Introducción
El girasol proporciona el 70% del total del aceite
consumido en la Argentina (ASAGIR, 2006). Nuestro país
es el tercer productor mundial de esta oleaginosa,
después de la Federación Rusa y Ucrania (USDA-NASS,
2005) y es, además, un importante exportador de los
subproductos que se obtienen luego de la extracción
del aceite. Estas realidades hacen del girasol un
cultivo de gran importancia económica local.
El cultivo del girasol se inició en la Argentina a
partir de la introducción de poblaciones de polinización
abierta de origen ruso, prosiguió con las variedades
mejoradas por rendimiento, altura de planta y
autocompatibilidad y, luego, con los híbridos (Bertero
de Romano y Vázquez, 2003). La aparición de los híbridos
incrementó el potencial de rendimiento del cultivo de
girasol, debido a que producen más granos con alto tenor
en aceite por unidad de superficie, que los demás tipos
de cultivares (López Pereira et al, 1999).
El girasol está frecuentemente amenazado por las
infecciones de
Sclerotinia sclerotiorum
Lib. de Bary en capítulos (Gulya
et al,
1997), lo cual le provoca oscilaciones anuales de
importancia en la producción de granos y aceite. Existe,
en consecuencia, una demanda creciente de híbridos con
niveles adecuados de resistencia a la enfermedad (i.e.
la podredumbre blanca de capítulos) producida por este
patógeno fúngico, a fin de asegurarle al productor un
alto potencial de rendimiento a la cosecha. El uso de
estos híbridos mejoraría la estabilidad del rendimiento
en el cultivo a través de las distintas campañas
agrícolas, con lo cual la producción de dicha oleaginosa
sufriría menores fluctuaciones causadas por este estrés
biótico. Los mejoradores han anexado el carácter
resistencia a la podredumbre blanca del capítulo como
objetivo de selección en sus programas de desarrollo de
cultivares híbridos (Fick y Miller, 1997).
En nuestro país no se han detectado estudios tendientes
a valorar el nivel de resistencia de los híbridos
liberados para su comercialización en distintas épocas
con respecto a la podredumbre blanca. El objetivo de
esta investigación es brindar información del
comportamiento de los híbridos actuales respecto de los
más antiguos y sobre la contribución del mejoramiento
genético, a través de la selección de los genotipos más
destacados.
Materiales
y Métodos
Se utilizaron 24 híbridos de girasol (Tabla)
inscriptos en el Registro Nacional de Cultivares (RNC)
entre los años 1980 y 1999 (INASE, 2003). Dichos híbridos
fueron seleccionados en función de su permanencia
en el mercado así como por la disponibilidad de semilla.
Se emplearon además dos híbridos no comerciales, denominados
HR y HS, que son utilizados corrientemente por nuestro
grupo como referentes de la aparición de la podredumbre
blanca de capítulo: HR deja ver sus primeros síntomas
más tarde que HS. Los 24 híbridos fueron sembrados
en el campo experimental de la Unidad Integrada Balcarce
(UIB), en un único año, de acuerdo a un diseño experimental
en bloques completos y aleatorizados con dos repeticiones.
La parcela contó con, al menos, 15 plantas/genotipo/repetición.
Los testigos fueron dispuestos en forma contigua al
experimento y se los sembró en tres fechas diferentes
a fin de asegurar un extenso período de floración
de los mismos.
