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En
este documento se presentan algunas reflexiones que
pretenden incentivar el interés por la maquinaria agrícola
desde una visión sistémica-agronómica para que el
profesional de la agronomía ocupe espacios que, de no
hacerlo, necesariamente lo harán otras especialidades.
Hace
más de 35 años, comenzaba mi actividad como técnico de
una empresa fabricante de maquinaria agrícola. Las primeras
tareas consistieron en definir las características que
debería reunir una nueva sembradora fertilizadora que se
adecuara a las necesidades del país al cual sería
exportada. Posteriormente, fui convocado para capacitar en
el uso correcto de las sembradoras a un grupo de Ingenieros
Agrónomos que se integrarían al INTA en un plan de
intensificación del cultivo de maíz. Tiempo después,
trabajé junto a varios Ingenieros Agrónomos que prestaban
sus servicios profesionales en las dos principales fábricas
de tractores del país y que, habiendo adquirido ya una
vasta experiencia en el tema, se preguntaban qué debía
hacerse para lograr que en la formación de los Ingenieros
Agrónomos el conocimiento sobre la maquinaria agrícola
fuera motivo de interés para gran parte de ellos y no solo
para algunos que, excepcionalmente y por razones
vocacionales, se sentían atraídos por la mecánica.
Por
aquella época, rara vez el profesional de la agronomía era
requerido para aportar e integrar sus conocimientos
agronómicos (podría leerse de carácter
"biológicos") con los propios de los diseñadores
y/o mecánicos. Advertí entonces, que en la enseñanza de
la maquinaria agrícola existía una desconexión entre los
aspectos mecánicos del equipo (movimientos; transmisiones;
esfuerzos) y los agronómicos (aptitud de la máquina para
satisfacer los requerimientos del cultivo; efectos sobre el
suelo; uso correcto; etc.). Adicionalmente, era necesario
que el Ingeniero Agrónomo se involucrase también en los
aspectos sociales, económicos, ambientales y tecnológicos
tales como impacto de la mecanización; mano de obra;
seguridad de operación; prestación de servicios;
oportunidad de labor; contaminación, erosión; etc.
Algunas
consultas efectuadas a graduados de diferentes universidades
señalaban que ".cursar la materia es un verdadero
esfuerzo"; ".el tema no interesa porque nos
dedicaremos a la producción agropecuaria y no al diseño de
máquinas". Sin indagar en las razones, el dictado de
la materia generalmente poseía una fuerte base de física y
matemática, prevaleciendo un enfoque de la mecánica
newtoniana (el estudio de la masa y los movimientos) por
sobre los aspectos biológicos propios de los cultivos
agropecuarios. Es decir, faltaba (falta) una eficaz
articulación entre el "ingeniero" comúnmente
entendido como calificado para manejar materiales inanimados
y el "agrónomo" capaz de manejar aspectos
biológicos-productivos relacionados con la naturaleza.
Lejos
de desacreditar la tarea de aquellos profesores pioneros de
la especialidad en la República Argentina, es necesario
destacar que, en los últimos tiempos y afortunadamente se
han ido produciendo cambios, adecuando la enseñanza a las
nuevas realidades productivas, lográndose un mejor
equilibrio entre la disciplina mecánica y la agronómica.
De hecho, en la Facultad de Ciencias Agrarias de la
Universidad Nacional de Rosario, los trabajos de
experimentación y convenios de vinculación técnica de la
cátedra de maquinaria agrícola, tienen un enfoque
interdisciplinario, que va más allá de los aspectos
mecánicos de los equipos ensayados. Pueden citarse, entre
otros, trabajos asociados con la eficacia del proceso de
siembra tales como la variabilidad en la profundidad de
localización de las semillas, los efectos de la dispersión
en la distribución de las semillas sobre el rendimiento de
los cultivos, el comportamiento de diferentes mezclas de
fertilizantes en relación a su granulometría y
dosificadores utilizados, etc.
