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"Los
límites del asociativismo son los límites de la
imaginación. Si algo no lo podemos hacer es porque todavía
no nos imaginamos la forma."
Nos
contactamos con el Ing. Agr. Marcelo Rasetto (promoción
1989) quien actualmente trabaja con grupos de empresas
agropecuarias: coordina productores que comparten
sembradoras en grupos de 8 a 10 personas desde el año 1994,
coordina y está asociado a un grupo de 35 productores que
comparten un tractor con otras herramientas y una fumigadora
autopropulsada desde 1995. Además fue impulsor de diversos
emprendimientos asociativos con objetivos en la
comercialización, compra de insumos y acceso a la
tecnología en la década pasada desde el programa Cambio
Rural. También es director de un proyecto de Federación
Agraria Argentina (BIOFAA) para que empresas asociadas se
puedan autoabastecer en combustible y en harina proteica.
Él ha preparado este artículo que queremos compartir con
ustedes.
La
posibilidad de que un grupo de empresas de cualquier tipo se
potencien no resulta una novedad. Pero la afirmación del
mismo como herramienta de manejo que torna accesibles otras
herramientas, ya sean de manejo o tecnologías duras,
sorprende e invita a reflexionar. La creencia popular dice
que es muy difícil formar grupos por el individualismo del
productor agropecuario. Es una creencia arraigada en casi
todos los sectores empresarios, (sobre todo las familiares,
incluidas por supuesto las empresas agropecuarias pero sin
excluir a empresas de cualquier otro rubro). Sin embargo
sobran ejemplos de emprendimientos asociativos exitosos. Y
la tradición cooperativa en Argentina es muy amplia y
abundante. La razón de aquella creencia popular sería
motivo de análisis para especialistas de otras disciplinas.
Un profesional ingeniero agrónomo debe conocer la
herramienta, valorarla y manejarla.
Lo
primero es entender que en el asociativismo no hay recetas
pero sí puntos comunes: ¿qué tienen en común una
cooperativa para la comercialización de cereales con una
sociedad anónima donde treinta y cinco productores
comparten una fumigadora o con dos productores que compran
en conjunto los agroquímicos? A simple vista parece que no
hay relación entre tales situaciones. Sin embargo el punto
común es que los tres son ejemplos de asociativismo: no
habría recetas entonces para asociarse. Pero el simple
hecho que los tres sean ejemplos asociativos es un punto
común. Y hay otros. Inmediatamente surge la necesidad de
entender mejor, de desglosar las partes, de desmenuzar las
formas posibles de esta herramienta de manejo que es nada
más y nada menos que la llave de entrada a otras
herramientas y tecnologías aparentemente inaccesibles. Para
usar una herramienta hay que conocerla.
El
primer punto es que el asociativismo resume, une y proyecta
objetivos individuales hacia un objetivo común. Cada
empresa y cada empresario proyecta objetivos y metas. En
forma metódica o intuitiva cada productor trabaja y
planifica en función de su chacra o de su siembra. Y cuando
las empresas son parecidas, los objetivos son muy similares.
En las empresas agropecuarias los objetivos son casi siempre
congruentes. A veces incompetentes (en el caso de competir
por el alquiler de un mismo lote), pero muy similares
siempre en la visión final. Entonces no es nada difícil
unir objetivos entre dos empresas o más. El primer paso a
vencer es entender que el vecino no es mi competencia por
campo sino mi socio en un objetivo superior.
Inmediatamente
surge que "el nuevo grupo" permite pensar en otros
objetivos, imposibles para un productor individual pero
factibles en "la nueva empresa". Ocurre que ahora
hay más mano de obra, más capital, más variables que
enriquecen las posibilidades. Con la comparación de un
análisis FODA (fortalezas, oportunidades, debilidades y
amenazas) con el objetivo, por ejemplo, de agregar valor al
grano de maíz transformándolo en carne, aplicado por un
lado a una empresa agropecuaria individual y por otro a un
grupo de empresas, se esclarecería sin lugar a dudas la
afirmación sobre la factibilidad en grupo de objetivos no
factibles individualmente.
Otro
punto es que el asociativismo tiene un método de trabajo en
pos de aunar ese objetivo común. También hay un método de
abordar la tarea en pos del objetivo. Los productores que
formaron una cooperativa se comportaron, discutieron y
tomaron decisiones en forma muy semejante a los productores
que se juntaron para compartir un fumigador y a los que se
juntaron para comprar insumos. Los temas son diferentes pero
la metodología es la misma.
