado en placa y por la técnica de
extensión en superficie. Se incubó a 28ºC. El recuento
se realizó a los 10 días después de la siembra. Para
considerar la aptitud de los productos evaluados se tomó
como parámetro de referencia los fijados en la
Resolución Nº 310/1994 del SENASA que establece que ".
los inoculantes deben contener no menos de 1000
millones (109) de rizobios por g o ml de
producto a la fecha de elaboración y no menos de 100
millones (108) por g o ml a la fecha de
vencimiento. "
II: En invernáculo:
II.1.Evaluación de la infectividad por el porcentaje de plántulas
noduladas.
Se
inocularon las semillas según dosis recomendada por el
fabricante y se sembraron 30 repeticiones por
tratamiento en recipientes con vermiculita estéril como
sustrato. Las plantas se regaron con solución nutritiva
libre de nitrógeno y se mantuvieron bajo condiciones
controladas de luz, temperatura y humedad.
Se descalzaron las plántulas y se contaron los
nódulos presentes. Se consideró apto aquel inoculante
que a los 20 días de la emergencia presentó más del 80%
de las plántulas de soja con 3 o más nódulos en la parte
superior de las raíces (Resolución Nº 310/1994 del
SENASA)
II.2. Evaluación del comportamiento de los inoculantes frente a la
población naturalizada del suelo.
Se
condujeron 10 plantas en macetas, con suelo de la
parcela testigo proveniente de la localidad de Cañada de
Gómez. Presentaba una población naturalizada semejante a
la de Clason (105 rizobios g-1 de suelo),
pero condiciones químicas de suelo más limitantes para
la FBN: 103 ppm de NO3 y 18ppm de
P.
Esta
experiencia tuvo una duración de 3 meses en condiciones
controladas de luz, temperatura y riego y las plantas se
cosecharon en estado R5.5 (Fehr y Caviness, 1977). Los
tratamientos fueron dos inoculantes comerciales (I1,
I2), la cepa testigo e 109 (I5) y el testigo o control
sin inocular.
Como
indicadores de efectividad se determinó: Número (Nº)
total de nódulos por planta (NTN); N° de nódulos en raíz
principal (RP) y raíces secundarias (RS); peso seco de
parte aérea de la planta (g); peso seco de vaina (g);
peso seco total de la parte aérea de la planta (g) y
Nitrógeno total (%) (Bremner y Mulvaney, 1882).
III. Ensayo a campo:
Estos
ensayos se llevaron a cabo en lotes de productores en
las localidades de Cañada de Gómez y Clason, Santa Fe.
La Tabla 1 muestra la caracterización de los sitios
experimentales de los ensayos a campo.
Tabla 1. Caracterización del ambiente de los sitios experimentales: ubicación, tipo de suelo, historia agrícola y contenido de nutrientes a la siembra

La
Figura 1 detalla las precipitaciones decádicas
registradas durante el ciclo de la soja para cada
localidad y la evapotranspiración del cultivo (ETC),
calculada con los valores de evapotranspiración (ETP) de
Oliveros (por Penman) multiplicado por el
correspondiente coeficiente de cultivo. Esto permite
observar la intensidad de la demanda atmosférica del año
y los períodos de sequía para las diferentes
localidades.
Figura 1: Lluvias y consumo de agua del cultivo de soja , en Clason y Cañada de Gómez, Santa Fe.