Las
disciplinas conexas
El
Ingeniero Agrónomo estudia las ciencias naturales en sus
aplicaciones a la vida de las plantas, aprende sobre las
teorías del suelo, se relaciona con los actores que
participan del proceso productivo y por lo tanto conoce el
ámbito agrícola en sus variados y diferentes aspectos,
participando y agregando valor en toda la cadena
agroalimentaria. El conocimiento de las máquinas agrícolas
no le es ajeno a su responsabilidad profesional y en la
actualidad, adquiere una relevancia particular dado el alto
nivel tecnológico alcanzado por los equipos, la inversión
requerida y la necesidad de utilizarlos eficazmente.
Sin
desconocer las implicancias de los equipos mecánicos en los
diversos ámbitos de la producción agropecuaria y sólo a
modo de ejemplo, para el caso del proceso de siembra puede
mencionarse la necesidad de integrar conocimientos acerca de
los aspectos asociados a las características particulares
de la especie; la calidad de la semilla, los requerimientos
de temperatura y humedad para su germinación y emergencia;
la correcta elección del sistema dosificador;
localización, contactado y tapado de la semilla; manejo de
los residuos; grados de remoción, compactación y
encostramiento, población de plantas logradas,
distribución espacial, fertilización simultánea con la
siembra; objetivo de la fertilización, tipo y dosis de
nutrientes, localización y fitotoxicidad. La lista anterior
(incompleta), pone de manifiesto la necesidad de relacionar
los conocimientos de cada una de las múltiples asignaturas
que integran el estudio de la agronomía. Este carácter
interdisciplinario se resume en la figura 1.
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| Figura
1:
Algunas disciplinas relacionadas con la Maquinaria Agrícola. |
Sobre
la base de haber incorporado los conocimientos básicos (y
sólidamente afianzados) de las disciplinas previas
señaladas en la figura 1, la enseñanza de la maquinaria
agrícola dirigido a los futuros profesionales deberá
centrarse entonces, en el reconocimiento de los variados
equipos mecánicos, sus características diferenciales,
funciones, selección y uso eficaz de los mismos. La etapa
de aprendizaje deberá enfocar la actividad ejercitando el
proceso de relación de los equipos agrícolas con el
sistema productivo y las diferentes disciplinas
participantes. En consecuencia, la responsabilidad de esta
estrategia de enseñanza - aprendizaje de la especialidad
corresponde a la Institución educativa y a sus profesores.
Áreas
de intervención del Ingeniero Agrónomo
Un
documento de Coninagro (1977) expresa ".La adopción
de una tecnología debe tener lugar como complemento de la
capacitación intelectual de quienes la van a aplicar y no
como consecuencia de una mera acción comercial". Desde
la óptica de la elección, la adopción y el uso de la
maquinaria agrícola, la capacitación de los productores es
determinante para que tomen, por ellos mismos y libres de
presiones interesadas, las decisiones correctas acerca de la
aplicación de las nuevas tecnologías. El Ingeniero
Agrónomo es entonces el agente idóneo para transferir esos
conocimientos, estableciendo las relaciones entre los
distintos campos de la agronomía que permitan comprender,
ordenar y controlar el proceso productivo asociado al uso de
la maquinaria agrícola. En el contexto de la abundante y
variada oferta tecnológica dirigida a la producción
agropecuaria, el profesional de la agronomía tiene una
oportunidad única de participación desde diferentes áreas
para lograr un eficaz y armónico desarrollo del proceso de
mecanización. Conviene entonces, señalar los más
relevantes:
o
Desde la asesoría, es poco frecuente la intervención del
Ingeniero Agrónomo en la gestión de la maquinaria
agrícola. Generalmente, por el camino sencillo de adecuarse
a la demanda, el profesional centra el análisis en el
diagnóstico y se reduce a indicar un tratamiento, sin
intervenir directamente en la supervisión profesional del
proceso de ejecución, que la mayoría de las veces queda
bajo la responsabilidad del operador del equipo. Un paso
superador sería ampliar la oferta del servicio profesional,
detectando áreas de vacancia para generar respuestas que
satisfagan las necesidades encontradas.
o
Dada la complejidad de muchas de las máquinas actuales
(aplicaciones hidráulicas; informáticas; electrónicas;
geoposicionamiento satelital; etc.) incumben al Ingeniero
Agrónomo actividades tales como la interpretación de la
información para el uso de los recursos tecnológicos que
ofrecen los equipos, la capacitación del personal, el
respeto por las normas de seguridad y cuidado del medio
ambiente, la supervisión para asegurar el logro de los
resultados que potencialmente ofrece el equipo utilizado,
etc.
