El
autor de este artículo se desempeña actualmente como profesor
de Sistemas de Producción y Biometría de la Universidad
de Illinois Urbana-Champaign, donde obtuvo el título de
PhD en Biometría. Su actividad docente abarca actividades
de grado y posgrado relacionadas con el diseño experimental
y el análisis multivariado. La investigación que realiza
está orientada a interpretar, modelar y cuantificar problemas
ambientales relacionados con la agricultura. Además, fue
profesor de Sistemas de Producción en la Universidad de
Maryland-Collage Park entre 1995 y 1998.
La preocupación de la opinión pública por la calidad ambiental
en el medio-oeste norteamericano ha acentuado el interés
por estrategias de conservación de suelo, agua y atmósfera.
A esto se le suma la necesidad de mantener la productividad
a largo plazo de sistemas de producción que tradicionalmente
incluyen casi exclusivamente la rotación maíz-soja.
En esta región, el uso de la labranza cero y mínima como
herramientas de conservación ha crecido continuamente, existiendo
sin embargo limitantes climáticas para una adopción masiva.
Por ejemplo en Illinois, que cuenta con aproximadamente
9 millones de hectáreas en la rotación maíz-soja, la labranza
cero se utiliza en sólo el 17% de la superficie sembrada
de maíz y el 42% de la superficie sembrada de soja. Es necesario
entonces buscar una herramienta de conservación alternativa
o complementaria y es así que el uso de cultivos de cobertura
(CC) aparece como una opción muy promisoria. Los CC son
leguminosas o cereales, o una mezcla de ambos, que se siembran
después de la cosecha gruesa. En esta región la leguminosa
preferida es la Vicia villosa L. mientras que el
centeno Secale cereale L. es el cereal de elección
más frecuente. El rol tradicional de los CC ha sido la prevención
de la erosión del suelo, sin embargo prestan otros servicios
al medio ambiente como la fijación de nitrógeno, la reducción
de la contaminación por nitratos y fósforo además de la
fijación de CO2 y eventual secuestro de C en el suelo.
Varios estudios han mostrado que el uso exclusivo de labranza
cero tiene una capacidad limitada para el incremento del
la materia orgánica del suelo en suelos de textura fina,
pobremente drenados, y en climas fríos (como es el caso
de Illinois). Nuestro trabajo en Illinois ha demostrado
que los CC pueden mantener y aumentar la materia orgánica
del suelo y de esta manera mejorar la calidad física de
los suelos. El mejoramiento de la estructura está reflejado
por una reducción de la densidad aparente y resistencia
a la penetración acompañados por un incremento en la porosidad
total, mejoramiento de la infiltración de agua, de la conductividad
hidráulica saturada, y de la estabilidad de agregados. Sin
embargo, el potencial de los CC para mejorar las propiedades
del suelo varía para cada región debido a que los CC tienen
una gran variación en la calidad y cantidad de biomasa producida
dependiendo de las distintas especies, suelos, condiciones
ambientales, y manejo. En la Argentina las interacciones
dadas por el potencial uso de diferentes especies como CC,
rotaciones o monocultivos, y condiciones agroecológicas
deben ser estudiadas para adecuar las prácticas de manejo
y obtener las mayores ventajas. En este sentido, las condiciones
agroecológicas en la Argentina permiten el uso de un número
mucho más grande de leguminosas o cereales comparado con
el medio-oeste norteamericano. Las prácticas de manejo deberían
concentrarse en establecer claramente fechas de siembra
y terminación de los CC para adecuar de esta forma la producción
de biomasa, el reciclado de nutrientes y la competencia
con malezas manteniendo al mismo tiempo un balance favorable
de agua en el suelo.
Es claro que las futuras metas de la investigación en agricultura
de producción están casi exclusivamente relacionadas a la
protección del medio ambiente. La agencia de protección
ambiental norteamericana (EPA) determinó que la agricultura
es la mayor fuente de contaminación de agua en todo el país,
principalmente debido al lavado de nitratos. Así mismo se
estima que los estados de Illinois y Iowa contribuyen aproximadamente
con el 35 % del N total que se descarga en el río Mississippi
y por consiguiente, en el golfo de México. La mayor parte
del lavado de nitratos ocurre a finales del otoño y el principio
de la primavera cuando los suelos permanecen descubiertos.
