Publicación cuatrimestral de la Facultad de Ciencias Agrarias UNR Distribución gratuita ISSN: 16698584  

 

  12|2006
 


Ing. Agr. Santiago Papucci; Ing. Agr. (MSc) Alicia González; Ing. Agr. Mabel Cruciani; Ing. Agr. Alfredo Ausilio; Ing. Agr. Gustavo Magra; Ing. Agr. (MSc) Hugo Pedrol

Cátedra Sistemas de Cultivos Extensivos
Facultad de Ciencias Agrarias
Universidad Nacional de Rosario
spapucci@unr.edu.ar

 

El sistema de labranza y la fertilización nitrogenada: ¿cómo afectan la producción de materia seca y el rendimiento en el cultivo de maíz?

Algunas de las preguntas que nos hacemos al observar el auge de la siembra directa son ¿El uso de esta técnica produce cambios en la disponibilidad de nitrógeno en el suelo? ¿Esta técnica compacta el suelo? Si fuese así ¿cómo afecta al crecimiento del cultivo de maíz? ¿Estos cambios se traducen en un mayor rendimiento?

Se sabe que las labranzas afectan el contenido de nitrógeno (N) en el suelo ya que actúan de diferente manera sobre los procesos físicos, químicos y biológicos. La siembra directa (SD) disminuye la disponibilidad de N para los cultivos debido a la potencialmente mayor inmovilización (Fox y Bandel, 1986). Asimismo reduce la degradación del suelo pero también en algunos casos puede conducir a un exceso de compactación (NeSmith et al., 1987; Hammel, 1989).

Para responder estas preguntas realizamos otro ensayo en el Campo Experimental Villarino durante las campañas 2001/02 y 2002/03. Sembramos el híbrido Dekalb 752 MG de ciclo completo en un lote que presentaba una rotación trigo/soja, maíz y soja. La mitad de la superficie estuvo trabajada con cincel (LV) y la otra mitad no estuvo laboreada (SD). Cuando el cultivo tenía ocho hojas totalmente expandidas (estado V8 según la escala de Ritchie et al.,1989) fertilizamos manualmente con 60 kg de N/ha y 120 kg de N/ha y dejamos una parte del lote sin fertilizar (testigo). En la campaña 2002/03, cuando el grano se encontraba en estado lechoso (estado R3 según la escala de Ritchie et al.,1989)  medimos la densidad aparente en los primeros 16 cm de suelo, además determinamos el contenido de nitratos en dos profundidades 0-20 cm y 20-40 cm. En floración femenina y a cosecha medimos los kg de materia seca producida por el cultivo. También determinamos el número final de plantas por hectárea, el número y la producción por espiga, el rendimiento, el peso de mil granos y la humedad.

Condiciones climáticas
Las dos campañas presentaron condiciones de temperatura y precipitaciones muy diferentes. En el primer año las temperaturas y precipitaciones fueron inferiores al promedio de la zona durante la floración del maíz, mientras que en el segundo año ocurrió lo contrario. Estas condiciones climáticas permitieron que el contenido de nitratos fuera más alto en la campaña 2002/03.  

Contenido de nitratos y densidad del suelo
En la campaña 2001/02 el contenido de nitratos en los primeros 20 cm de suelo fue mayor bajo LV y cuando se aplicaron 120 kg de N/ha. La concentración de nitratos, entre los 20 - 40 cm de suelo, varió según la dosis de N aplicada y la labranza utilizada. En el año 2002/03 el contenido de nitratos en superficie (hasta los 20 cm) fue más alto en LV y cuando aplicamos N. El contenido de nitratos en profundidad fue más alto bajo LV y la compactación del suelo en los primeros 8 cm de la capa arable fue mayor en SD.  

Materia seca aérea, rendimiento y sus componentes
En la campaña 2001/02, el cultivo produjo mas kg de materia seca en madurez comercial cuando aplicamos N. En el segundo año, el cultivo produjo más kg de materia seca por hectárea en floración bajo LV y con N. En madurez comercial la tendencia fue la misma. La producción de materia seca varió según la labranza utilizada. El rendimiento del cultivo y sus componentes (número de granos por espiga y peso de granos), en ambos años, fueron mayores en LV (gráfico 1) y con incrementos en la dosis de N (gráfico 2). Esto es comprensible ya que el resultado de un cultivo es consecuencia de las interacciones de un gran número de factores, que son afectados por el sistema de labranza y además están influenciados por las condiciones climáticas, suelo, rotaciones, etc.

 

Gráfico 1: Rendimiento según Sistema de Labranza
Gráfico 2: Rendimiento según dosis de nitrógeno

Relación entre contenidos de nitratos, densidad, rendimiento y sus componentes
A medida que aumenta el contenido de nitratos en el suelo, el rendimiento y sus componentes también lo hacen. En la campaña 2001/02 encontramos una asociación positiva entre rendimiento (r2 = 0,85), número de granos por espiga (r2 = 0,74), peso de los granos (r2 = 0,85) y el peso de la espiga (r2 = 0,79) con el contenido de nitratos. En la campaña 2002/03 observamos una asociación positiva entre el contenido de nitratos (tanto en superficie como en profundidad) y el número de espigas por planta, el número de granos por espiga, el rendimiento, el peso de los granos y la producción por espiga. En las dos campañas los mayores rendimientos los obtuvimos bajo LV.

En la campaña 2002/03 observamos valores más altos de densidad aparente (medida de compactación de suelo) en SD que en LV que corrobora lo encontrado por NeSmith et al. 1987; Hammel, 1989 y Oussible et al. 1992 que atribuyeron los menores rendimientos a la mayor compactación. Sin embargo otros autores no hallaron diferencias entre los distintos sistemas de labranzas (Hill et al., 1985 y Chang et al., 1989). En este ensayo, hallamos una asociación negativa entre la densidad aparente en los primeros centímetros de suelo y el rendimiento (r2 = - 0,43), el número de espigas por planta (r2 = - 0,41), el peso de granos (r2 = - 0,44) y el peso de la espiga (r2 = - 0,42). 

Eficiencia en el uso del nitrógeno del fertilizante
La eficiencia en el uso del nitrógeno (EfN) del fertilizante la determinamos dividiendo los kg de grano obtenidos por los kg de nitrógeno utilizado. Si bien cuando se laboreó el suelo obtuvimos mayores rendimientos la EfN fue superior en la SD para ambos niveles de N y ambos años (gráfico 3) coincidiendo con lo reportado por Galarza C. y colaboradores (1998).

 

Gráfico 3: Eficiencia en el uso del nitrógeno

Conclusiones

Los sistemas de labranza y la fertilización nitrogenada afectan la producción de biomasa y el rendimiento, modificando sus componentes numéricos. El laboreo del suelo con cincel y la aplicación de N incrementan la producción por espiga y el número de granos por espiga. La siembra directa mejora la eficiencia en el uso del N del fertilizante.

BIBLIOGRAFÍA:

Chang, C.C., 1989. Soil Sci. 69:443-449.

Fox, R.H., 1986. The tillage revolution. John Wiley & Sons. New York.

Hammel, J.E., 1989. Soil Sci. Soc. Am. J.53:1515-1519. Hill, R.L., 1985. Soil Sci. Soc. Am. J.49:1270-1273 NeSmith, D.S., 1987. Soil Sci. Soc. Am. J.51:183-186. Oussible, M., 1992. Agron. J. 84:34-38.

Ritchie, S.W., 1989. Special Report Nº 48. Iowa State University of Science and Technology. Ames. Iowa.