Tabla : Respuestas de 24 híbridos de girasol, inscriptos en la Argentina durante 19 años, a la inoculación con Sclerotinia sclerotiorum en capítulos. |
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Las ascosporas del hongo se obtuvieron de acuerdo a un
método utilizado corrientemente por nuestro equipo
(Castaño y Rodríguez, 1997). El protocolo de inoculación
que se utilizó es el descrito por Tourvieille y Vear
(1984). La superficie floral de cada capítulo con los
tres primeros círculos de flores hermafroditas con
pistilos desarrollados, estadio R5.3 de Schneiter y
Miller (1981) o su homólogo F3:2 del Cetiom (1992), se
roció con 5 ml de una suspensión acuosa conteniendo
aproximadamente 5x103 ascosporas/ml, o sea
alrededor de 25 mil ascosporas. Los testigos, que fueron
inoculados en un estadio similar, recibieron igual
cantidad de inóculo en cada fecha de infección. Luego de
la inoculación, los capítulos se cubrieron
inmediatamente con bolsas tipo Kraft, hasta madurez
comercial. Dos veces por semana se recorrieron las
parcelas inoculando los capítulos en el estadio
adecuado, mencionado anteriormente. Se realizaron dos
riegos semanales de aproximadamente 5 mm cada uno
mediante aspersores de tobera a presión (tipo "sprinklers")
hasta la madurez del cultivo.
Se realizaron dos evaluaciones semanales a partir de los
10 días de la primera inoculación realizada,
registrándose en cada una de ellas la fecha en que los
síntomas de podredumbre blanca eran detectados por
primera vez en los capítulos. A madurez comercial del
cultivo se estimaron las siguientes variables que
caracterizan la presencia de podredumbre blanca en
capítulos: incidencia e índice de incubación (Vear y
Tourvieille, 1984) y severidad (Castaño et al,
2001). La incidencia (I%), en porcentaje, es la relación
que existe entre el número de capítulos enfermos y el
número de capítulos inoculados; altos valores de I%
implican bajo nivel de resistencia. Para cada capítulo
enfermo se calculó un índice de incubación como la
relación entre el período de incubación (en días)
registrado en ese capítulo del híbrido evaluado y el
período de incubación medio del híbrido HR inoculado el
mismo día. Luego se obtuvo el promedio del índice de
incubación de la parcela (IINC); valores altos de IINC
indican una aparición de los primeros síntomas más
tardía que en HR y, por lo tanto, un mayor nivel
relativo de resistencia. Se cuantificó la superficie
adaxial de cada capítulo así como el área de la
inflorescencia con síntomas. Esto permitió estimar la
severidad media de enfermedad (SEV%) por híbrido, a
partir de los datos proporcionados por cada capítulo
individual con síntomas visibles; altos valores de SEV%
indican un bajo nivel de resistencia.
Se realizó el análisis de la variancia, a dos criterios
de clasificación (bloques e híbridos). Luego, se realizó
la prueba de Diferencias de Medias Significativas (DMS,
α=0,05) a fin de separar a los híbridos por su
comportamiento contrastante. De esta manera, se los
ubicó en alguno de los siguientes tres grupos, con
diferentes niveles de resistencia en este experimento:
G1 (de nivel bajo), G2 (de nivel alto) y G3 (de nivel
intermedio). El G1 se constituyó por materiales que no
se diferenciaban significativamente del híbrido que
ostentó el valor máximo de I% y SEV% y mínimo de IINC.
El G2, en cambio, se formó por los híbridos que poseían
un comportamiento estadístico similar al del híbrido con
el valor mínimo de I% y SEV% y máximo de IINC. En G3,
finalmente, se ubicaron los materiales no incluidos en
G1 ni en G2.
La asociación entre las variables medidas y el año de
inscripción de los híbridos en el RNC se valoró a partir
del cálculo del coeficiente de correlación lineal. Se
estimó, finalmente, la ecuación de regresión lineal del
comportamiento de los híbridos sobre su año de
inscripción en el RNC, a fin de cuantificar la tendencia
del nivel de resistencia en el cultivo de girasol a
partir de la aparición de nuevos híbridos. Todos los
análisis estadísticos se basaron en Steel y Torrie
(1988).
Resultados
1) RESPUESTAS DE LOS HÍBRIDOS A LAS INOCULACIONES
La I%, estimada como promedio de las dos repeticiones
en cada uno de los 24 híbridos, se presenta en la
tercera columna de la Tabla.