Los
cultivares de soja fueron A 6445 (GM VI) y A 5520 (GM V) en Cañada de Gómez y Clason
respectivamente. La siembra se realizó en la primera
semana de diciembre de 2003. El sistema de labranza fue
siembra directa. El tamaño de parcela en Cañada de Gómez
fue de 100 m de largo y 10 surcos de ancho y en Clason
250 m de largo y 7 surcos de ancho. En ambas localidades
espaciados a 0, 70 m.
Los
tratamientos
fueron
los descriptos en el ensayo en invernáculo para la
evaluación del comportamiento de los inoculantes frente
a la población naturalizada del suelo. El diseño fue en
bloques completos al azar con cuatro repeticiones.
La inoculación
se realizó a dosis de marbete, cumpliendo con las precauciones necesarias para
lograr una inoculación exitosa, disminuyendo al mínimo
las condiciones extremas que puedan perjudicar la
viabilidad del rizobio y los riesgos de contaminación
entre productos. Todos los inoculantes fueron mezclados
con funguicida recomendados por las respectivas
empresas. La siembra se efectuó inmediatamente después
del agregado del inoculante y funguicida a la semilla.
En
ambas localidades, los suelos son de buena aptitud
agrícola con prolongada historia sojera. Ambos suelos
contenían al momento de la siembra del ensayo una
población naturalizada de 105 rizobios g-1
de suelo.
Para la
evaluación de la nodulación en las plantas de los
ensayos a campo se extrajeron 40 plantas por
tratamiento, en R5.5, Se tomaron diferentes submuestras
conteniendo la totalidad de las plantas consecutivas que
abarca la pala, a una profundidad de 20 cm y descartando
el primer surco lateral y 3 m de cabecera para evitar
el efecto bordura. Del total de submuestras se
seleccionaron 10 plantas con sistema radicular completo.
Se separó la parte aérea y el sistema radicular se
trasladó al laboratorio en bolsas de polietileno y en
heladera para el recuento de nódulos.
Como indicadores de efectividad se determinó: Nº total
de nódulos por planta, N° de nódulos en raíz principal (RP)
y raíces secundarias (RS), peso fresco y peso seco
(g); materia seca aérea total (g) (tallos + hojas +
frutos) y contenido de nitrógeno (%) en tallos + hojas +
frutos.
Se
extrajeron de cada unidad experimental 4 muestras de 1m2 de plantas para la evaluación del crecimiento del
cultivo, rendimiento y sus componentes, contenido de N
en tejidos y granos, Nº de granos por m2 y
peso de 1000 semillas, El rendimiento se expresó con el
13.5 % de humedad.
Resultados y Discusión
Recuento de rizobios viables y evaluación de la
infectividad por el porcentaje de plántulas noduladas.
La
Tabla 2 muestra la concentración estándar de rizobios
por unidad de producto, expresada en unidades formadoras
de colonias (ufc) g-1 o ml -1 de
inoculante. Los inoculantes evaluados cumplieron con la
concentración de rizobios por unidad de producto para el
período de validez, fijados por el SENASA.
Tabla 2. Concentración estándar de rizobios viables por unidad de producto, expresada en unidades formadoras de colonias (ufc) g-1 o ml -1 de inoculante.

La
calidad de un inoculante comercial puede ser evaluada
por varias metodologías, incluyendo exámenes
microscópicos, test de infección en plantas por el
número más probable (NMP), tests inmunológicos y
técnicas moleculares, entre otros. No obstante, la
evaluación por el recuento en placa del número de
rizobios viables es un índice apropiado para evaluar la
potencialidad de un inoculante (Lupwayi et al,
2000). Es necesario contar con un elevado número de
células por unidad de producto para garantizar, mediante
una inoculación adecuada, Una cantidad de 80.000
rizobios por semilla de soja de acuerdo a la Resolución
310/94 del SENASA, permitirá una nodulación
especialmente localizada en la zona del cuello de la
planta y que a los 15 días de emergidas la mayoría de
las plantas hayan nodulado (Perticari et al,
2003). No siempre un alto número de rizobios por unidad
de producto, es suficiente para asegurar la calidad del
inoculante, la reglamentación vigente fija además
parámetros de infectividad por el porcentaje de
plántulas noduladas.
Todos
los inoculantes evaluados en este trabajo, cumplieron
con los estándares exigidos por el SENASA para este
parámetro. Esto es coincidente con lo informado por
Perticari et al, 2003 acerca de que en la
actualidad el 80% de los productos comerciales
presentan parámetros de calidad dentro de rangos
internacionales, con alto número de bacterias g-1
o ml -1 de producto.
Evaluación del comportamiento de los inoculantes frente a la población
naturalizada del suelo, en el ensayo en invernáculo.
No se observaron diferencias estadísticamente
significativas entre los tratamientos evaluados en este
ensayo, ni en el NTN, ni en RP y RS. La relación RP/RS
muestra que el número de nódulos en RP fue siempre menor que en RS en
todos los tratamientos en el estado de planta R5.5
(Tabla 3).
Tabla 3: Evaluación de la nodulación en plantas crecidas en invernáculo: recuento de nódulos en raíz principal (RP), raíces secundarias (RS) y Nº total de nódulos por planta (NTN). Relación en porcentaje del Nº de nódulos en RP y RS (RP/RS) por planta.