Usando centeno post-cosecha de maíz como CC, se ha visto
que la reducción en la pérdida de nitrógeno está en el rango
de 59 a 77% cuando se lo compara con suelos sin CC. El contenido
de nitrógeno del centeno puede estar en el rango de 40 a
120 kg N ha1 dependiendo de las condiciones
ambientales y de manejo. Este reciclado de nutrientes es
fundamental para la manutención y protección de los sistemas
de producción.
Gráfico
1: Contenido de N de Centeno y Vicia Villosa
para cultivos de cubierta usando Centeno, Centeno+Vicia,
o Vicia Villosa. |
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Agroentrevista
¿Cuáles son las limitantes climáticas que impiden una adopción
masiva de la labranza cero o mínima en esa región?
El otoño es lluvioso y frío, desde
fines de Noviembre hasta mediados de marzo los suelos se
congelan y durante gran parte de este período tienen nieve
o hielo sobre la superficie. La primavera es muy corta y
lluviosa y los suelos están húmedos y fríos. Los productores
recurren a la labranza (generalmente en otoño) para que
los suelos antes de la siembra se sequen y acumulen temperatura
más rápidamente. Este es un contraste muy grande con nuestra
pampa húmeda, donde los productores esperan que llueva para
poder sembrar mientras que el productor de esta zona espera
que los suelos se sequen y tengan más temperatura. Una
cosa que hay que recordar también es que todos los campos
de Illinois están artificialmente drenados con cañerías
(http://www.wq.uiuc.edu/dg/).
¿Cuál es el grado de adopción de los CC por parte de los
productores?
En Illinois es muy bajo, alrededor del 3% de los campos.
En la costa este donde los programas de manejo de nutrientes
son obligatorios la adopción es mucho mayor. Este porcentaje
irá subiendo a medida que haya más presión para proteger
el ambiente o el gobierno subsidie la siembra de CC.
¿Qué ventajas directas para los productores aporta esta técnica?
Esa es una pregunta con muchos costados. Creo que el beneficio
de los CC nunca se ha mostrado de la manera correcta. Se
puede pensar que uno siembra CC hace un gasto, se eliminan
los CC y no se obtiene ningún beneficio inmediato. Sin embargo,
si uno siembra CC después de maíz (sobretodo en esta zona
de alto uso de fertilizante) el recupero del fertilizante
N no utilizado es una ventaja muy grande, que quizás no
esté cuantificada (o sea muy difícil) o no se vea. Creo
que a un productor se le podría plantear, al momento de
tomar una decisión sobre fertilizar, la pregunta: ¿cuál
es le beneficio de usar fertilizante N si no conocemos las
condiciones climáticas que vendrán? Uno podría responder
que quizás no haya una ventaja directa de fertilizar o que
quizás el retorno es incierto. Sin embargo, por supuesto
se fertiliza y los resultados son evidentes. Nuestra opinión
es de presentar a los CC con la misma filosofía. Además
hay que agregar los servicios al medio ambiente que los
CC prestan y mejoramiento del suelo a largo plazo. En este
momento el productor no paga por contaminar el agua, pero
hay un costo asociado a purificarla ("externalities" en
inglés). Hay mucha gente trabajando en ponerle un valor
a ese costo que eventualmente volverá al productor ya sea
como un incentivo pro proteger (subsidio al uso de CC y
otras prácticas) o penalidad por contaminar el medio ambiente.
La legislación de los años venideros apunta hacia esa dirección.
¿En que consisten esos programas de manejo de nutrientes de
la costa este?
El problema es el uso de cama de pollo
y estiércol de cerdo que ha llevado el nivel de P a valores
muy altos. Como se fertiliza para cubrir las necesidades
de N del cultivo se termina sobre-fertilizando por P. A
estos niveles el P se mueve y termina en cuerpos de agua
donde se han registrado varios episodios de "fisteria" (organismo
uniflagelado) y la consiguiente muerte de peces. En síntesis
los programas están basados en los niveles de P que presentan
los lotes, en la mayoría no se puede fertilizar más con
P por consiguiente no se puede usar cama de pollo y estiércol
de cerdo como fuente de N. Además el productor está obligado
a formular un plan de manejo de nutrientes anual con un
asesor. Parte de este programa esta subsidiado (http://www.agnr.umd.edu/users/agron/nutrient/).
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