La media general fue 100%, dado que todos los capítulos
inoculados (incluso los correspondientes al HR y HS,
resultados no mostrados) manifestaron, en consecuencia,
síntomas de la enfermedad. Se advierte, por lo tanto,
la ausencia de diferencias significativas entre híbridos
dado que todos tuvieron el mínimo nivel de resistencia
posible. La presión de inóculo y/o la cobertura permanente
con la bolsa tipo Kraft, habrían favorecido la aparición
de la podredumbre blanca en este experimento.
El valor medio del período de incubación del híbrido
HR fue 28 días, mientras que el del HS fue 15 días.
Para el IINC, los promedios se muestran en la cuarta
columna de la Tabla.
La media general del IINC fue 0,86; este valor indica
que los híbridos, en promedio, presentaron un período
de incubación menor y exteriorizaron los primeros
síntomas de la enfermedad antes que HR. El coeficiente
de variación obtenido, CV= 10%, fue similar al de
otras experiencias realizadas en esta UIB (Favere,
2000; Godoy et al, 2005). Las respuestas diferenciales
significativas (α<0,01) de los híbridos, detectadas
por el análisis de la variancia, indicaron que el
momento de aparición de los primeros síntomas en los
híbridos fue variable. La DMS fue de 0,23. El grupo
G1 se formó con 11 híbridos, de los que 10 de ellos
tuvieron valores de IINC similares a DEKASOL 4040
que presentó el valor mínimo de IINC (0,62). En el
G2 hubo cuatro híbridos, tres de los cuales mostraron
un IINC similar a CONTIFLOR 9 con el valor máximo
de IINC (1,22). El G3 está conformado por los 9 híbridos
no incluidos en G1 ni en G2.
La media de SEV% en HR y HS fue 100%. Los promedios
de SEV%, en el resto de los híbridos inoculados, se
observan en la quinta columna de la Tabla.
La media general de 96% indicó que dichos híbridos
llegaron a la madurez, en promedio, con una altísima
proporción de sus capítulos afectados debida, probablemente,
a las condiciones en que se realizó la evaluación
de esta variable. El CV= 5% sugirió una muy buena
precisión de los datos. El análisis de la variancia
detectó diferencias significativas (α<0,05)
entre híbridos; algunos de estos tuvieron mayor área
de capítulo afectada que otros. La DMS fue 10%. El
G1 contiene 22 híbridos, 14 de los cuales mostraron
valores de SEV% similares a aquéllos con la totalidad
de sus capítulos con síntomas (i.e. Dekasol
3900, MORGAN Milenio, DEKALB G 98, MORGAN MG 4, DEKALB
G 103, DEKALB G 90, Dekasol 3881 y Dekasol
4040). El G2 y el G3 agrupan a un sólo híbrido
cada uno: Contiflor 15 (con SEV% = 75) y Contiflor 9 (con SEV% = 88), respectivamente.
2) ASOCIACIÓN ENTRE LAS RESPUESTAS MANIFESTADAS POR LOS
HÍBRIDOS
El coeficiente de correlación entre IINC y SEV% tuvo un
valor relativamente bajo (r= -0,39, n= 48) pero
significativo (α<0,01). Los híbridos que mostraron más
tardíamente sus primeros síntomas, por tener mayor IINC,
fueron los que tuvieron generalmente menores valores de
SEV% y viceversa. Los híbridos SPS 891, CONTIFLOR 3,
DEKALB G100, MORGAN 734, RANCUL, ADVANTA CF13 y MORGAN
MG2 coincidieron en su ubicación en G1 para ambas
variables. Pero no hubo coincidencias para el G2.
3) RELACIÓN ENTRE AÑO DE INCRIPCIÓN Y RESPUESTAs A S.
