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El maíz, uno de los cultivos mas importantes en
el país y en nuestra zona, es afectado por un grupo
considerable de enfermedades. Algunas de las mismas son
endémicas de la zona maicera y se presentan cada año con
diferente severidad dependiendo de las condiciones ambientales
y del cultivar considerado. Estas enfermedades pueden ser
producidas por hongos, virus o bacterias. Así, desde el año
1996 la Cátedra de Fitopatología viene desarrollando un
proyecto de investigación en enfermedades en maíz. A este
proyecto se suman miembros de la Cátedra de Manejo de
Cultivos, integrantes de la Sección Fitopatología y del Grupo
Maíz de la EEA INTA Pergamino y el Grupo Manejo de Cultivos de
la EEA INTA Oliveros.
Entre las enfermedades de tipo fúngico se destaca la «roya
común del maíz» causada por Puccinia sorghi, que es una
de las enfermedades endémicas de la zona maicera y se presenta
cada año con diferentes niveles de severidad dependiendo sobre
todo del híbrido utilizado y de las condiciones ambientales
durante el ciclo del cultivo. Este hongo es un parásito
obligado, es decir que sólo infecta y se multiplica sobre
tejidos vivos. En Estados Unidos de América se han detectado
pérdidas hasta del 50% de los rendimientos. En nuestro país se
estimaron mermas del rendimiento comparando cultivos
protegidos con fungicidas versus no protegidos. Así, para
cultivos con 25 a 30% del área foliar afectada por el patógeno
se estimaron pérdidas del 17%. Durante 1997/98/99/00 se
detectaron niveles de severidad hasta del 30% en híbridos
comerciales de amplia difusión y hasta el 40% en maíces del
tipo «pop corn». Los síntomas de la roya común se caracterizan
por la abundante producción de pústulas (masa de esporas del
hongo que se desarrollan bajo la epidermis de las hojas y se
hacen visibles al destruir la misma) de color rojizo. Estas
pústulas llamadas uredosóricas infectan nuevas hojas durante
el ciclo del cultivo. Las reiteradas infecciones se ven
favorecidas por la alta humedad relativa y las temperaturas
entre 16 y 23 °C; al final del ciclo del cultivo se presentan
pústulas de tipo teleutosórico de color más oscuro que
producen esporas de supervivencia. El método más aconsejable
de manejo de esta enfermedad es el empleo de híbridos con
resistencia genética.
Otras de las enfermedades de importancia son las podredumbres
de espiga. Las mismas pueden ser causadas por diferentes
hongos patógenos que producen no sólo un efecto directo sobre
la disminución en los rendimientos, sino que afectan la
calidad del grano con la acumulación de micotoxinas (aflatoxinas,
fumonisinas, tricotecenos, zearalenonas, etc). La incidencia
de las «podredumbres en espiga» que se han incrementado en las
últimas campañas, son mayores en áreas húmedas, especialmente
si se presentan lluvias desde la formación de la espiga a la
cosecha, si existen daños de insectos, de pájaros y si el
híbrido presenta chalas abiertas. En la campaña pasada 98/99
se recolectaron muestras de semillas de maíz y utilizando
métodos de laboratorio para determinar la patología en
semillas se identificaron: Fusarium spp, Penicillium spp,
Alternaria spp, Aspergillus spp y Nigrospora oryzae.
Los patógenos más prevalentes fueron Fusarium spp y
Penicillium spp. Determinándose en el 45,70% de las
semillas evaluadas Fusarium y en el 68,67%
Penicillium.
Un patógeno fúngico endémico de la zona maicera cuya
incidencia es baja es el causante del «carbón de la espiga» (Ustilago
maydis), cuyo síntoma característico es el crecimiento
desmedido de los granos de la espiga con formación de agallas
ocupadas totalmente por las esporas del hongo.
Entre las enfermedades virales más características de nuestro
país se debe mencionar al «Mal de Río IV» transmitido de una
planta enferma a una sana por un insecto vector llamado
Delphacodes kuschelli. En algunos años y localidades esta
enfermedad ha producido pérdidas cuantiosas. La gravedad de la
enfermedad se incrementa en cultivos sembrados tardíamente y
sometidos a estrés.
Durante la campaña 1996/97 se encontró por primera vez en
nuestro país un Fitoplasma (bacteria sin pared celular)
asociada al enrojecimiento en plantas de maíz. Esta enfermedad
se presenta al final del ciclo del cultivo y para su correcta
identificación deben usarse técnicas de laboratorio.
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