Respecto al peso de la parte aérea de la planta no se
observaron diferencias significativas entre los
tratamientos. En el porcentaje de N en planta, los
tratamientos I2 e I5 registraron valores superiores con
respecto a I1 y al testigo. No obstante, esto no se
tradujo en diferencias en el contenido de N en vainas
que contenían semillas en pleno crecimiento (Tabla 4).
Tabla 4. Evaluación del comportamiento de los inoculantes frente a la población naturalizada del suelo, en el ensayo en invernáculo: Peso seco (g) y contenido de Nitrógeno (%) en el estado fenológico R5.5.

Ensayo a campo:
En
Cañada de Gómez (Tabla 5), el Nº de nódulos en RP y el
NTN por planta fue mayor para los tratamientos I1 e
I2, los demás inoculados registraron valores promedio
iguales al testigo. Sólo el peso seco de nódulos en RS
presentó diferencias significativas, siendo el testigo
con población naturalizada el que presentó mayor peso
seco, aunque había presentado menor Nº de nódulos por
planta.
Tabla 5. Evaluación de la nodulación por planta en el ensayo de Cañada de Gómez:: recuento de nódulos en raíz principal (RP), raíces secundarias (RS) y Nº total de nódulos por planta (NTN). Peso fresco y Peso seco (g) de nódulos por planta en el estado fenológico R5.5.

En
Clason (Tabla 6), no se observaron diferencias
significativas entre tratamientos en el Nº de nódulos en
RP. En Nº de nódulos en RS y NTN, los valores mayores
correspondieron en general a los inoculados, siendo el
testigo el que menor número presentó.
El Nº de nódulos en RP fue notablemente menor a los
registrados en raíces secundarias. Solamente se
observaron diferencias significativas en peso fresco en
RP, siendo el testigo el que menor peso registró.
Tabla 6. Evaluación de la nodulación por planta en el ensayo de Clason: recuento de nódulos en raíz principal (RP), raíces secundarias (RS) y Nº total de nódulos por planta (NTN). Peso fresco y Peso seco (g) de nódulos por planta en el estado fenológico R5.5.