En
la metodología del asociativismo, y para el caso de
productores agropecuarios, las actividades de animación son
un paso necesario y una posibilidad de trabajo para un
profesional ingeniero agrónomo. Las cualidades personales
de los empresarios definen el camino y lo allanan más que
los conocimientos y otras habilidades técnicas. Las
cualidades personales crean el ámbito y los conocimientos
permiten avanzar. La confianza reúne y envuelve toda esta
actividad. Entonces puede intervenir un profesional con
formación tecnológica, metodológica y sociológica. Estas
habilidades profesionales en un ingeniero agrónomo son
importantes, para cualquier proceso de educación y mucho
más para un proceso de asociación.
Cualquier
emprendimiento asociativo tiene dos análisis básicos, uno
técnico y otro económico. Y en muchos casos los análisis
son comparativos para una situación individual y para una
situación asociada. La típica curva de costos y volumen es
un lugar común en todos los emprendimientos que buscan
bajar costos. En otros casos el análisis económico es más
completo. En todos los casos es este análisis el que define
la posibilidad o no de asociarse.
Un
profesional ingeniero agrónomo tiene en el asociativismo
una incumbencia, una posibilidad de trabajo, una posibilidad
de participar en la creación de una nueva empresa, una
posibilidad de fomentar la creación de su propia fuente de
trabajo. Y el asociativismo es una herramienta siempre
vigente. ¿Pensaron alguna vez que si no fuera por todos
nadie sería nada?
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AgroEntrevista |
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¿Cómo
surgieron las ideas de estos emprendimientos? |
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En todos los casos la idea es finalmente el
resultado de la discusión grupal. Hay varias
metodologías para que eso ocurra. Por ejemplo una
lluvia de ideas. Pero el trabajo previo es sobre las
necesidades y objetivos individuales. Luego surgen
puntos comunes y entonces las ideas sobre soluciones
también comunes son el resultado natural de la
discusión.
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¿Cuáles son los problemas más comunes para
concretar estos
emprendimientos? |
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Esta parte del trabajo de un profesional Ingeniero
Agrónomo es, antes que nada, un trabajo con personas.
Dentro de nuestras incumbencias hay algunas muy
ligadas a las "ciencias duras" como por ejemplo el
cálculo de caudales pico, escurrimiento y dimensiones
de terrazas en un proyecto de sistematización de
suelos y otras mucho más cerca de las "ciencias
blandas", biológicas y sociales. El tema asociativo
se ubica en este punto. Luego está toda la gama
intermedia. En lo referente al trabajo con personas
las ciencias están lejos de ser exactas. Cada reunión
debe prepararse, pensarse la metodología, los
objetivos. Pero luego el resultado es aleatorio y
tiene que ver con las vivencias de cada uno de los
participantes. Algo que debo marcar es el trabajo con
otros profesionales de las ciencias económicas y
abogados en el encuadre legal y contable de los
proyectos. Sin embargo son los ingenieros agrónomos,
generalmente con una visión sistémica y con
conocimientos de diferentes especialidades, los más
preparados para este tipo de trabajo. También tuve
proyectos comunes con Veterinarios cuando los procesos
tecnológicos del emprendimiento así lo requerían.
Hay que recordar siempre perseguir objetivos claros,
hacer análisis económicos específicos para los
objetivos planteados y tener muy en cuenta que no hay
recetas, no hay caminos marcados, sino metodologías
de trabajo.
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¿Cuáles fueron los logros más relevantes? |
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Como
logro no frecuente destaco el grupo de 35 empresas
agropecuarias (productores son más si contamos
hermanos, o padre e hijo) que comparten desde hace 10
años un sólo tractor, además de la fumigadora. Sin
embargo los logros más relevantes desde la proyección
de la empresa agropecuaria son los que involucran
objetivos de comercialización, desde el logro de
volumen hasta la agregación de valor. Estratégicamente
estos son los más deseables y también más difíciles
porque implican aprender nuevas habilidades y hacer
esto grupalmente. Es en estos donde hay que tener
mucho más claro y hablar continuamente los objetivos
del grupo. |
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¿Que
proyectos o ideas nuevas estás manejando actualmente? |
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En realidad no hay proyectos, sino que existe una
herramienta que siempre tengo presente y trato que
todos la contemplen que es el asociativismo. Luego hay
objetivos individuales que trato que compartan entre
productores afines. Finalmente los proyectos surgen
solos. En mi caso siempre recuerdo lo que puse como título
de esta nota: el asociativismo es la tecnología de
manejo que hace posibles y accesibles todas las otras
tecnologías. Y tengo esto presente cada vez que se
planifica o que se realiza una actividad de cualquier
índole en las empresas y grupos que asesoro. |
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