o
El fenómeno de la amplia oferta de prestación de servicios
de trabajos mecánicos (contratistas rurales), supone
también una oportunidad para la participación del
profesional de la agronomía en este tipo de empresas, toda
vez que agrega valor al servicio aportando conocimientos de
interés para el contratante, quien se beneficia por un
mejor manejo del proceso productivo.
o
Con respecto a la industria de la maquinaria agrícola, las
empresas fabricantes han incorporando paulatinamente
Ingenieros Agrónomos, generalmente en el área comercial.
En este punto, es necesario resaltar que la participación
del profesional puede (debe) ir mucho más allá de la
simple acción de ventas. La tarea de marketing, actividad
poco desarrollada y comprendida, ofrece infinidad de
oportunidades para la aplicación de los conocimientos
agronómicos. La definición de las características del
producto, los ensayos a campo, los sondeos sobre necesidades
insatisfechas y apetencias, el asesoramiento al usuario, la
atención de garantías, la promoción directa, el uso de la
terminología adecuada en la publicidad y confección de
manuales de instrucciones de uso, la comparación técnica
con los productos competidores, la participación en ferias
y congresos, las relaciones públicas e institucionales,
etc., son solo algunas de las actividades inherentes al
Ingeniero Agrónomo puesto que su formación lo habilita
para el contacto directo y efectivo con el público al cual
va dirigido el producto.
Finalmente,
para lograr una participación activa de los graduados en
estos segmentos particulares del mercado laboral, debe
citarse la responsabilidad que le cabe a las Instituciones
de formación de los Ingenieros agrónomos en el sentido de
incluir en la definición de su perfil profesional estas
cuestiones. Adicionalmente es necesario generar instancias
extras de capacitación que incluyan temas relacionados con
la actual demanda empresaria, acortando la brecha entre los
conocimientos ofrecidos y la realidad tecnológica actual
asociados con un mayor nivel de experiencia práctica de
campo. En coincidencia con este criterio, recientemente se
ha incorporado en la Facultad de Ciencias Agrarias de la
UNR, un curso electivo de "Máquinas para la siembra
directa", que contempla más del 50 % de las horas del
mismo en actividades de campo.
Instituciones,
industrias y agricultores han mostrado gran capacidad de
adaptación a las nuevas exigencias productivas, aunque no
siempre han seguido los pasos lógicos que se corresponden
con el planeamiento estratégico, dando lugar a errores que
luego demoraron la adopción de una práctica determinada.
En el caso particular de la maquinaria agrícola, los
Ingenieros Agrónomos debieran visualizar como campos de
futuros desarrollos, entre otros, a la reducción de los
costos operativos y del consumo energético, al aumento de
la productividad en el trabajo, a la mayor seguridad y
calidad de vida del operador del equipo, a la eficiencia
funcional de las máquinas y a una reducción de la
contaminación ambiental. Asumiendo que a veces se observa
en los estudiantes dificultades para redactar, interpretar,
sintetizar, exponer e interrelacionar las diferentes
disciplinas, es objeto de las Instituciones Educativas no
solo producir actualizaciones curriculares, sino también
bregar para que el tránsito por el ámbito educativo genere
una persona con sólidos conocimientos, flexible, dinámica
y ética.
Una
vez inmerso en la problemática de las máquinas y la
agronomía, cada profesional y en función de su propia
creatividad, podrá imaginar nuevas instancias de
participación, ampliando el campo de inserción laboral.
Productividad, eficiencia y desarrollo sustentable son las
trayectorias permanentes en el desempeño profesional, lo
cual exige disponer de recursos humanos con altos niveles de
idoneidad, profesionalidad y excelencia. La gestión de la
maquinaria agrícola es un elemento que conforma entre
otros, el campo de acción de los Ingenieros Agrónomos.
Conocer más de esta disciplina significará una oportunidad
de aporte social en el ámbito de la producción
agropecuaria y también para el desarrollo personal.
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