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En
este documento, se proponen una serie de verificaciones para
realizar en las máquinas sembradoras equipadas con
dosificadores del tipo mecánico y monovalente, es decir aquellos
donde las semillas deben pasar, de a una por vez, a través
de los orificios de una placa perforada y por lo tanto
requieren de semillas calibradas en tamaño y forma. Cuando
la calibración es deficiente o se utilizan semillas sin
calibrar, son adecuados los dosificadores neumáticos los
cuales requieren de otros cuidados, que no se presentan en
este artículo.
Introducción
Un
proceso de siembra correcto, es el primer paso para obtener
un resultado exitoso del cultivo. En las siembras
comúnmente denominadas "de granos gruesos", donde
la entrega de semillas por parte del dosificador debe ser de
a una por vez, para lograr poblaciones y distribuciones
óptimas, es muy importante efectuar un control eficaz de
los distintos mecanismos de la sembradora antes de iniciar
el trabajo.
El
objetivo de una sembradora es entregar la cantidad de
semillas por hectárea prefijada (densidad poblacional),
separadas entre sí a una distancia uniforme (distribución
espacial) y colocándolas en el suelo en el ambiente
adecuado para que germinen y emerja la planta (profundidad
uniforme; contactado semilla-suelo; tapado). Dado la
pluralidad de factores intervinientes, no siempre es fácil
obtener una siembra correcta.
Evaluaciones
realizadas por Maroni y Gargicevich (2001) en campos de
productores de las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos
Aires, pusieron de manifiesto las significativas diferencias
existentes entre las poblaciones programadas por el
productor y las realmente logradas, como así también la
dispersión en el espacio interplantas. Además del diseño
de la máquina, su mantenimiento y forma de operarla, es
necesario un control sistemático del proceso de siembra, en
particular mediante la supervisión profesional del mismo
para obtener el mejor resultado del equipo.
En
este artículo se repasan únicamente los principales focos
de atención que se deberán tener en cuenta, aunque debe
destacarse que, desde la participación profesional del
Ingeniero Agrónomo en este proceso, pueden hacerse otros
valiosos aportes en aspectos más puntuales tales como datos
cuantitativos sobre la población lograda, dispersión en la
distribución lineal de las semillas, uniformidad de la
profundidad de localización de las mismas, variabilidad en
la emergencia temporal de las plantas, etc.
Preparación
de la Máquina
Se
deberá comenzar por hacer una minuciosa revisión de todos
sus órganos, reponiendo los elementos con desgaste que
puedan afectar la calidad de la siembra. En primer lugar, el
tren cinemático que provee movimiento a los dosificadores
debe ser engrasado, observando bancadas, rodamientos, bujes,
etc. y corrigiendo los que se encuentren en mal estado o
endurecidos. Si al finalizar la siembra anterior se hicieron
las tareas de mantenimiento correspondientes, no deberían
encontrarse problemas en esta etapa. También convendrá
controlar el sistema de embrague, las cadenas de
transmisión y la presión de inflado de los neumáticos de
la rueda que transmite el movimiento.
El
dosificador
Un
punto vital de atención, será el dosificador propiamente
dicho. Los que poseen placa en posición horizontal, se
complementan con una caja de gatillos que contiene a los
llamados "enrasadores" y a las "ruedas
expulsoras" (o gatillos, según el diseño). Se
constatará el libre movimiento de estos elementos,
eliminando los restos de óxido o agroquímicos. Si tienen
sus extremos gastados, deben reponerse por nuevos. En los
sistemas donde se puede regular la presión de los gatillos
enrasadores, se actuará sobre los respectivos registros
para lograr que entre la placa dosificadora y los gatillos
exista una luz de aproximadamente 1 mm. Esto evitará
posibles roturas de las semillas.
Con
relación a los expulsores, su función es asegurar la
salida de la semilla de la perforación donde se aloja. Si
se trata de ruedas dentadas, controlar la correcta
alineación de las mismas con la línea de orificios y
revisar su sistema de resortes de presión. En las máquinas
que posean gatillos expulsores, si sus extremos están
gastados, no podrán introducirse correctamente dentro del
orificio de la placa, permitiendo eventuales obturaciones de
los mismos. Los gatillos gastados deben reemplazarse o de no
ser posible, mecanizar su extremo para retornar a la forma
original. Un gatillo normal debe introducirse hasta la mitad
del espesor de la placa. Si la posición fuera regulable,
actuar sobre el registro respectivo para que la punta del
gatillo expulsor penetre hasta dicha posición. No es
aconsejable mayor agresividad porque afectará la normal
caída de la semilla. Este control debe realizarse toda vez
que se cambie de placa y su espesor.
Los
sistemas de placa inclinada, no poseen gatillos enrasadores
y por lo tanto la atención se centrará sobre el sistema
expulsor, generalmente de rueda dentada.
