Publicación cuatrimestral de la Facultad de Ciencias Agrarias UNR Distribución gratuita ISSN: 16698584  

 

  08|2008
 


Ing. Agr. Guillermo Montero

Cátedra de Zoología Agrícola
Facultad de Ciencias Agrarias
Universidad Nacional de Rosario
guille@tau.org.ar

  Bordes con vegetación espontánea en agroecosistemas pampeanos ¿Reservorios de plagas?

Este aporte constituye la primera de una serie de notas de divulgación acerca de la conveniencia de mantener la vegetación espontánea en las áreas no cultivadas de nuestros agroecosistemas, con la finalidad de minimizar la incidencia de plagas en los cultivos agrícolas extensivos. La información técnica que sustenta este trabajo ha sido compilada por el autor y se presentó recientemente como tesis final de graduación para obtener el grado de Magíster en manejo y conservación de recursos naturales en la FCA-UNR.

Una premisa de los nuevos modelos de producción agrícola es la conformación de sistemas agrícolas sustentables y una estrategia posible para lograrlo es mantener o restaurar la diversidad del paisaje rural. En buena medida esto podría lograrse manteniendo la vegetación de las áreas no cultivadas de los agroecosistemas, tanto el borde estrecho entre lotes de producción como los potreros de mayor superficie.

El objetivo perseguido fue determinar la composición específica y la estructura trófica de los ensambles de artrópodos epigeos presentes en distintos tipos de bordes y en los lotes de cultivo adyacentes; establecer si los diferentes arreglos de variables de vegetación, microclima y suelo modifican la estructura de la artropofauna presente en cada ambiente, a la vez que caracterizar las relaciones de herbivoría y las relaciones flor-insecto en el área de estudio.

Los muestreos se realizaron en las localidades de Zavalla y Rosario, en tres cortinas forestales y siete tipos de bordes herbáceos con diferentes especies dominantes, y en los lotes de cultivo adyacentes. Los artrópodos epigeos de la superficie del suelo se estudiaron con trampas pitfall, en cada estación del año y durante dos años consecutivos (Figura 1). Los herbívoros y visitantes florales se evaluaron por observación directa en transectas, que se recorrieron entre una y tres veces por mes. El esfuerzo total de muestreo fue de 8.652 trampas/días para epigeos superficiales, de 768 horas para herbívoros y de 652 horas para visitantes florales.

Figura 1: Trampa pitfall, en un borde dominado por gramíneas.

Se identificaron 516 especies de artrópodos que se agruparon en 24 órdenes y 99 familias; con trampas se capturaron 51.592 individuos de 209 especies. Se establecieron 373 relaciones planta-insecto, de las cuales el 32% son nuevos registros de herbivoría, que involucran a 205 especies de herbívoros; además se describieron 375 relaciones flor-insecto que incluyen a 186 especies de visitantes.

Determinación del material. Una de las principales problemáticas que se abordaron en el desarrollo de esta tesis fue el escaso conocimiento previo sobre la fauna que habita en los bordes de las áreas de cultivo en el sudeste de Santa Fe. Por este motivo se realizó un esfuerzo significativo por lograr la determinación al máximo nivel de resolución taxonómica posible para la mayoría del material estudiado. Se considera que se ha logrado realizar una primera descripción y enumeración exhaustiva, tanto de la artropofauna epigea de la superficie del suelo como de los eventos de herbivoría y relaciones flor-insecto presentes en el área de estudio. No obstante, se estima que el número de especies se podría incrementar sensiblemente si se consideran las especies hipogeas y la meso y microfauna, que no fueron incluidas en este trabajo.

Heterogeneidad microambiental. Los bordes estrechos de las líneas de alambrados, las banquinas de caminos y vías férreas y otras áreas no cultivadas de mayor superficie aumentan la heterogeneidad de los microclimas, de las condiciones físico-químicas superficiales del suelo y de la vegetación, dentro del paisaje “sojero” del sur de Santa Fe. Este aumento de la heterogeneidad ambiental producido por la presencia de diversos tipos de parches, con vegetación herbácea espontánea o con cortinas forestales implantadas, se manifiesta tanto en la ampliación del rango de las distintas variables intervinientes como en el establecimiento de distintos tipos de combinaciones de las mismas. De esta manera es posible que se mantengan diferentes microhábitats dentro de un paisaje de alta uniformidad, con el consiguiente aumento de la posibilidad de permanencia de las especies de artrópodos de comportamiento más estenoico, como lo son la mayoría de los enemigos naturales de las plagas agrícolas (Figura 2).

 

Figura 2: Dos tipos de bordes de características ambientales contrastantes:
A. eliminación de la vegetación por aplicación de gliofosato
B. banquina con vegetación herbácea y arbustiva.

Los bordes con distinto tipo de vegetación presentan una alta heterogeneidad edáfica en las capas superficiales del perfil, que es donde se verifica la mayor actividad biológica del suelo. Se estableció que la estructura física y calidad de la materia seca superficial en estos ambientes es la principal causa del incremento de la heterogeneidad del suelo.

