Publicación cuatrimestral de la Facultad de Ciencias Agrarias - UNR -Distribución gratuita  

 

 
 08 | 2000
 

Ing. Agr. Miriam González
Cátedra de Fitopatología

Facultad de Ciencias Agrarias
Universidad Nacional de Rosario
 
Enfermedades de maíz
 

El maíz, uno de los cultivos mas importantes en el país y en nuestra zona, es afectado por un grupo considerable de enfermedades. Algunas de las mismas son endémicas de la zona maicera y se presentan cada año con diferente severidad dependiendo de las condiciones ambientales y del cultivar considerado. Estas enfermedades pueden ser producidas por hongos, virus o bacterias. Así, desde el año 1996 la Cátedra de Fitopatología viene desarrollando un proyecto de investigación en enfermedades en maíz. A este proyecto se suman miembros de la Cátedra de Manejo de Cultivos, integrantes de la Sección Fitopatología y del Grupo Maíz de la EEA INTA Pergamino y el Grupo Manejo de Cultivos de la EEA INTA Oliveros.

Entre las enfermedades de tipo fúngico se destaca la «roya común del maíz» causada por Puccinia sorghi, que es una de las enfermedades endémicas de la zona maicera y se presenta cada año con diferentes niveles de severidad dependiendo sobre todo del híbrido utilizado y de las condiciones ambientales durante el ciclo del cultivo. Este hongo es un parásito obligado, es decir que sólo infecta y se multiplica sobre tejidos vivos. En Estados Unidos de América se han detectado pérdidas hasta del 50% de los rendimientos. En nuestro país se estimaron mermas del rendimiento comparando cultivos protegidos con fungicidas versus no protegidos. Así, para cultivos con 25 a 30% del área foliar afectada por el patógeno se estimaron pérdidas del 17%. Durante 1997/98/99/00 se detectaron niveles de severidad hasta del 30% en híbridos comerciales de amplia difusión y hasta el 40% en maíces del tipo «pop corn». Los síntomas de la roya común se caracterizan por la abundante producción de pústulas (masa de esporas del hongo que se desarrollan bajo la epidermis de las hojas y se hacen visibles al destruir la misma) de color rojizo. Estas pústulas llamadas uredosóricas infectan nuevas hojas durante el ciclo del cultivo. Las reiteradas infecciones se ven favorecidas por la alta humedad relativa y las temperaturas entre 16 y 23 °C; al final del ciclo del cultivo se presentan pústulas de tipo teleutosórico de color más oscuro que producen esporas de supervivencia. El método más aconsejable de manejo de esta enfermedad es el empleo de híbridos con resistencia genética.

Otras de las enfermedades de importancia son las podredumbres de espiga. Las mismas pueden ser causadas por diferentes hongos patógenos que producen no sólo un efecto directo sobre la disminución en los rendimientos, sino que afectan la calidad del grano con la acumulación de micotoxinas (aflatoxinas, fumonisinas, tricotecenos, zearalenonas, etc). La incidencia de las «podredumbres en espiga» que se han incrementado en las últimas campañas, son mayores en áreas húmedas, especialmente si se presentan lluvias desde la formación de la espiga a la cosecha, si existen daños de insectos, de pájaros y si el híbrido presenta chalas abiertas. En la campaña pasada 98/99 se recolectaron muestras de semillas de maíz y utilizando métodos de laboratorio para determinar la patología en semillas se identificaron: Fusarium spp, Penicillium spp, Alternaria spp, Aspergillus spp y Nigrospora oryzae. Los patógenos más prevalentes fueron Fusarium spp y Penicillium spp. Determinándose en el 45,70% de las semillas evaluadas Fusarium y en el 68,67% Penicillium.

Un patógeno fúngico endémico de la zona maicera cuya incidencia es baja es el causante del «carbón de la espiga» (Ustilago maydis), cuyo síntoma característico es el crecimiento desmedido de los granos de la espiga con formación de agallas ocupadas totalmente por las esporas del hongo.

Entre las enfermedades virales más características de nuestro país se debe mencionar al «Mal de Río IV» transmitido de una planta enferma a una sana por un insecto vector llamado Delphacodes kuschelli. En algunos años y localidades esta enfermedad ha producido pérdidas cuantiosas. La gravedad de la enfermedad se incrementa en cultivos sembrados tardíamente y sometidos a estrés.

Durante la campaña 1996/97 se encontró por primera vez en nuestro país un Fitoplasma (bacteria sin pared celular) asociada al enrojecimiento en plantas de maíz. Esta enfermedad se presenta al final del ciclo del cultivo y para su correcta identificación deben usarse técnicas de laboratorio.