Las
placas dosificadoras
Las
placas deberán encontrase libres de óxido, poniendo
especial cuidado en la parte inferior, zona de fricción con
la base sobre la que giran La contra placa no deberá poseer
canales pronunciados, consecuencia del desgaste producido
por el frotamiento con las semillas, en particular la de
soja. Canales muy profundos permitirán el alojamiento de
más de una semilla por cada orificio. Las placas con muchas
hectáreas trabajadas, también pueden presentar canales en
su cara superior, producto del roce con los gatillos
expulsores. Es recomendable el reemplazo de toda placa que
presente las deficiencias citadas. Al instalar las placas,
controlar la superficie sobre la cual se apoyan, debiendo
estar libre de impurezas. Sobre las placas se colocan las
cajas de gatillos que una vez ajustadas, deben permitir el
libre giro de las placas. Nunca debe utilizarse el recurso
de dejar floja la caja de gatillos para permitir el giro de
la placa. Si ello ocurre, es necesario investigar la causa
del problema.
Selección
de la placa
El
resultado de una buena selección será aquél que asegure
el paso de una semilla por orificio. Sin embargo, una
calibración deficiente de la semilla puede impedir lograr
este objetivo. En casos extremos, la semilla no podrá ser
sembrada por este tipo de mecanismo, debiéndose recurrir a
dosificadores del tipo "polivalentes" (de dedos o
neumáticos). La semilla que se utilice para elegir la placa
debe ser representativa del total de la semilla a utilizar,
siendo conveniente extraer muestras de varias bolsas. De la
muestra, elegir las más grandes y las más pequeñas, para
analizar su comportamiento con relación al orificio y
espesor de la placa. Se tratará de elegir un tamaño de
orificio donde la semilla más grande pase por el mismo sin
interferencias, pero que a su vez no permita la
introducción de dos de las pequeñas. Con respecto al
espesor, observar que la semilla no sobrepase la cara
superior de la placa. En la figura 1 se presentan tres casos
diferentes de la relación entre el tamaño de la semilla y
las dimensiones del orificio.
Velocidad
de giro de la placa y tiempo de alimentación
La
placa gira a una determinada velocidad que será función
de la velocidad de avance del equipo y de la relación de
transmisión adoptada para lograr la densidad de siembra
deseada. Las vueltas por minuto de la placa resultante de
la combinación de los dos parámetros citados, determinará
el tiempo de alimentación disponible para que las semillas
se alojen, de a una por vez, en los orificios de la placa.
Como la densidad de siembra es una condición agronómica
que no puede modificarse, la velocidad de trabajo será la
variable de ajuste para que el tiempo de alimentación sea
adecuado a la carga completa de los orificios, sin faltantes
ni duplicaciones. Esta cuestión está relacionada con el
grado de libertad de las semillas en los orificios de la
placa (ver figura 1).
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Figura
1: Diferentes “grados de libertad”
en la relación semilla-orifico.
Detalle A. Perforación muy pequeña.
Los gatillos expulsores pueden no ser suficientes para
desalojar la semilla, originando faltantes por haber
quedado retenida en el orificio.
Detalle B. Ajuste adecuado. La semilla se aloja
correctamente, con cierto grado de libertad entre la
misma y el orificio. La placa se cargará en forma
completa y las semillas caerán sin ser afectadas
por una acción desproporcionada de los gatillos
expulsores
Detalle C. Perforación muy grande. Si existen
semillas más pequeñas con relación
a otras, pueden ocurrir duplicaciones o daños
a la semilla. |
Lo
expuesto, indica la importancia de que además de una hacer
selección primaria y estática de la placa, siempre será
conveniente efectuar una segunda comprobación dinámica, a
la velocidad de trabajo. Por cada vuelta de placa, se
deberán contar tantas semillas como orificios tenga la
placa, cuidando de observar que no haya faltantes ni
duplicaciones. No debe utilizarse el valor promedio para
hacer esta evaluación ya que si se produjeran cargas de
algunos orificios con dobles y de otros con faltantes, el
resultado puede inducir a errores.
Conclusión
De
lo explicado, se desprende que toda sembradora, nueva o
usada, necesita un minucioso control antes de comenzar a
trabajar. Muchos detalles pueden corregirse conociendo los
diferentes elementos de la máquina y su función para
lograr una siembra correcta.
Hacer
todos los controles anticipadamente, consultar el manual de
instrucciones de la sembradora, solicitar los repuestos
necesarios con suficiente tiempo y evaluar a campo el
comportamiento de la máquina, serán medidas que
conducirán a obtener una buena siembra, sin sorpresas. La
supervisión profesional del proceso de siembra es un
"nicho" interesante de participación para el
Ingeniero Agrónomo, toda vez que el costo de la semilla, de
los otros insumos y de la inversión en el equipo mecánico,
hace necesario iniciar el cultivo sin cometer errores.
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