En
Clason el Nº de nódulos por planta registrado en el
estadio R5.5 son coincidentes a lo informado por
Perticari et al, 2003 que considera que una
adecuada nodulación presenta en el estado reproductivo
R5-R6 al menos 12 nódulos en RP y entre 40 y 50 nódulos
por planta. En la localidad de Cañada de Gómez, el
promedio del NTN es algo inferior a lo considerado
adecuado por dichos autores, registrándose valores entre
30 y 40 nódulos por planta. En cuanto al peso seco de
nódulos por planta, en nuestros ensayos, en todos los
tratamientos los valores se encuentran muy por debajo al
óptimo, fijado por los mismos autores en 800 mg por
planta.
La
bibliografía plantea que la nodulación en RP es una
característica cualitativa que suele ser de utilidad
para determinar la calidad de la nodulación y que los
nódulos presentes en RP han sido formados por las cepas
introducidas con el inoculante en las primeras etapas
del cultivo, mientras que los de RS son colonizados por
cepas naturalizadas y son mas numerosos, de menor tamaño
y con menor actividad fijadora (Papakosta, 1992; Díaz
Zorita et al, 1999, Fernandez Canigia, 2003). En
nuestro estudio, los patrones de nodulación respondieron
a los de un suelo con buena dotación de población
naturalizada y son coincidentes con lo informado por
otros autores para la región sojera núcleo (Toresani
et al, 2006;; Ventimiglia et al, 2003; Díaz
Zorita et al, 1999).
El NTN
promedio por planta fue mayor para Clason (56) que para
Cañada de Gómez (34), atribuible a las diferencias en el
contenido de nitratos en el suelo (Tabla 1). Altas
concentraciones de nitratos inhiben el proceso de
infección, el desarrollo de los nódulos y la expresión
de la actividad nitrogenasa ya que la FBN es un proceso
energéticamente muy costoso para la planta (Gonzalez,
2006; Racca et al, 2005; Perticari et al,
2003).
Las
Tablas 7 y 8 muestran los valores de crecimiento,
rendimiento y sus componentes y el contenido de N en
tejidos y granos de soja para ambas localidades. No
se observaron diferencias en ninguna de las variables
analizadas. Si bien el cultivo, registró un buen
crecimiento vegetativo con una intercepción del 95% de
la radiación en R3 en todos los tratamientos (datos no
mostrados), los rendimientos fueron bajos en relación a
los promedios para la zona, atribuible a la ocurrencia
de sequías intermitentes de diferente intensidad y
duración durante todo el ciclo del cultivo. En Cañada de
Gómez fue más intensa que en Clason para la etapa
reproductiva. Si se analizan los resultados entre
localidades, se observa un mayor contenido promedio de N
en semilla en Cañada de Gómez (6,6%) con respecto a
Clason (5,9%) esto se atribuye al bajo rendimiento y
fundamentalmente al bajo peso unitario de las semillas.
Tabla 7. Cañada de Gómez: Evaluación del crecimiento en Kg ha-1 de materia seca (MS), rendimiento (Kg ha-1 ) y sus componentes (Nº de semillas m-2 y peso de 1000 semillas (PMS)) y contenido de nitrógeno en tejido y en granos (%), en R5.5.

Tabla 8. Clason: Evaluación del crecimiento en Kg ha-1 de materia seca (MS), rendimiento (Kg ha-1 ) y sus componentes (Nº de semillas m-2 y peso de 1000 semillas (PMS)) y contenido de nitrógeno en tejido y en granos (%), en R5.5.

Una buena inoculación, aún con inoculantes de buena
calidad no siempre resulta en un aumento demostrable en
la nodulación y los rendimientos. Esta falta de
respuesta es común cuando el suelo cuenta con una
elevada población de rizobios infectivos o cuando el N
disponible no es limitante (Lupwayi et al, 2000;
Giller et al, 1995).
Ante la falta de respuesta en los rendimiento en suelos
con población establecida, existe una tendencia a
suspender la inoculación. Estudios han demostrado que
los rizobios que se naturalizan van perdiendo eficiencia
en la fijación del N2, pero mantienen una
alta capacidad para formar nódulos. Por otra parte con
incrementos mínimos del 5 al 10% en los rendimientos es
una razón suficiente para inocular (Perticari et al,
2003). Otros autores consideran que no se puede
generalizar el concepto que todas las cepas
naturalizadas son ineficientes o han perdido atributos
asociados a la FBN. No obstante no es prudente
desaconsejar la inoculación, debido a que factores
ambientales adversos como sequías o inundaciones o el
uso excesivo de agroquímicos pueden disminuir el Nº de
rizobios presentes el suelo (Gonzalez, 2006).
AGRADECIMIENTOS:
A la
Ing Agr. Julia Capurro (AER Cañada del INTA) y José
María Mendez (AER Totoras del INTA) por haber colaborado
en la siembra, cuidados de los ensayo y en la cosecha
de los mismos.
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