SCLEROTIORUM
El coeficiente de correlación entre IINC y el año de
inscripción al RNC fue bajo (r= 0,23) pero significativo
(α<0,05). Los mayores niveles de resistencia se
observaron en algunos híbridos inscriptos entre 1988 (CONTIFLOR
9) y 1997 (DEKASOL 3915 y NIDERA PARAÍSO 20), mientras
que los menores se detectaron en híbridos antiguos como
SPS 891, inscripto en 1980, y en modernos como ADVANTA
CF13 y MORGAN MILENIO, ambos inscriptos en 1999. El
coeficiente de regresión del IINC sobre el año de
inscripción fue b=0,005, significativo (α<0,01). Por
cada año de inscripción, los nuevos híbridos retrasaron
la aparición de síntomas 5x10-3 unidades.
Para SEV%, el cálculo del coeficiente de correlación y
regresión no arrojó valores distintos de cero (r= 0,05 y
b= 0,04) respecto al año de inscripción al RNC. No se
evidenció, por lo tanto, una tendencia a reducir el área
de capítulo afectada por S. sclerotiorum en los
híbridos modernos.
Discusión
1) VARIABILIDAD DE RESPUESTAS A LAS INOCULACIONES DE
S. SCLEROTIORUM
Los híbridos presentaron respuestas diferenciales en dos
de las variables medidas, IINC y SEV%, mientras que la
totalidad de los capítulos mostraron síntomas (I%=100%).
De acuerdo a Castaño et al (1993), este último
resultado indica que los híbridos mostraron el mínimo
nivel de resistencia a la penetración del hongo. Esto
puede ser atribuido a que las condiciones del ensayo
(i.e. ambiente severo de evaluación) fueron muy
propicias para la infección y el desarrollo de la
enfermedad.
El tipo de ambiente conocido como de alta presión de
selección, se utiliza frecuentemente para seleccionar
genotipos adaptados a condiciones desfavorables. En este
sentido y en el marco del estrés biótico causado por la
presencia de enfermedades, se aumenta así la
probabilidad de que los genotipos selectos posean un
adecuado nivel de resistencia en situaciones no tan
beneficiosas para el patógeno como ocurre en condiciones
de infección natural. En el girasol, este tipo de
estrategia es análoga a la aplicada en el desarrollo de
híbridos Clearsol®, con tolerancia a las imidazolinonas
(Bruniard y Miller, 2001), en la que los genotipos
fueron selectos en ambientes severos y soportan, en
consecuencia, dosis del herbicida varias veces superior
a las recomendadas.
Respecto de Sclerotinia en girasol, experiencias
realizadas en Francia mostraron que una baja presión de
selección, a través de la utilización de una reducida
concentración de inóculo (500 ascosporas/ml) sobre los
capítulos asperjados, no producía valores altos de
incidencia como cuando se utilizaban concentraciones
elevadas (Tourvieille y Vear, 1984). A partir de la
necesidad de asegurar la ocurrencia de infección, estos
autores propusieron saturar los sitios utilizados por el
patógeno para invadir el capítulo (i.e. el interior de
los florones), mediante concentraciones más elevadas de
inóculo. Así determinaron que 5000 ascosporas/ml era la
cantidad más adecuada para evaluar la resistencia de los
materiales, habida cuenta que dicha concentración
proporcionaba una apropiada cantidad de plantas enfermas
para hacer selección. Según Castaño et al (1993)
dicha estrategia permite, además, estimar adecuadamente
el período de incubación relativo de la enfermedad,
visto la necesidad de contar para ello con al menos 20
plantas enfermas/genotipo. Una alta presión de
selección, mediante un inóculo más concentrado aplicado
sobre capítulos que luego permanecen cubiertos hasta la
madurez del cultivo les permitió, en la práctica, a los
franceses ya sea reducir en un 60% la incidencia de
enfermedad en híbridos modernos comercializados en el
país galo, respecto de los antiguos (Vear et al,
2003; Serre et al, 2004) o, bien, obtener un
progreso genético favorable, para la misma variable, en
poblaciones mejoradas mediante selección recurrente (Vear
et al, 1992).