La mayor heterogeneidad ambiental de los bordes herbáceos, en cuanto a los tres grupos de variables estudiadas (microclima, suelo y vegetación), modifica la presencia y abundancia de especies de manera tal que en este grupo de ambientes se registraron los mayores valores de diversidad b (entre ambientes) tanto en las comunidades vegetales como en las de artrópodos epigeos, durante los períodos de muestreo primavero-estival y otoño-invernal.

Artrópodos epigeos superficiales. La composición de los ensambles de especies presentes es diferente entre los tres grupos de ambientes estudiados, en ambos períodos de muestreo. Entre los grupos más abundantes que conforman los ensambles específicos de los bordes se encuentran predadores generalistas, herbívoros neutrales y varias especies de detritívoros; por el contrario, las plagas tienen mayor abundancia en los cultivos. En este trabajo, los parámetros comunitarios riqueza, abundancia y diversidad a (dentro de cada sitio) varían entre ambientes en las distintas estaciones del año, de manera que no siempre sus valores son mayores en los bordes, como se suponía en un principio. Este comportamiento se atribuye a los cambios estacionales de la estructura de dominancia de los artrópodos detritívoros, sobre todo en bordes arbóreos y cultivos.

Este estudio sugiere que tanto el microclima y las condiciones edáficas, como la estructura y composición de la vegetación, afectan la composición específica de los ensambles de especies de artrópodos; no obstante, los efectos de estos tres grupos de variables se modifican sensiblemente según sea el grupo de artrópodos, en las diferentes estaciones del año. Dentro de un mismo período estacional, distintos grupos tróficos de artrópodos pueden tener respuestas diferentes; y dentro del mismo grupo trófico y período estacional, los distintos taxa también pueden tener comportamientos diferentes. De manera que la relación entre factores microambientales y las comunidades de artrópodos asociadas a esos ambientes es sumamente compleja y fluctuante y depende de cada ensamble de especies en particular. Así, algunos grupos como los Carábidos, que han sido señalados por diversos autores como altamente dependientes de las condiciones edáficas en su selección de hábitat, en el presente estudio se comportan como un grupo ubicuo no demasiado ligado a los factores ambientales analizados.

Artrópodos herbívoros. En términos generales, no se detectó una mayor abundancia de herbívoros plaga capturados con trampas pitfall en los bordes; por el contrario, se encontró mayor número de especies y mayor abundancia total de herbívoros neutrales en estos ambientes respecto a los lotes de cultivo. Por otro lado, tampoco parecen ser sitios de refugio o hibernación de un número relevante de especies plaga. En cuanto a los herbívoros epigeos del follaje de los bordes, la mayoría de las especies que se observaron alimentándose de flora espontánea o los que se detectaron en sus órganos florales, también son por lo general especies neutrales. De manera que a través de los resultados obtenidos, no se puede inferir que los distintos ambientes de bordes del área de estudio se constituyan como “reservorios de plagas agrícolas”. Muy por el contrario, deben concebirse como ambientes que alojan una importante variedad de presas para predadores de tipo generalista y hospedantes alternativos de parasitoides y entomopatógenos, que pueden ejercer cierto grado de control sobre las poblaciones de plagas. Desde esta perspectiva no es adecuada la eliminación de la vegetación herbácea espontánea de estos ambientes, como medida cultural para mitigar el efecto de las plagas sobre los cultivos agrícolas. Por las mismas razones, sería deseable la incorporación de mayor proporción de cortinas forestales en estos ambientes (Figura 3).

 

Figura 3: Insectos herbívoros en áreas de bordes.
A. “vaquita de San Antonio” (Diabrotica speciosa), herbívoro generalista en inflorescencia de “bolsa de pastor” (Capsella bursa-pastoris).
B. Pareja de chinches Pirrocoridae, herbívoros oligófagos, copulando sobre un capítulo de “primavera” (Senecio grisebachii).
C. Calligrapha polyspila, un Crisomélido oligófago de Malváceas, alimentándose de una hoja de “malva blanca” (Sphaeralcea bonariensis).

La mayoría de los herbívoros plaga que se alimentan de flora espontánea no completan su ciclo biológico en estas plantas y sólo las utilizan de manera esporádica y circunstancial. Por esto mismo, se estima que las áreas de borde no deberían ser consideradas como sitios de refugio para el manejo de la resistencia al barrenador de la caña del maíz (Diatraea saccharalis), principal especie blanco de cultivos de maíces genéticamente modificados. De manera que se considera una práctica inadecuada la disminución del porcentaje recomendado de áreas de refugio sembradas con maíces no Bt, por su sustitución con una superficie semejante o mayor de bordes con vegetación espontánea.

El incremento de la presencia de plantas tolerantes al glifosato en los alambrados y banquinas de caminos, si bien representa una profunda modificación en la flora espontánea acompañante de los cultivos, no constituye una importante fuente de recursos para las plagas agrícolas, sino que por el contrario son explotadas por un alto número de especies de herbívoros neutrales. Es deseable que estos herbívoros permanezcan en las áreas de cultivo, debido a que constituyen fuentes usuales y alternativas de alimentación para predadores de tipo generalista.