En los programas de mejoramiento genético desarrollados
en la Argentina, la evaluación del girasol frente a
S. sclerotiorum en capítulos se realiza a partir de
una menor presión de selección, que la descrita en los
materiales y métodos de este trabajo. En efecto, los
mejoradores utilizan concentraciones de 2500 ascosporas/ml
por capítulo y/o acortan aproximadamente a 35 días el
período durante el cual los capítulos permanecen
cubiertos con bolsas de papel. Según Pereyra et al
(1995), el empleo de esta metodología facilita la
diferenciación de los materiales por su comportamiento.
Lo anterior explica por qué, en nuestro trabajo, los
híbridos que han sido desarrollados en programas de
mejoramiento que utilizan una baja presión de selección,
han mostrado valores máximos de incidencia (I%=100%) al
ser sometidos a un ambiente más severo para el cual no
estaban adaptados.
En cuanto al IINC la variabilidad de respuestas, debido
a la aparición de los primeros síntomas en los híbridos
evaluados, es coherente con lo hallado en trabajos
realizados en la UIB utilizando el mismo protocolo de
inoculación pero sobre otros materiales genéticos de
girasol (Álvarez et al, 1999; Favere, 2000; Godoy
et al, 2005). Como se sabe, la cuantificación del
IINC permite conocer la velocidad con que el hongo
coloniza al capítulo, luego de penetrar la
inflorescencia a través de sus flores tubulares (Castaño
et al, 1993). En este marco el presente trabajo
detectó, por lo tanto, que cuatro híbridos (i.e.
CONTIFLOR 9, MORGAN 742, DEKASOL 3915, NIDERA PARAÍSO
20) retardaron significativamente la proliferación de
S. sclerotiorum en los tejidos de sus capítulos.
Con respecto al carácter SEV% trabajos previos,
realizados en la UIB, manifestaron también la presencia
de variabilidad en híbridos de girasol respecto del área
capítulo enfermo (Castaño et al, 2001; Russi
et al, 2004). En este sentido, las respuestas
observadas en el presente trabajo, realizado bajo otras
condiciones ambientales y con un mayor número de
híbridos al evaluado por estos últimos autores, confirma
la versatilidad del girasol frente a la SEV% y la
posibilidad de detectar genotipos con una menor
proporción relativa de capítulo afectado luego de las
inoculaciones con Sclerotinia, aún cuando la
media experimental alcance valores altos debido, por
ejemplo, a la severidad del ambiente de evaluación.
Es de destacar que el protocolo establecido para la
cuantificación de la SEV% es análogo al del "test de
micelio" (Vear y Guillaumin, 1977), utilizado
corrientemente en Francia dado que complementa la
estimación del nivel de resistencia obtenida luego de
una inoculación ascospórica (Castaño et al,
1993). No obstante, la metodología desarrollada para
estimar SEV% presenta la ventaja de evaluar la
resistencia que oponen los tejidos de la inflorescencia
al crecimiento micelial bajo condiciones de campo y no
en una cámara de cultivo, como lo indica el "test de
micelio". Esto supone, en consecuencia, un progreso en
la evaluación de esta resistencia. De acuerdo a lo
anterior, la variabilidad de respuestas a SEV %
sugeriría la posibilidad de valorar si dicho carácter
puede ser incluido como otro objetivo de selección en
los planes de mejoramiento a fin de realzar el
comportamiento de los híbridos frente a la podredumbre
de capítulo.
2) Nuevos
híbridos DE GIRASOL y SU comportamiento a SCLEROTINIA
EN capítulos
En este trabajo la ausencia de variabilidad de
respuestas a I% indicó que los híbridos modernos tienden
a mostrar similar nivel de resistencia a la penetración
de S. sclerotiorum que los híbridos antiguos. En
datos de otro ensayo, no incluidos en este trabajo, en
el que la presión de selección fue más suave dado que
las plantas estuvieron en un ambiente más favorable
(i.e. los capítulos inoculados permanecieron siempre
descubiertos), los híbridos mostraron un rango de I%
entre 53-100% así como respuestas diferenciales. A pesar
de ello, la variabilidad de I% tampoco pudo asociarse al
año de inscripción de los híbridos.
Cuando la respuesta a Sclerotinia de capítulo es
valorada en girasol, la interacción genotipo x ambiente
es del tipo no cruzada o cuantitativa dado que el
ranking de híbridos no se modifica a través de los
ambientes (Godoy et al, 2005). De acuerdo a lo
anterior, no sería posible detectar una tendencia
favorable en híbridos modernos respecto del aumento del
nivel de resistencia a la penetración de S.
sclerotiorum en caso que los mismos 24 híbridos se
evaluaran en otro experimento en el que, por ejemplo, se
aplique una menor presión de selección contra las
plantas o se acotara el período en que los capítulos
permanecen cubiertos con bolsas de papel. Se hace
necesario contar con evaluaciones realizadas con éstos y
otros híbridos más recientes, a fin de valorar cuál ha
sido la contribución del mejoramiento genético hasta el
presente.
El IINC y la I% son componentes de la resistencia
parcial del girasol a la podredumbre blanca y los
genotipos muestran respuestas independiente entre ellas
(Castaño et al, 1993; Godoy et al, 2005).
En el presente trabajo, el valor del coeficiente que
estimó el cambio del IINC, a medida que nuevos híbridos
eran inscriptos, fue bajo pero significativo. En
consecuencia, se pudo detectar una contribución, aunque
modesta, de alguno de los híbridos modernos a la
aparición tardía de la enfermedad. Estos resultados
eran, hasta ahora, desconocidos debido a la ausencia de
referencias bibliográficas referidas a este tema.
¿A qué puede ser atribuida la manifestación más tardía
de síntomas en los híbridos modernos, habida cuenta que
el IINC no es tenido en cuenta en los programas de
selección de girasol en la Argentina? Como se manifestó
anteriormente, en nuestro país la incidencia de la
enfermedad se valora alrededor de los 35 días luego de
realizada la inoculación forzada. Este hecho hace que se
seleccionen, en ese estadio fenológico, los genotipos
con menor cantidad de plantas con capítulos enfermos. De
esta manera el mejorador estaría, aunque
inconscientemente, dirigiendo también su selección sobre
aquellos materiales genéticos cuyo período de incubación
promedio excede esos 35 días.
Godoy et al (2005) propusieron la inclusión del
IINC en los programas de mejora por resistencia a
Sclerotinia de capítulo en Argentina. ¿Cuáles son
los atributos que posee el IINC para que deba ser tenido
en cuenta por lo mejoradores locales? Para ello, se debe
destacar que la detección de los primeros síntomas de la
podredumbre en capítulos se realiza fácilmente ya sea
mediante tacto, sobre los sacos de papel que cubren los
capítulos, o bien a través de una observación visual, en
caso que los capítulos estén al descubierto. La toma de
datos no consume demasiado tiempo, ni dinero y el
cálculo del IINC procede de una sencilla operación
matemática (i.e. división) que implica conocer cuántas
veces el período de incubación del híbrido contiene al
del testigo utilizado (HR, en nuestro caso). Se puede
mencionar que la transmisibilidad del IINC hacia la
progenie es relativamente elevada y que hay
predominancia de los efectos aditivos en el control
genético del carácter (Vear y Tourvieille, 1988; Godoy,
2001). Resultados provenientes de Francia mostraron que
el IINC se incrementó en b=0,07 unidades/año, en una
población recurrentemente seleccionada por esta variable
(Vear et al, 1992), mientras que, en el primer
ciclo de selección, el período de incubación de dicha
población fue un 25% menor que el del testigo
resistente, dicho valor fue un 17% superior, en el
quinto y último ciclo de selección directa, respecto del
mismo testigo.
Los argumentos anteriores sugieren que la inclusión del
IINC como objetivo directo de selección, en los
programas de selección en Argentina, posibilitaría
obtener un mayor progreso anual respecto del estimado en
este trabajo (i.e. b=0,005). En este sentido, la
selección voluntaria por este componente de la
resistencia parcial permitiría desarrollar híbridos de
girasol mejorados por resistencia a la podredumbre
blanca (i.e. mayor IINC y menor SEV%) y en un período de
tiempo más corto.