Tanto los mecanismos de coespeciación como los de transferencia de hospedantes están presentes en las asociaciones entre insectos y plantas, en los bordes de las áreas de cultivo. No obstante, estos últimos son los más frecuentes, tanto para herbívoros exóticos como nativos, que al ampliar su rango de plantas alimenticias asegurarían su permanencia en ambientes disturbados por las prácticas agrícolas. En oposición a lo esperado, un alto porcentaje de herbívoros se comporta como especialista, lo cual se explica por diversos motivos relacionados tanto con la variación espacial y temporal de la preferencia alimentaria, como por la elevada homogeneidad del paisaje agrícola del área de estudio. De manera que las redes de herbivoría de los agroecosistemas del sur de Santa Fe, caracterizados por el fuerte predominio del monocultivo de soja, son de tipo asimétrico, con una marcada tendencia al especialismo de los herbívoros y al generalismo de las plantas. Es decir, los herbívoros especialistas explotan plantas especialistas o plantas generalistas seleccionadas por diversos procesos de preferencia alimentaria, mientras que los herbívoros ubicuos polífagos se alimentan de plantas generalistas.

Visitantes florales. Mantener o promover la vegetación espontánea de los bordes, con predominio de especies que tengan un amplio período de floración, como Asteráceas, Apiáceas, Malváceas y Convolvuláceas, favorece la presencia de adultos de parasitoides, predadores generalistas, polinizadores y herbívoros neutrales (Figura 4). Las inflorescencias también son sitios de cópula y de captura de presas por parte de varias especies de insectos y arácnidos. Entre las especies relativamente favorecidas por las aplicaciones de glifosato, solo algunas enredaderas de las familias Convolvuláceas y Passifloracéas pueden brindar recursos alimenticios para polinizadores oligo o polilécticos. El sistema de polinización de los bordes es de tipo generalista, con plantas polinizadas por varias especies de animales y visitantes que transportan polen de diversas especies de plantas.

Figura 4: Visitantes florales en áreas de bordes.
A. una avispa del género Campsomeris, parasitoide de “gusanos blancos”, en inflorescencia de “primavera” (Senecio grisebachii).
B. “Pulgón del repollo” (Brevicoryne brassicae), herbívoro oligófago plaga de Brassicáceas, sobre una inflorescencia de “nabón” (Raphanus sativus).
C. Astylus vittaticollis, herbívoro neutral alimentándose de una flor de “nabo” (Brassica campestris).

Conceptos finales. El desarrollo de los modelos de manejo integrado de plagas (MIP) produjo una relativización del concepto de plaga, debido a que la población de una especie es considerada plaga recién a partir del momento que adquiere potencial para causar un daño económico que justifique la adopción de medidas de control. Desde esta perspectiva el MIP se transforma en una estrategia agrícola sustentable, debido a que permite la racionalización del uso de insumos y la reducción de su impacto ambiental. No obstante, en la actualidad la mayoría de los programas de control de plagas agrícolas en el área Pampeana sólo se limitan, en el mejor de los casos, al establecimiento de niveles de acción para el uso de pesticidas y en muchos casos la sola presencia de la plaga es el criterio para decidir el control; también ha aumentado de manera alarmante el “uso preventivo” de insecticidas asociado a aplicaciones de otros productos fitosanitarios. Estas prácticas se consideran un franco retroceso en el camino trazado por los pioneros del MIP y responden a un modelo agrícola con alta dependencia de los insumos externos y poco sustentable en el tiempo.

Por otro lado, se considera que la práctica de remoción de la vegetación espontánea y de las cortinas forestales en los bordes de las áreas de cultivo responde más a un concepto de “percepción estética” que a una estrategia agronómica fundamentada.

Los resultados obtenidos en este trabajo permiten afirmar que la incorporación de bordes con diferentes tipos de vegetación puede: mitigar los efectos de la extrema homogeinización del paisaje, permitir la formación de parches y corredores biológicos de alta heterogeneidad microambiental y mantener o fomentar la biodiversidad en las áreas de cultivo, con su consecuente provisión de servicios ecológicos en los agroecosistemas, sin incorporar costos adicionales.

La producción agrícola en el largo plazo, la conservación del medio ambiente y un manejo más benigno de los recursos naturales constituyen los desafíos críticos de la agricultura en los inicios del tercer milenio. Esos tres procesos, contribuyen significativamente a incrementar la sustentabilidad de los agroecosistemas de la Región Pampeana.

Bibliografía

MONTERO, G.A. 2008. Comunidades de artrópodos en vegetación de áreas no cultivadas del sudeste de Santa Fe. Tesis de Maestría en Manejo y Conservación de Recursos Naturales. Facultad de Ciencias Agrarias. Universidad Nacional de Rosario. 208 pp.