Respecto a la variable SEV% si bien hubo respuestas
diferenciales en los híbridos, las mismas fueron
independientes del año en que éstos fueron inscriptos.
Este resultado, que puede ser considerado como
intermedio a los presentados para I% e IINC, indica que
a través del desarrollo de nuevos híbridos no se
incrementó ni redujo la SEV% y está relacionado con que
dicha variable no ha sido un objetivo en los programas
de selección. El hecho de que en nuestro trabajo el
valor mínimo de SEV% haya sido alto (75%, o sea sólo ¼
del capítulo sin síntomas), sugeriría la necesidad de
mejorar al girasol por dicho carácter a fin desarrollar
cultivares cuyas plantas arriben a madurez con una mayor
proporción de su inflorescencia sana.
La aparición de nuevos híbridos no se relacionó con un
mayor nivel de resistencia de éstos, durante el período
1980-1999, en dos de las tres variables cuantificadas.
Por lo tanto, se evidencia que a pesar de las prácticas
de mejoramiento llevadas a cabo, el nivel de resistencia
adquirido en los híbridos más recientes no resultaría
suficiente para disminuir los riesgos de aparición de la
enfermedad en el cultivo, particularmente en todas
aquellas situaciones en las que el patógeno se vea
favorecido (i.e. ambientes severos). No obstante, la
aparición de nuevos híbridos marcó una tendencia
favorable respecto del retraso en la aparición de los
primeros síntomas de la podredumbre blanca. En nuestro
país, bajo las condiciones actuales de selección por
resistencia a S. sclerotiorum en capítulos (i.e.
selección sólo por I%, a los 35 días después de la
inoculación) sería posible predecir, por lo tanto, que
los futuros híbridos llegarían a poseer un período de
incubación de la enfermedad más extenso que el lapso de
tiempo que va desde floración hasta cosecha (período
crítico en el que se produce la infección y la aparición
de los síntomas) de dichos materiales. De esta manera el
número relativo de plantas con capítulos enfermos (i.e.
I%) se vería también reducido, pero a largo plazo debido
al lento progreso anual mostrado por IINC.
La utilización simultánea de la I%, IINC y SEV% como
objetivos directos de selección en los planes de
mejoramiento llevados a cabo en nuestro país, permitiría
desarrollar cultivares de mejor comportamiento y en
menor tiempo. De esta manera se mejoraría la
caracterización genotípica de los híbridos frente a
Sclerotinia dado que tres de las etapas en el
desarrollo y aparición de la podredumbre blanca de los
capítulos son consideradas.
Conclusiones
Los híbridos mostraron respuestas diferenciales al
índice de incubación (IINC) así como a la severidad de
enfermedad (SEV%). Todos los capítulos inoculados
mostraron síntomas y, por lo tanto, los híbridos
tuvieron incidencia máxima (100%).
Ningún híbrido mostró, en este trabajo, un nivel de
resistencia alto para IINC y SEV% a la vez. En cambio,
los híbridos SPS 891, CONTIFLOR 3, G100, MORGAN 734,
RANCUL, CF13, MG2 y DEKASOL 4030, por el contrario,
tuvieron un nivel de resistencia bajo para ambas
variables.
Se detectó una asociación significativa entre el IINC y
el año de inscripción al RNC. Los híbridos modernos
mostraron en general una tendencia favorable a la
aparición tardía de los primeros síntomas de la
podredumbre blanca en capítulos, respecto de los más
antiguos.
Agradecimeintos:
Esta investigación fue financiada por la UNMdP y el
Criadero Monsanto SAIC de Argentina, así como por la EEA
Balcarce-INTA. Este trabajo fue presentado, por el
primer autor, como requisito parcial para optar por su
título de Ingeniero Agrónomo de la FCA-UNMdP.
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(Revisado Mayo 2006)
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